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A horas de la primera etapa, en el pequeño mundo del Dakar se empieza a especular sobre las opciones que tienen unos y otros de hacerse con la máxima distinción o simplemente de finalizar el recorrido en su integralidad. Para empezar bien el año, se impuso una gran moderación en Nochevieja.

"Mi programa es… celebrar el Año Nuevo", bromeaba Sebastien Loeb al presentarse a las verificaciones técnicas y administrativas. Como es natural, los preparativos del 31 de diciembre pasaron a un segundo plano para los pilotos.

Con la entrada en la escena mediática de los favoritos de la carrera, el tono general se ha vuelto algo más solemne. Stephane Peterhansel, con los 12 títulos conquistados desde sus inicios en 1988, puede fácilmente distanciarse de la cuestión y declarar que nunca está "como un manojo de nervios ni listo a atacar en esta fase". "Cuando se ven las primeras clasificaciones, es cuando uno entra realmente en la carrera", agrega. Probablemente su confianza sea totalmente sincera, pero no todos los pilotos se sienten igual, ni siquiera los que tienen más experiencia como "Nani" Roma: "Justo antes de ir a dormir la siesta, he sentido como un nudo en el estómago… es la subida de adrenalina. Me doy cuenta de que estoy en el mismo estado que en 1996 antes de mi primer Dakar. Y eso es estupendo. Tenemos muchísima suerte".

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El ganador en coches de 2014 forma parte ahora del equipo Toyota junto con Giniel de Villiers que también apuesta fuerte en esta edición: "Nunca me he preparado tanto para la altitud, concretamente durmiendo en una tienda de oxígeno. Tenemos más posibilidades de luchar contra los Peugeot que el año pasado. Va a estar más reñido. Además, prefiero sentir presión y encontrarme en la pugna por los primeros puestos".

Con su habitual actitud relajada, Nasser Al Attiyah, al volante también de una Hilux, tampoco puede imaginar una pugna en la que él no desempeñe un papel protagonista: "Creo que estamos listos, así que voy a hacerlo lo mejor que pueda para subir a lo más alto del podio. Estoy seguro de que participaremos en la batalla por la victoria. Y vamos a intentar empezar ganando la primera especial".

También las ganas de hacer bien las cosas está presente entre los motoristas, empezando por los recién llegados al Dakar. Independientemente de que vengan de San Pablo, como Richard Filter, de Portugal, como Luis Portela, o de Botswana, como Vince Crosbie, todos están bien decididos a poner toda la carne al asador para llegar hasta el final de la aventura.

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Aunque estarán lejos de la batalla por el título, que el chileno Pablo Quintanilla prefiere ignorar por el momento, pese a su estatus de Campeón del Mundo de rally raid. "Espero con impaciencia la salida, con una mezcla de nerviosismo y alegría. Mi objetivo es cuidar la moto y disfrutar con ella", afirma con prudencia el tercero de la edición 2016.

Además, la relajación típicamente australiana del vigente campeón Toby Price no disimula totalmente la preocupación que sienten todos los competidores antes de iniciar el periplo: "Muchas personas me señalan como el favorito, pero nunca se sabe qué esperar, ya veremos qué nos depara la aventura. Resulta estresante llevar el número 1, pero no soy el único que se estresa aquí: todo el mundo quiere llegar a lo más alto y yo también tengo ganas de repetir la hazaña".Tanto para el oceánico, como para el resto de los participantes, el champagne quedó guardado para sus días en Buenos Aires. Ellos prefieren brindar cuando superen a la naturaleza.

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