Télam, 01/12/2017 Dacca, Bangladesh: El papa Francisco, llega montado en una bicitaxi a una reunión ecuménica e interreligiosa por la paz en el jardín del Arzobispado en la ciudad de Dacca.Foto: Ettore Ferrari
Télam, 01/12/2017 Dacca, Bangladesh: El papa Francisco, llega montado en una bicitaxi a una reunión ecuménica e interreligiosa por la paz en el jardín del Arzobispado en la ciudad de Dacca.Foto: Ettore Ferrari

 El papa Francisco (80) llegó agotado y movilizado desde Myanmar, ex Birmania. Allí le puso el cuerpo al litigio que acompaña desde marzo de 2016 a este país asiático. Pese a que asumió el gobierno civil del presidente Htin Kyaw en lugar de la dictadura de Aung San Suu Kyi, las fuerzas armadas siguen siendo el poder dominante.

Su comandante, el general Min Aung Hlaing, está acusado internacionalmente de ordenar la persecución de la minoría musulmana rohingya, en lo que se ha convertido en una de las peores crisis humanitarias actuales: desde agosto, más de 620 mil rohingyas han huido hacia Bangladesh, no bien el ejército lanzó una operación calificada por la ONU y los Estados Unidos como "limpieza étnica"… Bueno, hacia ahí viajó nuestro papa Francisco (80), no sólo un especialista en encarar personalmente los grandes problemas del mundo, sino el primer jefe de la Iglesia católica en visitar ambos países.

Reconoced y valorad los carismas de los laicos y laicas, y animadlos a poner sus dones al servicio de la Iglesia y de la sociedad en su conjunto

"Los exhorto a mostrar cercanía a los laicos del país, así como a sus carismas", les dijo a los obispos durante su inolvidable discurso en Dacca, la capital. "Es necesario promover su participación efectiva en la vida de vuestras Iglesias particulares, a través de las estructuras canónicas que permiten escuchar sus voces y apreciar sus experiencias. Reconoced y valorad los carismas de los laicos y laicas, y animadlos a poner sus dones al servicio de la Iglesia y de la sociedad en su conjunto", les pidió.

También reconoció la valiosa acción social de la Iglesia de Bangladesh, dirigida "a la asistencia de las familias y al compromiso por la promoción de la mujer", y agradeció a la comunidad católica su "servicio a los pobres, especialmente en las zonas más remotas y en las comunidades tribales".

Trabajad tenazmente en construir puentes y en fomentar el diálogo

Concluyó su alocución con el tema que el mundo esperaba escuchar y que, fiel a su impronta, Francisco jamás evitaría: la diversidad étnica: "El compromiso de la Iglesia de llevar adelante una comprensión interreligiosa contribuye a la difusión de la buena voluntad y la armonía. Trabajad tenazmente en construir puentes y en fomentar el diálogo, ya que estos esfuerzos no sólo facilitan la comunicación entre los diferentes grupos religiosos, sino que también despiertan las energías espirituales necesarias para la construcción de una nación unida, justa y en paz. Cuando los líderes religiosos se pronuncian con una sola voz contra la violencia que pretende hacerse pasar por religión, y tratan de reemplazar la cultura del conflicto con la cultura del encuentro, acuden a las raíces espirituales más profundas de sus diversas tradiciones. Es necesario acompañar y ayudar a madurar a las nuevas generaciones para que, ante la lógica incendiaria del mal, respondan con el paciente crecimiento del bien", cerró Francisco en medio de la emoción general.