Pamplona, 24 may (EFE).- La falta de gol fuera de El Sadar ha sido el gran lastre de Osasuna esta temporada: apenas 13 tantos en 19 jornadas como visitante, un pobre registro que explica en gran parte por qué el sueño europeo se esfumó antes de tiempo para los de Alessio Lisci y apareció el descenso por sorpresa.
La temporada de Osasuna deja un contraste evidente entre el rendimiento en casa y el mostrado lejos de Pamplona. Mientras que en El Sadar los rojillos firmaron un curso notable (octavo mejor equipo), a domicilio la realidad fue muy distinta, hasta el punto de condicionar por completo sus aspiraciones.
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La derrota de ayer en el campo del Getafe puso el broche a una campaña muy preocupante fuera de casa. Osasuna ha sumado únicamente 10 puntos en 19 jornadas como visitante, un balance insuficiente para competir por objetivos más ambiciosos. De hecho, el equipo dirigido por Alessio Lisci ha perdido 13 encuentros lejos de su estadio, un dato que solo empeora el RCD Mallorca, con 14 derrotas.
Las victorias han sido una rareza. Osasuna solo logró imponerse en dos ocasiones a domicilio. La primera llegó el 24 de enero en Vallecas ante el Rayo Vallecano (1-3), en un partido que parecía marcar un punto de inflexión. Dos semanas después, los rojillos repitieron triunfo en Balaídos, ante el Celta de Vigo, con goles de Budimir y Raúl.
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Sin embargo, aquel espejismo se diluyó rápidamente. En las siete salidas posteriores, Osasuna no volvió a ganar, encadenando cinco derrotas y dos empates. En total, los navarros firmaron cuatro empates como visitantes en toda la temporada, un bagaje claramente insuficiente.
El principal problema ha sido la falta de pegada. Con solo 13 goles en 1.710 minutos fuera de casa, Osasuna se ha convertido en el equipo menos goleador a domicilio del campeonato, por detrás del Mallorca (16) y el Oviedo (17). Una cifra que refleja las dificultades ofensivas y que explica por qué el equipo no pudo sostener su candidatura europea.
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En apenas dos semanas, el sueño continental se desvaneció. Y lo hizo, en gran medida, por una asignatura pendiente que ha acompañado a Osasuna durante todo el curso hasta la agónica salvación: su incapacidad para competir, y sobre todo para marcar, lejos de Tajonar. EFE
le.mm/sab
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