Mariano Martínez habla por primera vez de la detención de su padre

El actor cuenta cómo vivió en 2008 la detención de su padre hace 10 años, acusado de tener conexiones con una banda que traficaba efedrina: "Yo ahí lo apoyé: no tenía un mango e igual le pagué un abogado y me gasté una fortuna"
Mariano Martínez (Foto Christian Beliera/GENTE)

Mariano Martínez (39) está protagonizando Mentiras Inteligentes en el teatro Astros. Además de hacer uno de los papeles principales es el productor de la obra y confiesa estar disfrutando de cada instante de su vida. "Hoy disfruto todo lo que hago: entrenar, bañar a mis hijos, desayunar con mi esposa, trabajar, visitar a mis viejos", dice Mariano y decide hablar sobre la relación con sus padres y por primera vez cuenta cómo vivió el hecho de que su papá fuera detenido en 2008.

–¿Esa filosofía hizo que el año pasado, después de estar peleado diez años con tu papá, consiguieran limar asperezas?

–La historia con mi papá siempre fue de idas y vueltas, por distintas situaciones personales. Cuando nací, él tenía 17 años y mi mamá, 16. Hoy a la distancia lo entiendo: era un pendejo y nunca tuvo malas intenciones. Se mandó algunas cagadas que me dolieron, pero siempre fueron referidas a esta relación padre-hijo.

Mariano Martínez (Foto Christian Beliera/GENTE)

–¿No te enojaste con él cuando en 2008 fue detenido, acusado de tener vinculaciones con una banda de mexicanos que traficaba efedrina?

–No. Es algo que nunca aclaré y lo voy a hacer ahora. Yo ahí lo apoyé: no tenía un mango e igual le pagué un abogado y me gasté una fortuna. Después cumplió su condena y también me pareció bien. Hoy, si pongo en la balanza lo bueno y lo malo que hizo, el saldo es positivo. Tenemos una gran relación. Lo amo y muchas veces lo llamo para pedirle un consejo.

–Hace poco contaste que tu mamá, Patricia, padeció fiebre reumática y estuvo en sillas de ruedas. ¿Cómo se encuentra ahora?

–Muy bien. Tiene 59 años, pero como tuvo una vida muy dura, hay que mimarla. Cuando era chica, muchas veces no comía para que pudieran hacerlo sus hermanos… Y eso deja secuelas. Pero es una mujer fuerte, luchadora, una mina que terminó el secundario de grande y se especializó en enfermería. El otro día me dijo que iba a empezar otro curso. La admiro mucho. Además de mi vieja, es mi amiga.

Por Sergio Oviedo

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