"Baby Trump" está de gira y por primera vez, como parte de su persecución al presidente de Estados Unidos por todo el mundo, llegó a Buenos Aires. Bronceado como un bizcochuelo de mandarina, con un pañal que le tapa las partes íntimas y un teléfono celular en una de sus pequeñas manos, el célebre inflable símbolo de la resistencia a la administración Trump ya flota frente al Congreso.

Con gesto de arrogancia y un jopo amarillo fuego, el muñeco se convirtió en la escenografía más atractiva dentro del cotillón global de banderas y carteles que visten las protestas anti G20 en Buenos Aires. Rob Kennedy es el hombre que trajo el globo desde Nueva York.

Llegó este mismo jueves por la mañana con el "Baby Trump" desinflado en un inmenso bolso. Los agentes aduaneros de Ezeiza se sorprendieron por el peso del equipaje y le preguntaron qué era. "'Es Baby Trump, quiere verlo?', les pregunté. Ellos abrieron el bolso, vieron su piel naranja, rieron y me dejaron pasar", relata a Infobae Kennedy, con una sonrisa que estira sus finos bigotes a lo Cantinflas.

Rob Kennedy, junto a su “criatura” frente al Congreso
Rob Kennedy, junto a su “criatura” frente al Congreso

Este activista de apellido célebre para la cultura de su país ("nada que ver con el ex presidente, mi familia es escocesa, no irlandesa", aclara, divertido) forma parte del "Baby Trump Tour", una organización dedicada a "perseguir" con este globo dirigible de importantes dimensiones a cada ciudad de Estados Unidos y Europa que vaya Donald Trump.

Kennedy observa a las personas que llegaron al primero de los días de actividad anti cumbre frente al Congreso y se divierte con las selfies con la cúpula del Palacio Legislativo de fondo. Cerca suyo pasa la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, activistas argentinos le cuentan quién es y el hombre expresa su admiración. También le saca fotos a la marcha del MTS que llega con bombos y platillos y está atento a los pañuelos verdes que decoran cada metro cuadrado de la escena.

La idea del "Baby Trump" nació en el Reino Unido en julio pasado, cuando el presidente norteamericano visitó a la primer ministro de ese país, Theresa May. "Es un bebé porque Trump es como un niño, todo el tiempo diciendo cosas ordinarias y provocando por Twitter, caprichoso", cuenta Kennedy, que mañana viernes participará de la marcha desde 9 de Julio y San Juan hasta el Congreso.

El Baby Trump desinflado, a punto de “tomar aire” (Rob Kennedy)
El Baby Trump desinflado, a punto de “tomar aire” (Rob Kennedy)

Cuando activistas estadounidenses vieron el éxito del "Baby Trump" en Londres iniciaron gestiones para llevarlo a Estados Unidos. A través del sistema de recaudación colectiva vía Internet consiguieron los fondos para comprar un ejemplar, pero fue tanto el aporte de usuarios anónimos (la meta era conseguir 4.500 dólares y recaudaron u$s 24 mil en 72 horas) que finalmente compraron seis, que van girando de ciudad en ciudad tras los pasos del Trump real. "Este es uno de los seis", señala Rob.

"Somos activistas con base en Nueva Jersey. Somos parte de People´s Motorcade, un grupo de resistencia que ha protestado contra Trump y su administración. Nos reuníamos los fines de semana para pasar por su escondite en Bedminster, también conocido como la Casa Blanca de verano", explica Kennedy, quien prefiere no decir de qué trabaja para no tener problemas, pero cuenta que es músico y tiene una banda de rock que se llama The Robert Kennedy Assesination (El asesinato de Robert Kennedy).

Es la primera vez de "Baby Trump" en la Argentina y también del hombre que lo trajo, que mira fascinado la protesta en el Congreso. "Es grandioso lo que está pasando aquí. Aunque el Gobierno los aisló, aunque no hay bancos para sacar dinero ni transporte para viajar, aunque los poderosos están tratando de callarnos, la gente viene y protesta en paz, y ojalá sea así mañana, a mí no me gusta la violencia", expresa.

Kennedy está maravillado con la belleza de la Confitería del Molino, pregunta por qué está abandonado el edificio, también quiere saber qué bandas de rock puede escuchar en Buenos Aires y alguien le recomienda ir a ver a Los Espíritus el fin de semana.

El hombre, de notable parecido con el músico Lou Reed ("me han confundido con él en Nueva York, ¡y mi mujer un día en la calle lo abrazó de atrás creyendo que él era yo!"), anota todo y pregunta por la antigüedad del Congreso.

Al escuchar la respuesta, entonces explica que "Baby Trump" no marchará el viernes por su inestabilidad y su peso y cierto temor a que haya disturbios y lo arruinen, se quedará donde está. "Además podría salir volando porque está cargado con helio", dice, y luego se queda pensativo mientras mira el cielo. Entonces remata: "¿Sabes qué? Quizá sería genial que salga volando y se pinche con el pararrayos de la cúpula y explote. Sería divertido".

FOTOS: Franco Fafasuli 

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