Cristina Pérez se confiesa: "Me pidieron matrimonio, pero yo no quise"

La conductora de Telefe Noticias y de Confesiones en la noche (radio Mitre) reflexiona sobre el amor y su propia historia, y admite: “Yo quiero que me quieran como soy”.
Radiante a los 45. A días de celebrar su cumpleaños (fue el 17 de agosto), la tucumana sorprende con su impecable figura en el Crystal Bar de Puerto Madero.

"Yo creo en el amor. Que sea correspondido o no, es irrelevante. Lo importante es sentir que estás en un escalón entre lo terrenal y lo divino. Si gozaste y pensaste que darías todo por alguien, sin importar el sacrificio, entonces ya ganaste", dice a corazón abierto Cristina Pérez (45), la morocha que cada noche –desde hace dieciséis años– conduce el noticiero central de Telefe. En los últimos días ella –acostumbrada a dar las noticias– se convirtió en una, por su relación con su eterno co-equiper, Rodolfo Barili (45). "¡Fue una locura!", reconoce con sonrisa franca.

"Para preguntarnos si era verdad nos llamó gente amiga, autoridades del canal, fuentes políticas… ¡y hasta un fiscal! No lo podíamos creer, porque en medio de todo el lío de los cuadernos, nuestro supuesto romance encabezó las notas más leídas de Clarín y La Nación".

“Con Rodolfo nos hacemos cargo de que los dos jugamos con esta historia, porque es divertido. Somos cómplices”.
El amor que compartimos no es el que quiere el público

–¿Por qué creés que se dio ahora?

–No sé… El otro día pensaba en eso. Quizá tenga que ver con que él se divorció hace poco, coincidiendo con que yo estoy sola. O simplemente porque somos la noticia que desea la gente. Nosotros compartimos situaciones que hay que resolver de a dos. Nos entendemos sin hablar y conocemos los tiempos mentales del otro. Somos una muy gran pareja, y la gente recibe eso. Pensá que hablamos y nos movemos en vivo, y en un momento en que no hay parejas en la tele, nosotros superamos el record de Mónica y César (N. de la R.: estuvieron trece años juntos en televisión). No hay en la historia de las noticias una pareja que haya estado tanto tiempo unida, y eso es fuerte. Pero el amor que compartimos no es el que quiere el público.

–¿No? Hace unos días, y por tu cumpleaños, se supo que te regaló un ramo de flores…

–Sí, pero no es nuevo: hace dieciséis años que lo hace. Honestamente, Rodolfo nunca entró en mi camarín y jamás salimos a cenar solos ni tuvimos intimidad, pero la gente quiere que pase todo… ¡Hasta piden que nos casemos!

–¿Tanta revolución no te llevó a pensar si eso funcionaría?

–Ay, ésas no son cosas que se piensan… Pero nos hacemos cargo de que jugamos con esta historia, porque es divertido. Somos medio cómplices y cada noche, al final del programa, hacemos un poco de novela, como hicimos siempre.

“Tuve cinco parejas en los últimos dieciséis años, mientras la mayoría de mis amigas sólo tuvo dos… Pero bueno, Elizabeth Taylor tuvo como ocho”

Mirando las cúpulas de Buenos Aires que se aprecian desde el piso treinta y dos del Alvear Icon Hotel (en pleno Puerto Madero), Cristina exclama: "Mi última frase sería: 'Mucho pidió de la vida y mucho la vida le dio'. Yo doy todo para ir por lo que me apasiona. No mezquino ni en el amor ni en el trabajo, y no me para el miedo a equivocarme. Hice teatro, aprendí a bailar tango, viajé sola y tuve cinco parejas en los últimos dieciséis años, mientras la mayoría de mis amigas quizás sólo dos. Pero bueno, Elizabeth Taylor tuvo como ocho… Yo no veo lo que debería ser, sino lo que mi corazón me dice. Yo no le pido al amor, le doy al amor".

–¿Cómo sería eso?

–Muy simple: no sé cómo va a ser una relación cuando empieza, ni pongo un proyecto mío sobre la magia de otra persona. Me permito vivir sin preconceptos, y sin ver la duración del vínculo como un valor. Creo que el valor es la calidad de ese amor. Porque si lo fue, te dura toda la vida.

–¿Hoy pensás que ya conociste al amor de tu vida?

–En este momento considero que hay alguien que lo fue, aunque no voy a decir quién, y tampoco sé si en diez años va a ser el mismo.

“Me decían que no podía ser completa si no era madre, y yo a una mujer no le digo que no lo es si no trabaja. ¿Qué es ser completa? Yo quiero ser plena”

–¿En este momento estás enamorada?

–No, ahora no. Sólo soy una enamorada del amor, porque me gusta amar. Es para mí como una necesidad, tanto como respirar. Y en mí no se detiene el estado de romance. Tampoco me desdoblo: yo no mantengo una relación con alguien por sexo, necesito que haya una conexión. Hay que permitirse el amor con todo el vendaval, porque es un riesgo enorme, sin garantías. La mayoría de la gente busca ponérselas; yo soy más aventurada.

–¿Nunca te pidieron matrimonio?

–Sí, y no quise. Tuve parejas que se querían casar, o tener hijos, pero yo siempre tuve claro que no quería ser mamá. No lo sentía, y a mis cuarenta y cinco años me gusta saber que no transé con la presión y fui fiel a mí misma. Hubiera sido cruel hacer algo porque los demás me decían que eso era lo correcto. Incluso decían que no podía ser completa si no era madre, y yo a una mujer no le digo que no lo es si no trabaja. ¿Qué es ser completa? Yo creo que hay que ser plena.

–Tu último novio, Sebastián Fest, era periodista. ¿Volverías a salir con uno?

–No creo. No tiene que ver con la persona, porque por suerte tengo una relación hermosa con mis ex, pero descubrí que me gusta que el otro me ofrezca otro mundo, que sea una ventana de algo diferente, como mi primer novio, que me presentó la fotografía. Si no, es como llevarte la redacción a la cama.

“Superamos el record de Mónica y César” Dice con orgullo quien, junto a Rodolfo Barili, lleva dieciséis años en pantalla (tres más que la histórica dupla). Su programa informativo, Telefe Noticias a las 20, ganó dos Martín Fierro (2009 y 2015) a la categoría Mejor Noticiero.

A los ocho años, y en Tucumán, Cristina jugaba a que hacía un noticiero ante un espejo, utilizando un cepillo de brushing como micrófono. A los dieciséis debutó frente a una cámara en un programa de cable local, y el 7 de noviembre de 1992 ingresó en la televisión nacional.

"La oportunidad me la dio Alejandro Romay, después de que le hice una nota en la inauguración de un colegio. Me dijo que le gustaba mi voz. En un bar, me mostró un recuadrito de Ambito Financiero que hablaba de Domingo Cavallo y me pidió: 'Hablá cinco veces más de este tema'. Y lo hice. Después rendí una prueba en Buenos Aires, y a los cuatro meses, cuando pensé que ya no me iban a llamar, dijeron: '¿Puede venir mañana?' Yo respondí 'no, mañana no, pasado', porque no tenía plata para un pasaje de avión. Cuando llegué a Canal 9, me dieron un contrato de tres meses… Eso fue hace veintiséis años. Hoy, cada día siento que debo estar a la altura de semejante responsabilidad, y mi misión y mi vocación es contar todo de la mejor forma posible".

–¿Alguna vez te pusiste un límite de edad en tu trabajo?

–Jamás. Voy a hacer noticias y periodismo hasta siempre.

–Sos una mujer con muchas herramientas. ¿Sentís que podés generar cierto respeto ante el hombre que quiera conocerte?
–Si es así, es un filtro. El que me quiera de verdad me va a aceptar con todo lo que soy… Si no, ¿para qué? Ponele que hay hombres que buscan mujeres que se adecuen a lo que son ellos… Bueno, en mí no la van a encontrar. Yo quiero que me quieran como soy.

Por Kari Araujo. Fotos: Christian Beliera.

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