El Dakar Village es el lugar donde el público puede compartir experiencias únicas con los pilotos, los sponsors y los vehículos de competición. Es el espacio en el que la afición tiene la oportunidad de participar en juegos y concursos para obtener numerosos regalos y recuerdos de la prueba más exigente del mundo.

"Guay… del Paraguay", como se dice en España, es lo que sienten los protagonistas que se hospedan en Asunción desde hace algunos días. Varios han aprovechado para tomarse chipitas en las terrazas haciendo un alto en sus paseos por el casco antiguo.

Es notable el interés de los habitantes de la capital sudamericana por el Dakar. Se muestran orgullosos de dar la bienvenida, por primera vez, a un evento deportivo de tal envergadura.

Los competidores más afortunados pudieron gozar del privilegio de pasar parte de la velada en compañía del presidente Horacio Cartes. Para asistir al evento bajo el seudónimo de las "leyendas" ofrecida por el Jefe de Estado, había que tener un mínimo de experiencia de 15 ediciones, formar parte del grupo de favoritos de la carrera o presentar un pasaporte paraguayo, como el piloto de quad Nelson Sanabria, abanderado de la delegación. "Siempre he tenido que viajar para perseguir mis objetivos deportivos", recuerda el guaraní. "En esta ocasión, es muy especial para mí poder competir en casa. No siento tanto la presión, sino más bien una gran motivación", comentaba bajo la mirada interesada de su Ministro de Deportes, el ex tenista Víctor Pecci.

Aunque el tono general fue distendido, los primeros aventureros que se han presentado a las verificaciones técnicas y administrativas entraban claramente en materia y pensaban ya en la carrera que les espera a partir del 2 de enero. Por ejemplo, el chileno José Ignacio Cornejo, fiel reflejo del sentir general de los pilotos, avanzaba con entusiasmo hacia la cita señalada, aunque no escondía su sorpresa frente al calor del verano paraguayo. "Estoy listo y muy motivado para llegar hasta el final", explicaba el campeón del mundo Junior de la disciplina (22 años) a quien le fallaba la mecánica en la quinta etapa el año pasado. "¡Pero terrible calor hace! Estoy acostumbrado a las elevadas temperaturas de Chile, pero esto no lo he visto nunca", decía con sorpresa.

Además de los 40 grados, el calor resulta sofocante debido a una tasa de humedad que ronda casi el 100%. Claro que no todo el mundo está de acuerdo. Rafal Sonik, uno de los principales favoritos de la categoría quads (ganador en 2015) llega desde su Polonia natal sin dejarse impresionar por el cambio térmico: "La verdad es que yo me he entrenado en glaciares para acostumbrarme a las condiciones climáticas de Bolivia. Y ahora hay nieve en mi país, así que el cambio es radical, con esta naturaleza tan verde. Pero cuando hace calor, la gente sonríe, y yo lo disfruto". Una notable lección filosófica al tradicional estilo Sonik.

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