Madrid, 24 may (EFE).- El Rayo Vallecano cerró la Liga española con una victoria frente al Alavés (1-2) que, aunque no le permitió conseguir una nueva clasificación para la Liga Conferencia, sí le da una buena dosis de moral antes de la histórica final europea que disputará en Leipzig (Alemania) frente al Crystal Palace el 27 de mayo.
La temporada que está firmando el Rayo Vallecano está siendo sensacional, pero tanto afición como equipo esperan la guinda con el título europeo. Todos desean llevarse la victoria y las expectativas, pese a la dificultad de jugar contra el potente equipo inglés, son altas, sobre todo por el buen momento físico y deportivo con el que llegan a este final de curso.
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El Rayo encadena nueve partidos sin perder, la mejor racha de la temporada, resumida en seis victorias y tres empates con catorce goles a favor y seis en contra y cinco de esos encuentros sin encajar.
En Liga, el Rayo ha concluido octavo de la clasificación, el mismo puesto de la anterior campaña, y ha asegurado su presencia en Primera por sexta temporada consecutiva, algo que no había conseguido nunca y que era el verdadero objetivo del curso.
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La mejor noticia para esa final, aparte del buen momento del equipo, es que Íñigo Pérez podrá volver a contar con el extremo Isi Palazón, sancionado en la Liga con siete partidos y que esta temporada ha sido uno de los jugadores más determinantes junto con Álvaro García, que también estará disponible tras superar una lesión y reaparecer en Vitoria.
Con esas credenciales llega a Leipzig, donde no estará solo. Le acompañarán desde las gradas más de once mil aficionados desplazados desde España y que vivirán un momento histórico, pase lo que pase con el resultado final. EFE
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