Flor De la V presentó su firma de ropa: "Salgo a la pasarela con el orgullo de otro ‘¡sí, se puede!’ en mi historia”

Tras meses de producción artesanal –"dibujé, corté y cosí"–, la actriz oficializó el nacimiento de la marca Madame V en el Alvear Palace Hotel. Fue en el marco de la Argentina Fashion Week, y no faltaron las lágrimas al evocar la influencia de su mamá, Sabina Báez, y de su "hermano de la vida", el querido Jorge Ibáñez.
Flor De la V presentó su marca de ropa en el Alvear

Tan segura de sí misma como decidida a dejar una impronta, Flor De la V (43) cerró el desfile presentación de Madame V pisando fuerte. Con la sonrisa instalada y la frente alta, la actriz caminó la pasarela montada en el salón Versalles del hotel Alvear con un conjunto que acababa de elegir.

"Vi el outfit durante el desfile y dije: '¡Me pongo ése!'. El pantalón de cuero y la túnica negra están entre mis preferidos y tienen más que ver con la Flor diseñadora", cuenta. "Esta nueva aventura es un sueño cumplido", celebra la conductora de Flor de tarde (Magazine) y panelista de LAM (eltrece).

Y se conmueve al recordar a su mamá, Sabina Báez, que murió en 1977: "Ella es mi fuente de inspiración, guía de mis pasos. Desde que tengo conciencia, en casa hubo una máquina de coser. Siento que mamá es un eslabón perdido en mi historia", dice Florencia. "La busqué a lo largo de toda mi vida. Creo que la mujer que soy hoy tiene mucho que ver con eso".

El sonido de aquella vieja Singer, con la que Sabina cosía –"y que seguramente fue la música de mi gestación"– siempre las acercó. "Enhebré esa misma máquina a los seis años, casi como un impulso irracional, y así cosí por primera vez", recuerda. Hoy fue nombrada embajadora de Brother (firma de máquinas de coser eléctricas).

"La costura está en mi ADN. De otro modo, ¿cómo explicaría esta pasión? ¡Yo crecí en un monoblock, sin saber qué era una Vanity Fair o una Vogue! Desarrollé esta habilidad a ojo. Jorge (Ibañez), mi hermano del alma, me decía: '¿Cuándo vas sacar tu marca?'. 'Algún día, algún día…', respondía yo. Cuando se fue, relegué este aspecto tan ligado a él… El verano pasado, en Carlos Paz, el Año Nuevo me sorprendió con un solo vestido. Entré en una sedería, compré género, en otro local conseguí una cadena… Y me hice el modelo tan elogiado que usé en la fiesta de GENTE. La fantasía se convertía en juego, porque la moda es eso: un juego. Y lo juego en una primera colección, llamada Libertad. ¿Si me irá bien? No lo sé. Pero, una vez más, salgo a pasarela con el orgullo de otro '¡sí, se puede!' en mi historia"

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