Con aire europeo. “En esta producción, que tuvo lugar en Recoleta, quisimos imitar la estética elegante y relajada de GQ, la revista que siempre compro en Madrid”, cuenta el treintañero, que sigue una dieta mediterránea desde hace más de diez años.
Con aire europeo. “En esta producción, que tuvo lugar en Recoleta, quisimos imitar la estética elegante y relajada de GQ, la revista que siempre compro en Madrid”, cuenta el treintañero, que sigue una dieta mediterránea desde hace más de diez años.

"Desde el mes pasado soy un ciudadano español con nombre italiano y raíces argentinas", afirma con satisfacción Guido Agustín Balzaretti (30), el actor que a los veintiún años dejó Buenos Aires –en aquel momento trabajaba junto a Julio Chávez en la obra Sweeney Todd– para interpretar al gran Marius de Los miserables en el teatro Lope de Vega de Madrid.

Desde entonces su vida se tornó europea. A tal punto que en este instante, en la calle Cavanilles, a dos cuadras del Parque del Retiro, hay un departamento en el que están sus prendas, sus recuerdos y hasta "un montón de muebles restaurados por mí, porque me gusta arremangarme. Y es por eso que realicé varios cursos de restauración y diseño de interiores", relata el artista, que recibió halagos de la reina Sofía y que, de regreso en la Argentina, trabaja en el musical Camarera, en la calle Corrientes.

“Era una cuenta pendiente”, eso dice Guido con respecto a trabajar con Josefina Scaglione, la argentina nominada como Actriz Protagónica en un Musical en los Tony Awards, que ahora interpreta a una pastelera –su amante– en Camarera, la obra “que une Broadway-Madrid-Buenos Aires” y se presenta de miércoles a domingos en el teatro Metropolitan Sura.
“Era una cuenta pendiente”, eso dice Guido con respecto a trabajar con Josefina Scaglione, la argentina nominada como Actriz Protagónica en un Musical en los Tony Awards, que ahora interpreta a una pastelera –su amante– en Camarera, la obra “que une Broadway-Madrid-Buenos Aires” y se presenta de miércoles a domingos en el teatro Metropolitan Sura.

–¿Extrañás Madrid?

–Seguro, allá todo es muy fácil y el día a día es amable. Pareciera como que la gente disfrutara más de la vida, mientras en Buenos Aires no tiene tiempo y se ocupa en otras cosas… Lo que seguro aquí no falta es el talento y las ganas de hacer. A ese respecto nunca estamos en crisis.

–¿Planeás volver?

–Planeo no decidir si vuelvo o no. Honestamente, me estoy tomando muy a pecho esto de "ser un ciudadano del mundo".

–La televisión tiende cada vez más a eso: acá trabajan actores españoles, como Albert Baró.

–¡Me parece espectacular cómo se globalizó todo! ¿Quién hubiera imaginado que traeríamos a un actor europeo para una tira diaria? Se vienen abriendo caminos para todos. Plataformas como Netflix nos ayudan a entender que hoy el mundo está en manos de todos.

–Aunque formaste parte de la tercera temporada de la serie española El ministerio del tiempo, en general siempre se te ha visto más cerca del teatro que de las pantallas. ¿Es por algo en especial?

–Sí, porque el teatro me hace sentir pleno. Pero también me parece espectacular meterme en otros formatos, como el cine. De hecho filmé dos películas: Un dios prohibido, en España, y Axiomas, este verano en la Patagonia, con Luz Cipriota y Jorge Marrale.

–Ahora que están de moda las biopics, ¿te gustaría protagonizar alguna? Las herramientas las tenés…

–(Ríe) Me encantaría. Creo que por mi perfil y mis colores quizás podría interpretar a Ed Sheeran.

Guido en el departamento de Recoleta en que vive actualmente,
Guido en el departamento de Recoleta en que vive actualmente,

"¿De dónde viene mi veta artística? Estuve investigando mi árbol familiar: mi papá es jefe de sistemas, mi mamá ama de casa y mi hermano kinesiólogo, ¡así que ninguno tiene nada que ver! Entonces descubrí que mi bisabuela era profesora de piano, y que mi tío tatarabuelo fue quien bailó por primera vez un tango con una mujer frente a un Papa… ¡Y que lo hizo re light, para que lo aprobaran como una danza digna!", relata el bonaerense criado en una casa de Pilar, quien hasta los quince años parecía destinado a ser arquitecto ("me había planteado estudiar esa carrera") o jugador de básquet: "Era bastante bueno. Llegué a estar en el seleccionado de la liga nacional. Sin embargo, cuando me di cuenta de que tenía una necesidad que no estaba satisfaciendo, dejé. Fue un quiebre: al año ya estaba cien por ciento inclinado a lo artístico".

–En tus comienzos fuiste parte del boom Patito Feo. ¿Cómo recordás aquello?

–Muy bien. Yo estaba dentro del ensamble de bailarines, en un rol muy menor. Con el show recorrimos toda Latinoamérica, llenando estadios. Fue muy divertido.

–¿Te trastocó un poco que Thelma Fardin haya denunciado el año pasado a Juan Darthés?

–Y sí, claro, porque yo estaba ahí, en Nicaragua. Para mí fue muy sorpresivo, sobre todo porque tenía un vínculo cercano con Thelma, una relación especial: de las chicas, ella era la más madura. Si bien siempre se mostró lógica, coherente, dulce, centrada, esto que pasó fue un temazo, porque nadie nunca sospechó nada, de la misma manera que Juan siempre fue encantador. Me es difícil opinar, porque sólo ellos saben lo que pasó. Igual, a Thelma le brindo todo mi apoyo.

–¿Te comunicaste con ella?

–Sí, le escribí. Igual, imagino que está en un proceso muy particular y eso hay que respetarlo.

“Pareciera como que en Madrid la gente disfrutara más de la vida, mientras que acá no tiene tiempo y se ocupa en otras cosas… Lo que seguro no falta es el talento ni las ganas de hacer. A ese respecto nunca estamos en crisis”, asegura el artista internacional.
“Pareciera como que en Madrid la gente disfrutara más de la vida, mientras que acá no tiene tiempo y se ocupa en otras cosas… Lo que seguro no falta es el talento ni las ganas de hacer. A ese respecto nunca estamos en crisis”, asegura el artista internacional.

–Cumpliste treinta años hace ocho meses. ¿Cómo te pegó?

–Fuerte, pero sobreviví (ríe). Me motivan mucho el trabajo y los proyectos. Ahí pongo un montón de energía. Por ejemplo, con Camarera (en el Metropolitan hasta el 28 de julio). A mí siempre me habían tocado historias épicas o grandes dramas. Solía escuchar entre el público, como reacción, algún moqueo o algo parecido. Ahora con el Doctor, el personaje torpe y entrañable que compongo, genero risas, y ésa es una droga nueva para mí, que me tiene muy feliz. Y hay más planes: interpretar a Nick Piazza en la adaptación teatral española de la película Fama. Y en algún momento, por qué no, lanzarme como cantante.

–¿Ya escribiste alguna canción?

–Creo que sería como Elton John, poniéndole música a las letras de su amigo. Me veo más con esa fórmula. En cuanto al estilo, me encanta la onda de Jorge Drexler.

–Él tiene varios temas románticos… ¿Vos lo sos?

–¡Totalmente! Creo que el amor es el motor de todo, y confieso que también un gran incentivo para que yo esté acá… Porque estoy compartiendo mi vida con una persona que me tiene muy enamorado…

Por Kari Araujo.
Fotos: Gentileza Fabián Morassut.
Pelo & make up: Fran Canosa.
Ambientación: Mechi Stefani.
Look: Absolut Joy.
Agradecemos a We Prensa.

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