“Nos sentimos libres de verdad. Caminamos tres horas por la playa y de repente nos surgieron ganas de estar desnudos, sin preocuparnos por las miradas”
“Nos sentimos libres de verdad. Caminamos tres horas por la playa y de repente nos surgieron ganas de estar desnudos, sin preocuparnos por las miradas”

En su pie derecho, Miriam Lanzoni (38) lleva tatuada una frase que, según ella, define su manera de encarar la vida: "There is nothing I can't do" (No hay nada que no pueda hacer). Y así lo demuestra en cada momento de su vida. Ahora acaba de terminar su quinta temporada en Carlos Paz y decidió tomarse ocho días en Brasil junto al empresario Christian Halbinger (36), con quien está en pareja hace dos años y medio y ya convive.

"Teníamos muy pocos días libres, y queríamos desconectarnos, andar descalzos todo el día. Para estar tranquilos hicimos base en un hotel de Porto Seguro que queda en el medio de la selva. Durante el tiempo que estuvimos ahí aprovechamos para andar en buggy, hacer buceo, volar en parapente, hacer tirolesa y fogatas por las noches. No paramos un segundo, y también tuve tiempo para meditar… Encontramos algunos lugares vírgenes en Arraial d'Ajuda y terminamos corriendo desnudos por la playa", cuenta Miriam.

–Como Adán y Eva…

–(Risas) No sé, pero sí libres de verdad. Hubo tanto fuego que terminamos sin ropa, sin preocuparnos por las miradas. ¡Me sentí plena!

–¿Qué tiene Christian para que lo elijas?

–Más allá de ser un súper potro, es un hombre de gran corazón, generoso. Me hace divertir muchísimo. Tiene una esencia tan pura que me dieron ganas de proyectar mi vida junto a él.

Aguas turbulentas. En Porto Seguro vivieron unas vacaciones inolvidables. Miriam se animó a un cambio total de imagen: se hizo trencitas para sentirse en ambiente. No paró de comer frutas exóticas y caminar descalza por la arena. “Christian es un hombre de gran corazón, generoso. Me hace divertir muchísimo”.
Aguas turbulentas. En Porto Seguro vivieron unas vacaciones inolvidables. Miriam se animó a un cambio total de imagen: se hizo trencitas para sentirse en ambiente. No paró de comer frutas exóticas y caminar descalza por la arena. “Christian es un hombre de gran corazón, generoso. Me hace divertir muchísimo”.

–¿Es verdad que ya conviven?

–Si bien cada uno tiene su casa, en los hechos ya estamos conviviendo. Intentamos todo el tiempo que nuestra relación no se vuelva una rutina. Christian tiene dos hijos y nos ensamblamos de una manera increíble. Estoy súper enamorada de Malek (5) e Indy (3)… Si no existiera esa buena onda, la relación –creo– no habría prosperado. Los nenes son preciosos, educados, muy contenidos por su papá y su mamá. Tuve la suerte de conocer a dos niños muy buenos. Eso se debe a la educación que les dan sus padres.

–¿Qué cosas compartís con los chicos?

–Todo. Vamos al cine, a comer… Vinieron a Carlos Paz y fueron varias veces a verme al teatro. Me encanta cocinarles cosas ricas. Son adorables.

–¿Si Tinelli los llamara a los dos para el Bailando, aceptarían?

–Ni loca me seduce ir con mi novio al Bailando. Christian es muy respetuoso con mi trabajo, pero no veo que quiera exponerse a vivir esa experiencia, y a mí tampoco me interesa.

–En la obra Sé infiel y no mires con quién, lo sos. ¿Creés en la fidelidad?

–Me parece muy incómoda la infidelidad, aunque me han sido y he sido infiel. Pero de un tiempo a esta parte, siento que cuando no prevalece el amor hay que dar media vuelta e irse. Hoy no sería capaz de sostener una relación si tengo deseos de estar con otra persona. Para mí, hoy el sexo es con amor; si no, no es nada. Y no perdería a mi amor por una infidelidad. Lo que no perdonaría es la deslealtad. ¡Ahí se termina todo!

“Tenemos ganas de casarnos, pero para nosotros la boda no es tan importante. Tampoco soñamos con hacer una súper fiesta, ni pienso en todos esos detalles que imaginan las novias”
“Tenemos ganas de casarnos, pero para nosotros la boda no es tan importante. Tampoco soñamos con hacer una súper fiesta, ni pienso en todos esos detalles que imaginan las novias”

–¿Es verdad que este año se van a casar?

–Tenemos ganas, pero para nosotros el casamiento no es tan importante. Tampoco soñamos con hacer una súper fiesta, ni pienso en todos esos detalles que las novias imaginan para una boda. Si se da, queremos algo simple. Igual, por ahora no hay fecha.

–¿Pediste deseos en esa mítica fogata que protagonizaron ambos?

–Varios… Tienen que ver con la salud, el amor y el poder cumplir con mis compromisos laborales, porque cuando vuelvo salgo de gira con la obra y empiezo a ensayar Casi felices con Pablo Rago. A mitad de año comienzo a producir una serie que escribí: un trailer policial que habla de la paternidad del corazón. Además, estoy a punto de lanzar una cápsula de ropa deportiva. Me copa, porque tiene que ver con un estilo de vida saludable, que va de la mano con el mío. También voy a poner un estudio de make up. Estoy a full, pero tan feliz y enamorada que me sobra energía.

Por Pablo Procopio.                                                                                                              Fotos: Alejandro Caminero

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