Juan Carlos conoció a Corinna (que ostenta el título de princesa consorte, por haberse casado con un príncipe alemán) en 2005 y mantuvo una relación con ella hasta fines de 2012. Ese año estalló el escándalo, cuando lo descubrieron cazando elefantes en un safari organizado por su amante.
Juan Carlos conoció a Corinna (que ostenta el título de princesa consorte, por haberse casado con un príncipe alemán) en 2005 y mantuvo una relación con ella hasta fines de 2012. Ese año estalló el escándalo, cuando lo descubrieron cazando elefantes en un safari organizado por su amante.

Aquella maldita cadera. Ese parece haber sido el inicio de todos los males de Juan Carlos de Borbón (81). El DeLorean nos transporta a abril de 2012, a orillas del río Okavango, en el corazón del Africa. Ahí se gesta el huevo de la serpiente. Su Majestad se escapa de La Zarzuela en viaje top secret y, en plena recesión española, se patina 51 mil dólares en un safari por Botswana.Nadie debía enterarse… pero JC sufre un accidente. Ahí aparece la cadera –su propio Talón de Aquiles–, que se rompe en tres partes.

¿Próximo paso? Avión sanitario e internación en el hospital San José de Madrid y letras catástrofe en los noticieros.

Los medios preguntan qué le pasó al monarca y la historia comienza a filtrarse. Aparecen las fotos en plena cacería de elefantes y llueven las críticas feroces.

¿Una mancha más? El hombre es presidente honorario de la prestigiosa Fundación Vida Silvestre (WWF). Sí, ahora todos los cañones mediáticos hacen su propio safari con el actual soberano. ¿Qué podría complicar más las cosas? La aparición de una amante.

CAZADOR CAZADO. El affaire africano tenía un capítulo más… y perfume de mujer. Su nombre, Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Cuarenta años por entonces, alemana de alta alcurnia, proveniente de un principado.

Reina en las sombras. Así se definía la propia Corinna, que entre 2009 y 2012 –los años más fuertes de la relación– se convirtió en la compañera oficial del rey en los viajes de la Casa de Borbón.
Reina en las sombras. Así se definía la propia Corinna, que entre 2009 y 2012 –los años más fuertes de la relación– se convirtió en la compañera oficial del rey en los viajes de la Casa de Borbón.

Además de residir en Mónaco, se trataba nada menos que de la ex mujer del príncipe alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein. Ella es la pieza que falta en el puzzle. Corinna fue quien organizó la malograda expedición a Botsuana y, desde mucho antes, la tercera en discordia entre el rey y doña Sofía. En realidad, según los medios europeos, habría sido –al menos– la sexta. Pero en este caso la aventura habría tenido cierta formalidad.

Juan Carlos y Corinna se conocieron en 2005 en un festival de tiro, en las afueras de Toledo. De allí data el romance. El monarca no tardó en incluirla en los círculos más exclusivos de la aristocracia europea. Muy rápido, la blonda se convirtió en la compañera oficial de los viajes reales.

En abril de 2012, el monarca se escapó a un safari, donde quebró su cadera y estalló el escándalo.
En abril de 2012, el monarca se escapó a un safari, donde quebró su cadera y estalló el escándalo.

¿El highlight de la relación? Ocurrió en 2009, cuando comenzaron a compartir encuentros cada vez más cercanos en un dúplex que el monarca había puesto a nombre de su amante en el exclusivo complejo Domaine de Rochegrise, en los Alpes Suizos.

¿Qué tan íntimos eran? El rey había perdido la cabeza por la princesa alemana (a quien los medios llamaban "su amiga entrañable") y hasta pensó en patear el tablero y divorciarse de la reina Sofía. "Quería casarse con Corinna", juran en España, pero fue su amante treinta años menor la encargada de apretar el freno con estas palabras: "Prefiero ser la reina en las sombras".

Juan Carlos y la reina emérita Sofía, quien tuvo que soportar una y otra vez las aventuras del otrora rey.
Juan Carlos y la reina emérita Sofía, quien tuvo que soportar una y otra vez las aventuras del otrora rey.

Los viajes a Suiza continuaron a lo largo de los años. En febrero de 2012, el hombre de la familia de Borbón celebró en el dúplex el cumpleaños número doce del hijo menor de su chica. Tenían una dinámica perfecta, hasta aquel 14 de abril de 2012, cuando el rey quebró su cadera y el diario alemán Bildt desnudó la relación extramatrimonial, que ya llevaba siete años. A partir de ahí fue cuestión de unir cabos: los medios (italianos, alemanes y en menor medida españoles) empezaron a ver que la princesa consorte pisaba más alfombras rojas que la propia reina. Fue una bomba que estalló en medio del Palacio de la Zarzuela y otro disgusto para doña Sofía.

A partir de allí, gracias a la presión de los medios, Corinna dejó de ser la reina en las sombras y la relación empezó a quebrarse... tanto como la cadera del rey.

Corinna lo sigue de atrás en un viaje oficial.
Corinna lo sigue de atrás en un viaje oficial.

SECRETOS DE ALCOBA. "Un día te levantas y tienes un terreno en Marruecos. Al día siguiente viene el rey y dice que se lo des. Eso es lavado de dinero". Así despotricaba "la amiga entrañable" del monarca en 2015: "No lo ha hecho porque me quiera mucho, sino porque resido en Mónaco. Me usó de testaferro", le confesaba Corinna a Juan Villalonga, quien por esos años presidía Telefónica. Las grabaciones se filtraron gracias a lo que algunos medios llaman "las cloacas policiales".

¿Cómo? Un ex comisario preso por corrupción (su nombre es José Manuel Villarejo) les facilitó las conversaciones a dos sitios web (ElEspañol y Okdiario), que no dudaron en hacer estallar la bomba.

Trece años después del comienzo del vínculo, así luce hoy, a los 53.
Trece años después del comienzo del vínculo, así luce hoy, a los 53.

En esas charlas, Corinna también implicó al rey en el desvío de fondo de la fundación Nóos, que llevó a prisión por cinco años a Iñaki Urdangarin (su yerno, marido de la infanta Cristina) por fraude a la Administración y a la Hacienda Pública: "Si mañana tuviera que ir a un tribunal y dar explicaciones… ¿Quién hizo todas las llamadas para el dinero del instituto Nóos? El Rey, yo estaba a su lado".

Y, para terminar de hundirlo, Corinna contó que su ex amante posee cuentas ocultas en Suiza, a nombre de su primo Alvaro Orleans de Borbón.

Aquella mañana de abril en Botswana, el rey no quebró sólo su cadera. Allí fue el inicio de todos sus males.

Por Julián Zocchi.
Fotos: AFP y archivo Atlántida.

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