La primavera es una excelente estación para disfrutar un fresco vino rosado (iStock)
La primavera es una excelente estación para disfrutar un fresco vino rosado (iStock)

Cambia, todo cambia, y en el caso de los vinos rosados sin dudas que el cambio fue para mejor. Porque hasta hace muy poco no eran considerados por sus hacedores, y los pocos existentes eran sobrevivientes de épocas pasadas donde se privilegiaba más la cantidad que la calidad.

Pero el auge del vino en el país le volvió a dar una posibilidad gracias a la diversidad que propone esta noble bebida.

Primero fueron los varietales tintos que acompañaron al emblemático Malbec, después llegó el renacimiento de los espumantes a partir de la desestacionalización de su consumo. Más tarde el momento de los vinos blancos y la irrupción de los vinos dulces. Ahora es el turno de los vinos rosados en serio. Porque si bien pueden concebirse como sub-productos de vinos tintos, los que marcan la diferencia y comienzan a ser preferidos por el consumidor, son los rosados que nacen en la viña, como cualquier otro buen vino.

Claramente hace falta partir de uvas tintas, ya que el color surge en la maceración (contacto de los hollejos de las uvas con el jugo), y dependiendo de la cantidad de horas será la intensidad de su tonalidad.
Y si bien lo más importante pasa en la boca, el aspecto en un rosado será decisivo para su elección. Eso explica que las botellas sean transparentes, justamente para poder apreciar bien el color del vino. Esas tonalidades van desde los rosas muy pálidos y los cerezas más intensos, pasando por algunos reflejos anaranjados, más conocidos como "piel de cebolla". Esto lo pusieron de moda los referentes en la materia, los famosos "Rosé de Provence" franceses.

El tema es que el cepaje estrella de Argentina más apto para estos vinos es el Malbec, y sus colores son bien pronunciados, por eso y por como se vinificaban, hasta hace poco llegaban vinos con colores tan intensos que parecían más tintos ligeros que otra cosa.

El vino rosado debe ser ante todo refrescante y liviano (iStock)
El vino rosado debe ser ante todo refrescante y liviano (iStock)

Hoy, los enólogos se han tomado en serio el desafío y piensan en sus rosados desde la viña, eligiendo las uvas y sobre todo el momento de cosecha, ya que el vino debe ser ante todo refrescante y liviano. Los más nuevos llegan con un aspecto rosa pálido pero mucho más elegantes. De aromas delicados y texturas interesantes. Y si bien no suelen ser complejos, muchos de ellos dejan la simpleza de lado para demostrar un carácter propio. El resultado, mejores vinos rosados para todos.

Pero el desafío del rosado ahora es encontrar su lugar, y su apuesta deberá estar más ligada a la ocasión de consumo que a sus atributos. Ya que difícilmente un gran rosado alcance las cualidades de los blancos y tintos top.

Pero hay momentos en los que el mejor vino para disfrutar es sin dudas un rosé, y más en primavera.

Para una ocasión informal y espontánea con una "picadita" improvisada ya sea en el balcón, en el patio o en la cocina, el rosado es ideal, porque no solo le pone color al momento sino que aporta toda la magia del vino. Y lo mejor es que no pide ni copas especiales ni temperaturas precisas, se puede servir en vasos y con hielos o recién salido de la heladera. Además, la mayoría viene con práctica tapa a rosca.

También es un acierto servirlo en la previa del asado, acompañando ese picoteo de las primeras achuras que salen de la parrilla, porque con chorizos, morcillas y mollejas va muy bien. Y en la mesa también demuestra sus virtudes, porque el rosado suele ser un vino comodín. Si hay diversidad de platos servidos este vino va quedar bien con todos. Incluso, tener un rosado siempre a mano puede convertir un delivery en una comida inolvidable.

Pero también se los pueden disfrutar solos y por copa. Los mejores exponentes tienen aromas siempre fragantes, entre frutales y florales con dejos herbales y especiados; y la madera nunca es protagonista. Su paladar es refrescante, vivaz y seco (por suerte la mayoría ya no abusa del azúcar residual), y sus sabores estarán alineados con sus aromas, destacándose más los suaves que los invasivos.

Por eso, cuando se larga la primavera es el momento ideal para comenzar a disfrutar los rosados del año (2016), y seguir brindando con ellos a lo largo de todo el verano.

Los mejores exponentes tienen aromas entre frutales y florales con dejos herbales y especiados (Istock)
Los mejores exponentes tienen aromas entre frutales y florales con dejos herbales y especiados (Istock)

Diez vinos rosados, nuevos y recomendados

Argento Malbec Rosé 2016
Bodega Argento, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$
Silvia Corti elabora desde hace tiempo este rosado que, sólo por ahora, es más famoso en el exterior. Esta flamante cosecha llega más vibrante y expresiva, con un buen carácter de fruta roja y leves dejos herbales. De buen cuerpo y frescura, ideal para servir en la mesa.

Santa Julia Rosado 2016
Bodega Santa Julia, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$
Es uno de los mas tradicionales pero no se nota, porque su aspecto es moderno y cambiante. Siempre a partir de Syrah, ahora con un aspecto bien tenue y piel de cebolla. Fresco y bien frutal, directo y sin vueltas. De paladar franco y con gracia, pero sin exagerar.

Kaiken Rosé de Malbec 2016
Bodega Kaiken, Agrelo, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$
Es uno de los rosados que más cambió, y para mejor. Con un aspecto muy atractivo, brillante y de suaves tonos. Buena intensidad en nariz, de paso fresco, amable y redondo. Un vino ágil, con gracia y una agradable tipicidad de Malbec que sobresale en el final de boca.

Portillo Malbec Rosé 2016
Bodega Salentein, Tunuyán, Valle de Uco
$ – $$ – $$$ – $$$
Todas las fragancias frutales y florales típicas del Malbec de altura mendocino están en este flamante rosado del año. Fresco, ágil y vivaz, de paladar atrevido y bien expresivo, incluso con cierto carácter. Es ideal para empezar como vino de aperitivo o también como base de tragos.

Plop Rosado 2016
Bodega Plop, Valle de Uco, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$
Manu Michelini de sólo 19 años es el autor de este rosado de Cabernet Franc que va por su segunda edición. Un vio muy divertido por fuera y por dentro, de buena frescura, con cuerpo y volumen. De paladar franco y amable, fácil de tomar pero con cierto carácter.

Cara Sur Rosado 2016
Bodega Cara Sur, Barreal, San Juan
$ – $$ – $$$ – $$$
A partir de uvas Malbec y Syrah, Pancho y Nuria, la joven pareja al frente de este emprendimiento, dan vida a un rosado muy curioso. De partida limitada y fermentado en botellones de vidrio, resulta poco profundo y algo rústico en sus texturas. Pero es refrescante y con carácter, con algo de salvaje y un toque de madurez final.

Álamos Malbec Rosé 2015
Álamos Wines, Valle de Uco, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$
Se hizo famoso cuando salió al mercado hace algunos años por el concepto de "maceración atenuada", en alusión a las 8 horas de contacto entre los hollejos de las uvas y el jugo, de donde extrae sus tonos rosados. De aromas equilibrados y bien de frutas rojas, con energía y buen cuerpo. Es un buen exponente para servir con carnes grilladas.

Carmela Benegas, Cabernet Franc 2015
Bodega Benegas, Finca Libertad, Luján de Cuyo
$ – $$ – $$$ – $$$
Fue el primer rosado de Cabernet Franc del país. Sin embargo, ese no fue su mejor atributo, porque desde siempre se destacó por ser un vino con carácter, más para la mesa que cómo aperitivo. El 2015 ofrece aromas neutros y paladar en sintonía, de trago vivaz y ágil, con final austero. Agradable y refrescante.

Luigi Bosca Rosé 2015
Bodega Luigi Bosca, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$
Es la apuesta más jugada de la categoría, un vino que le compite de igual a igual a grandes blancos y tintos. Blend de Pinot Gris y Syrah, vinificado con todos los cuidados y las mejores pretensiones. De aromas austeros pero expresivos, su paso por boca es vibrante. Llena la boca con frescura y un carácter frutal muy particular.

Costa y Pampa Brut Rosé s/a
Trapiche, Chapadmalal, Buenos Aires
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Este espumoso método Champenoise es muy especial, y no por su blend de Pinot Noir con toque de Chardonnay, sino más bien porque inaugura una nueva zona vitivinícola con influencia marítima. Eso explica su frescura aguda y un carácter frutal punzante pero equilibrado, con burbujas finas y un buen agarre. Ideal para acompañar frutos de mar.

*Por Fabricio Portelli

Periodista especializado en vinos argentinos

@FabriPotelli