París, 24 may (EFE).- La bandera española hondea por vez primera en Roland Garros junto al nombre de Oksana Selkhmeteva, que el jueves pasado recibió la nacionalidad, tras ocho años viviendo en Barcelona, "un orgullo" para esta jugadora de 23 años nacida en la ciudad rusa de Kamenka, que cayó este lunes contra la ucraniana Marta Kostyuk en primera ronda.
Selkhmeteva atendió en un buen español a la prensa tras el partido, evitó entrar en los temas políticos -"el mundo está en un momento difícil", se limitó a señalar- y elegir entre un país u otro, consciente de que tiene cosas de ambos.
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"En Barcelona me siento en mi casa", aseguró la jugadora, que acaba de adoptar un perro al que ha llamado Leo, en homenaje a Messi, y señaló que admira el estilo de vida español, menos centrado en el trabajo que el ruso.
"Me encanta la mentalidad, los españoles saben disfrutar de la vida y eso es importante", afirmó Selekhmateva, consciente de que son "dos culturas muy diferentes".
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Pero se define como "una guerrera" en la pista, algo que atribuye a sus raíces rusas, y en sus altares coloca a Rafa Nadal y a Maria Sharapova, dos jugadores que, dice, "nunca se rendían".
Selkhmeteva aseguró que no llegó a España huyendo de la situación política de su país, sino porque las condiciones para entrenar eran difíciles y en Barcelona "es el mejor sitio para ser tenista".
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Rusia debe entender su decisión, subrayó, la jugadora, que no quiere entrar en cuestiones políticas y que se siente incómoda cuando las preguntas bordean esos temas.
¿Qué sientes sobre Rusia? "Parte de mi familia está ahí, mi hermana está ahí. Es una pregunta difícil. El mundo atraviesa un momento difícil. Ahora en Barcelona me siento en casa", responde.
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Selekhmeteva perdió contra una jugadora en plena forma, la ganadora del reciente torneo de Madrid, favorita número 15, que nada más acabar el partido rompió a llorar por la situación que vive Ucrania y aseguró en la pista que en el último ataque ruso sobre Kiev un misil impactó a cien metros del domicilio de sus padres.
Como en otras ocasiones, no hubo saludo entre ambas, una forma que tienen los ucranianos de protestar contra la presencia de deportistas rusos en el circuito, aunque Slekhmeteva compitiera por España.
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"Fue una mañana muy difícil. No sabía cómo lo iba a manejar. He pasado casi toda la mañana llorando", dijo la ucraniana de 23 años, que disputa este torneo por séptima vez y donde en 2021 alcanzó los octavos de final.
Lo deportivo, dijo la ucraniana, pasa a un segundo plano un día en el que Moscú lanzó una ofensiva de misiles balísticos sobre Kiev y otras ciudades del país provocando al menos 69 heridos y dos muertos.
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"Pero los ucranianos son un ejemplo y he visto que ellos también siguen adelante, ayudando a los más necesitados", aseguró Kostyuk entre los aplausos de numerosos aficionados que portaban la bandera azul y amarilla.
"Estoy muy feliz de tenerlos aquí. No tengo mucho más que añadir", aseguró con lágrimas en los ojos. EFE
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