Fuentes y "Kubalita", la voz de pioneras 'maltratadas' en el franquismo por amar al fútbol

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Olga Martín

Madrid, 27 may (EFE).- "Pasión y vocación por el fútbol". Es lo que dicen que sentían al final del franquismo en España un grupo de chicas, que desafió al régimen con su juego, llenó estadios y se convirtió en la primera selección femenina hace más de 50 años, sin pensar que serían pioneras de las campeonas del mundo.

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 "Ahora somos conscientes de lo que hicimos", contaron a EFE en una entrevista Isabel Fuentes y Carmen Arce, "Kubalita", dos de aquellas enamoradas del fútbol, que a principios de los años setenta desoyeron informes de la Sección Femenina, "sin base científica", sobre los daños para la salud de la mujer y soportaron frases como estáis "mejor con un traje regional" o preguntas como "si es más fácil meter un gol o hacer una tortilla".

"Representábamos a España, aunque la Federación nos prohibió el himno, la bandera y el escudo. Fue un mazazo, se portó muy mal con nosotras, fue nefasta. José Luis Pérez-Payá (presidente entonces) fue el que más odió el fútbol femenino y el que más trabas puso", lamentó Isabel Fuentes, que guarda fotos, recortes de prensa, camisetas y la gorra de su compañera y amiga Carmen, con el escudo español cosido.

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En vísperas del estreno de la película "Pioneras, solo querían jugar", de la directora Marta Díaz de Lope, "Kubalita" abundó en que ese rechazo retrasó el comienzo del primer partido internacional de España, en Murcia, contra Portugal, en febrero de 1971 (3-3).

"Había varios miles de espectadores en el campo. La Sección Femenina dijo que de qué iba a haber un partido femenino. Menos mal que alguien del gobierno dijo que iba a ser más dramático que, una vez que habían pagado, las sacaran a que se jugara. Le dijeron al árbitro, que era federado, que no podía pitar con el uniforme y pitó en chándal".

Pese a llenar estadios -La Romareda, La Rosaleda, Las Margaritas, Levante o Alcalá de Henares- algunas, aún adolescentes, escucharon "verdaderas burradas" del público, como "guarra" o "vete a fregar" y no encontraron reconocimiento en prensa.

"Qué mal nos trataron...Las preguntas eran a veces vergonzosas, que si era más fácil meter un gol o hacer una tortilla. Sacaron nuestros culos en el telediario. Fue muy difícil. Lo que pasa es que dieron con unas personas que teníamos tan claro que queríamos jugar y llegar donde han llegado nuestras compañeras ahora", mantuvo Fuentes, dos veces mejor jugadora de Castilla.

El NODO fue otro instrumento muy dañino en opinión de Arce. "El segundo partido que jugué con España en Córdoba, en el 72, es un instrumento salvaje de ridículo, de hacernos daño, porque cuando nos están filmando para el himno están con nuestros traseros en vez de las caras. Solo salen los cortes en los que hacíamos el ridículo, cuando en el vídeo hay jugadas bien hechas. Era invierno, estábamos congeladas en el vestuario y nos tuvieron media hora haciendo preguntas ridículas. Me entran ganas de llorar cada vez que lo veo".

 También comparten ambas el apoyo familiar que tuvieron todas en general, con alguna excepción, en su caso porque el padre de Fuentes fue directivo del Pozuelo y cuando cumplió 14 años la llevó al campo para que empezase a jugar. En poco más de tres meses fue al primero de los cinco partidos que jugó con España en Turín.

El padre de Carmen la avisó de un anuncio en prensa que buscaba chicas entre 17 y 25 en Valencia, donde ella creció jugando con su hermano que era portero. "Vieron que me parecía a Ladislao Kubala y creyeron que por el parecido de la cara podía jugar de extremo y lo hacía fatal. Siempre jugué de portera. Mi padre vio el anuncio y me dijo si quieres vas. Era el fan número uno".

Fuentes y "Kubalita", que mantienen relación con compañeras de entonces, jugaron un lustro también gracias a personas como Rafael Muga, presidente del Mercacredit/Olímpico Villaverde y responsable del primer partido entre clubes femeninos en Madrid a finales de 1970. "Buscaba los partidos, se marchaba antes a promocionarlos y nos daba la equipación. Es el que estaba y el que ha seguido estando".

El empeño de Muga, plasmado en su libro "Las estrellas olvidadas" (2015), marcó el camino de Arce, que andaba 3 horas para ir a entrenar y otras 3 para volver, mientras estudiaba bachiller, y de Fuentes, que iba de Pozuelo a Villaverde (Madrid) para hacerlo, trabajaba y cuando no entrenaba con su equipo lo hacía con uno de chicos.

"Compañeras mías de enfermería me dicen ¿pero con lo que tú has trabajado y ahora eres la primera portera de España?. Yo no había dicho nada porque guardé el fútbol en un disco duro. Era muy doloroso para mí. Ahora hago charlas con jóvenes para combatir la intolerancia. Yo lo llamo predicar", relató Kubalita, obligada a dejarlo por un problema congénito de ligamentos y enfermera oncológica durante 45 años, formada en Estados Unidos e Inglaterra.

Isabel Fuentes fue técnico en artes gráficas y trabajó en el Servicio Madrileño de Salud, tras dejar el fútbol, del que aún espera un reconocimiento a aquel equipo. "Es muy sencillo. En un partido internacional, aunque sea amistoso, salimos juntas, que nos pongan nuestro himno, nuestra bandera y nuestro escudo". EFE

(foto) (vídeo)

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