Datan pinturas y grabados paleolíticos en santuario arte rupestre de Ojo Guareña (Burgos)

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Burgos, 9 jun (EFE).- Una investigación ha permitido datar pinturas y grabados paleolíticos, con una antigüedad desde los 13.500 años, en la Sala Keimada, uno de los santuarios de arte rupestre de Cueva Palomera, la principal cavidad del Complejo Kárstico de Ojo Guareña (Burgos), además de confirmar su uso de manera frecuente desde el Paleolítico Superior hasta la Edad del Hierro.

El estudio, publicado este mayo en la revista Journal of Archaeological Sciencie: Reports, presenta 18 dataciones inéditas, de carbón, que confirman que la Sala Keimada estuvo frecuentada desde hace unos 13.500 años hasta hace más de 2.000, con presencia en el Paleolítico Superior, Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce y la transición desde la Edad del Hierro al mundo romano.

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La autora principal de la investigación, Ana Isabel Ortega, ha explicado en una rueda de prensa en el Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana (CENIEH) que se han datado pinturas negras geométricas, multitud de grabados digitales y una cabeza de un zoomorfo, además de una compleja estructura lítica erguida, similar a la localizada en Tito Bustillo (Asturias).

Ha recordado que si bien el yacimiento se localizó en 1976, y sobre él se han desarrollado trabajos de divulgación, hasta ahora no había sido posible abordarlo desde un punto de vista científico, pero contar con financiación económica y avances tecnológicos han permitido conformar una cronología, además de datar con mayor seguridad el arte rupestre identificado.

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La Sala Keimada se ubica muy cerca de la entrada -a unos 300 metros- de Cueva Palomera, la principal cavidad del conjunto de yacimientos que componen el Complejo Kárstico de Ojo Guareña (Merindad de Sotoescueva, Burgos), y donde ya se localizó la famosa Sala de las Pinturas, que corresponden al paleolítico superior.

Ortega ha indicado que se encuentra justo enfrente de esa Sala de Pinturas, y está compuesta por dos conductos bajos, uno de entrada y otro al extremo contrario, y una sala principal. Las pinturas han sido localizadas en un panel en la pared norte de la sala, mientras que los grabados aparecen en el techo de los conductos, dentro de un conjunto de hallazgos que evidencian el carácter simbólico de la cueva.

El panel principal de pinturas geométicas negras se ha datado, gracias a los carbones que se han localizado, en unos 13.500 años, y cuenta con numerosos grabados hechos a través de incisiones de los dedos sobre la arcilla fresca o con palos. La datación muestra que Sala Keimada sería paralela a la Sala de las pinturas, también datada en finales del Paleolítico superior.

La investigación ha permitido, igualmente, la datación de una cabeza de zoomorfo grabada de unos 7.500 años, que correspondería al Neolítico antiguo; y también de entre el Neolítico y la Edad de Bronce (6.100 a 4.100 años) son unos hoyos excavados con palos, que conservan restos de madera, mientras que se ha localizado un único hogar, que sería del Calcolítico.

Ana Isabel Ortega ha destacado además la identificación de una compleja estructura lítica, compuesta por dos grandes lajas de caliza procedentes del techo y que se pusieron de manera intencionada de forma erguida, que presentan marcas, grabados y tizonazos.

Es un elemento "raro", que tendrían un significado simbólico, y que se asemeja a otra estructura localizada en la Cueva de Tito Bustillo (Ribadesella, Asturias), por lo que se estima que corresponderían al Paleolítico pero se reutilizaría posteriormente.

También se ha determinado la presencia de restos de un pequeño cerdo doméstico, de tres meses, en uno de los gours del centro de la sala, junto con una extraña estalagmita cuadrangular antropizada, que correspondería a la Edad del Hierro -2.000 años- y serviría de prueba del uso de la sala como santuario, también para rituales en este periodo.

La investigación ha contado con la financiación de la Junta de Castilla y León, a través de convenios con la Fundación Atapuerca, y del Ministerio de Ciencia e Innovación.EFE

(foto)

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