“Yo siempre viajo en subte, ¡me encanta! Uso mucho la línea B y la D. Y contrariamente a lo que piensen, ahí nunca me pidieron una foto”
“Yo siempre viajo en subte, ¡me encanta! Uso mucho la línea B y la D. Y contrariamente a lo que piensen, ahí nunca me pidieron una foto”

–¿Cómo te definirías?

–Es raro decirlo, pero creo que soy una mujer libre, comprometida y divertida. Y estoy contenta de la vida que tengo y de mis decisiones. Tengo suerte y trato de aprovechar las oportunidades que se me presentan sin juzgarme mucho.

–¿Te considerás sensual?

–Lo normal, no sé. No mido esas cosas en mí. Ni se me ocurre.

–Muchas veces hablas de tu edad. ¿Qué te hace sentir haber pasado las cuatro décadas?

–Me asombra tener cuarenta y cuatro años, porque yo me siento mucho más joven de lo que soy. Pero a veces me comparo con mi mamá, que me tuvo a los veintitrés, y yo a Gaspar lo tuve a los treintiocho, y noto que hay una gran diferencia. Y lo más loco es que me acuerdo de mi mamá con mi edad y la veía grande. ¡Ojalá todo fuera más lento!

“Creo que soy unamujer libre”.
“Creo que soy unamujer libre”.

–Tu hijo, Gaspar, está por cumplir 6 años. ¿Te pidió hermanitos?

–No, por ahora no. Y él, que no tiene PlayStation ni ninguna de esas cosas, cuida mucho su privacidad: no le gustan las fotos, ir a lugares donde lo reconozcan ni nada por el estilo. Y nosotros elegimos no mostrarlo porque ya tiene una mamá y un papá conocidos y quizás ya sea demasiado. Así que dejaremos que él decida lo que quiera hacer más adelante. Lo único que espero es que, cuando tenga Instagram, me acepte.

–Ya que mencionás el Instagram, una estrella indiscutida del tuyo es Ricardito. ¿Cómo se te ocurrió tener un conejo de mascota?

–¡De la culpa que tenía! (Ríe) No estaba mucho tiempo en casa porque estaba filmando la película Una noche de amor (2016) y haciendo teatro. Y un día lo vi a Gaspar riendo con un video de YouTube de unos gatos y un conejo. Y a primera hora conseguí a Ricardo en la veterinaria de mi barrio ¡y es espectacular! Pero no sabe que es un conejo. Lo digo porque es ordenado, no muerde los cables, rasca la puerta para que le abras y se para al lado de la heladera para que le des una zanahoria. Incluso, a las mañanas, se acerca a saludar.

–Falta el gato para completar el video.

–Es verdad, y probablemente llegué después de las vacaciones porque me gustan y me hacen acordar a los almanaques. Cuando se usaban, claro. Quizás los millenials no sepan qué son. Y mi nota no es muy millenial, pero yo no querría serlo jamás. Yo estoy bien como estoy y mi jugada está perfecta. Pero trabajando con ellos me divierto mucho. ¿Podés creer que estudian los libretos con los teléfonos? Y son todos talentosos: todos cantan, bailan y con una aplicación aprenden a tocar la guitarra. En mi época si quería aprender una coreografía tenía que grabar un VHS con la videocasetera y estar atenta al instante en el que salga Madonna. Hoy muchas cosas son más fáciles. Los chicos ni tienen que tener la valentía de llamar a la casa de la que les gusta y hablar con el padre primero, con un like ya están. Es otra historia.

“Estoy contenta de la vida que tengo y de mis decisiones”.
“Estoy contenta de la vida que tengo y de mis decisiones”.

–¿Te acordás quién fue la primera persona que te dijo que tenías talento para ser actriz?

–Yo desde muy chiquita supe que quería serlo. Y mis compañeros del colegio y de teatro me fueron alentando. En cuanto a colegas, Mirta Busnelli fue la primera actriz que me dijo que le gustaba lo que hacía. A mis papás, María Rosa (abogada) y Carlos (aviador) les daba miedo esta profesión porque no sabían cómo ayudarme y les costaba entender que no había continuidad: que los trabajos empiezan y terminan. Pero yo me acostumbré y me adapto fácil. Igual, eso no quita que finalizar algunos proyectos, como 100 días, me de mucha tristeza.

–¿Cómo sigue tu vida ahora?

–Quiero descansar, volver a entrenar, a leer, a ir al teatro y a encontrarme conmigo, con mis amigos y con mi familia. Tengo ganas de estudiar, de llenarme de palabras y de buscar nuevo material para contar. Quizás una nueva historia me haga mostrar algo que ni yo sé que tengo. Este año estuvo colmado de sorpresas y no sé que me deparará el 2019.

Por Kari Araujo. Fotos: Chris Beliera.

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