Cameron Russell y Edie Campbell, dos top modelos comprometidas con las denuncias de acoso en el mundo de la moda.
Cameron Russell y Edie Campbell, dos top modelos comprometidas con las denuncias de acoso en el mundo de la moda.

La caída del fotógrafo Terry Richardson luego de que varias modelos lo denunciaron por acosos sexual y la poderosa editorial Condè Nast cancelara los trabajo que tenía con él parece ser solo la punta de un iceberg. "Sabemos que cuando la primera pieza del domino cae, van a caer todas", dijo la top model Edie Campbell en una carta abierta sobre los abusos en el mundo del modelaje.
Pero quien dio el puntapie inicial en esta cruzada por sacar a la luz los hechos de acoso fue otra top: Cameron Russell. En 2003 empezó a trabajar como modelo de tiempo parcial mientras estudiaba Economía y Política en la Universidad de Columbia.
Desde el 12 de octubre, unos días antes de la caída de Richardson, la modelo comenzó a postear comentarios que le llegaban de otros colegas sobre situación de acoso que habían vivido. Como abanderada de esta lucha, Russell logró recolectar 75 testimonios, tanto mujeres como hombres.

“Ella no tenía idea que él estaba metiendo sus dedos muy adentro de mi v… durante las tomas, diciendo que eso me haría lucir más sensual”

"Hola Cameron, muchas gracias por tu respuesta, significa mucho para mí. El nombre del fotógrafo es XXXXXX y tiene una cuenta de Instagram con el mismo nombre. Fui enviada por XXXXX a probarme a los 15. Mi madrastra estaba conmigo durante el shooting pero en otra habitación. Ella no tenía idea que él estaba metiendo sus dedos muy adentro de mi v… durante las tomas, diciendo que eso me haría lucir más sensual", dice uno de los relatos.

Un de los 75 relatos que le enviaron a Cameron
Un de los 75 relatos que le enviaron a Cameron

Russell aclara que los involucrados deben permanecer anónimos porque tanto víctimas como victimarios todavía trabajan en la industria de la moda. "Las personas que contaron sus historias no dieron explicitamente el permiso para que se contaran en otros lugares. Si bien este es un espacio público (…) sean respetuosos del anonimato", pide Cameron.
Los duros relatos no solo son de modelos. La asistente de un fotógrafo contó como él le pidió que se encerraran en el baño y lo fotografiara mientras se masturbaba. "Tenía 23 años y no supe que hacer. Él era mi jefe y mi amigo. Sentí que era uncool sino decía "¡Ah! Es arte!. Pero me sentí violada y enojada", detalla esta chica a Cameron.

“Tenía 23 años y no supe que hacer. Él era mi jefe y mi amigo. Sentí que era uncool sino decía “¡Ah! Es arte!.

Los testimonios hablan de fotógrafos apretando pezones, metiendo sus dedos en la vagina de las modelos, fotografiándolas lascivamente, asistentes engañados y envueltos en situaciones sexuales y víctimas menores de edad.

Otro de los relatos anónimos que posteó la top Cameron Russell
Otro de los relatos anónimos que posteó la top Cameron Russell

Ahora fue otra top quien se sumó a la lucha contra el acoso en la industria de la moda. La británica Edie Campbell, protagonistas de campañas para Dior, Bottega Venetta, Burberry, Marc Jacobs, Yves Saint Laurent entre mushos otros, puso su voz para amplificar las denuncias de Russell.

En una carta abierta envuada a uno de los editores de WWD reflexionó sobre cómo el mundo de la moda ha estado mirando para otro lado y en nombre de lo cool dejó que los límites entre el arte y el abuso se fueran diluyendo.
"Tenemos un problema: operamos dentro de una cultura en donde el abuso está muy aceptado, en todas sus manifestaciones. Esto es el ritual de la humillación de las modelos, denigrando a los asistentes, es un juegos de poderes y gritos para encajar. Hemos empezado a ver esto como parte del trabajo", dice en una parte de su carte Edie.

“Operamos dentro de una cultura en donde el abuso está muy aceptado”, Edie Campbell

Desde su óptica la modelo explica el problema en la falta de límites entre lo personal y lo profesional. "Trabajar para mí, no luce como trabajo. Me desnudo en frente de otras personas con las que trabajo, viajo con esa gente, me emborracho con ellos, me preguntan con quien estoy curtiendo, les cuento historias, chusmeamos y nos convertimos en parte de una "pandilla". Es como un viaje escolar para todas las edades. Cuando una industria se vuelve tan informal como esta, es difícil definir cuáles son las conductas apropiadas para el lugar de trabajo. Humor negro, chiste de sexo explícito, comentarios sugestivos – todo sucede bajo el radar de una "divertida" y "creativa" industria como lo es la moda. Por favor noten la ironía en lo que digo", explica Campbell.
La referente señala tres problemas más con los que tiene que lidiar. Lo que ella llama el "comportamiento de diva" relacionado a la aprobación de conductas extremas como algo que te hace mejor modelo.

El tercero se trata de que el mundo de la moda odia a la gente poco cool y aburrida y pide que se revea el significado de ser uncool. "Que una chica de 15 se sienta mal frente a un grupo de gente cuando le piden que se desnude sin haberle siquiera avisado, no la convierte en uncool", dice Campbell.
Por último habla de lo que llaman artistas-genios y se pregunta si porque "tu trabajo es bueno podés hacer lo que quieras en nombre de la creatividad". Edie pide limites y que el mundo de la moda celebre a la gente que se involucra en los procesos creativos y no a los que destruyen personas en nombre de la creatividad.