Cabré habla de Mauro Zárate. Foto: Christian Beliera/GENTE
Cabré habla de Mauro Zárate. Foto: Christian Beliera/GENTE

Se sabe que Nico Cabré (39) es hincha de Vélez Sarsfield. No sólo lo declama: va a la cancha. Y su novia, Laurita Fernández (28), es de… Boca Juniors. La semana pasada, ambos equipos se enfrentaron por la Copa de la Superliga, y más allá del resultado (los xeneixes pasaron de ronda por penales), la polémica se centró en el delantero Mauro Zárate, que el año pasado cambió de Liniers a la Boca y desató una violenta andanada de insultos y amenazas en redes y telefónicas (contra él, su mujer, Natalie Webber, y su pequeña hija). En el encuentro de ida, jugado en Liniers, el estadio lo trató de "traidor" mientras sonaba el Himno Nacional. Como respuesta, después de concretar su penal en la Bombonera, el jugador gritó el gol con alma y vida y se golpeó el pecho. Para coronar su demostración, dijo que "pasó (de ronda) el equipo grande", algo que dolió a los velezanos. Este lunes,la directiva de Liniers lo expulsó como socio de la institución, añadiendo nafta al fuego.

La polémica se centró en el delantero Mauro Zárate, que el año pasado cambió de Liniers a la Boca y desató una violenta andanada de insultos y amenazas
La polémica se centró en el delantero Mauro Zárate, que el año pasado cambió de Liniers a la Boca y desató una violenta andanada de insultos y amenazas

El año pasado, el actor hizo referencia a la bronca de los hinchas de Vélez en la tira que protagonizó el año pasado, El Clon. Uno de los dos personajes que interpretaba se burló después de que el team de la Ribera perdiera la final de la Libertadores frente a River en Madrid: "Ni te pusieron, Mauro. ¡No te pusieron! Querías jugar partidos importantes: no los jugaste. Querías ganar cosas importantes: no las ganaste. Nos traicionaste a todos. Te quedaste solito así".

Nicolás Cabré, fan de Vélez. Foto: Redes.
Nicolás Cabré, fan de Vélez. Foto: Redes.

Aunque en esta oportunidad no vio el partido (por los ensayos nocturnos de Despedida de soltero, que arranca este miércoles en el teatro Lola Membrives), ante la virulencia que cobró el tema el actor bajó los decibeles: "Creo, un poco frío y corriéndome del sentimiento, que hubo demasiados errores seguidos de los dos lados. Es una suma que da mal. Hay que poner un punto final, llamar a la calma y desdramatizar un poco todo. Entiendo la pasión y el enojo, pero lo más sensato sería parar. Después, lo que pienso me lo guardo, porque no soy Sai Baba, pero hay que apaciguar. Yo hice un chiste una vez, pero eso fue parte del folklore. Cuando la cosa está al límite hay que decir 'basta'".

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