Paula Padilla
Barcelona, 24 may (EFE).- Tras haber conseguido reconocer a su abuelo como víctima del franquismo y anular la sentencia que le impuso un tribunal militar el 1939, el nieto del guardia republicano Francesc Lorente pide dejar de lado el "resentimiento" actual hacia los cuerpos policiales y recordar a quienes se opusieron al golpe de Estado.
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"¿Por qué se menoscaba a la policía de esta manera, y por ende lo trasladan a personas como mi abuelo, que defendió los derechos de los ciudadanos hasta el último momento? A esta gente no se la puede olvidar", reivindica a EFE Daniel Lorente, nieto del guardia de asalto inmortalizado en la célebre fotografía de Agustí Centelles que retrata los enfrentamientos en Barcelona en julio de 1936.
"Parece que detrás de todo esto hay un poco de mano negra política que actúa según interés, independientemente del valor que tienen para la historia y la memoria democrática casos como este", señala Lorente, que reclama que se conmemore la lealtad de los agentes a la República con un acto institucional y que se rehabilite a su abuelo como policía, algo que solicitó en marzo de 2025 y que todavía no ha logrado.
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En septiembre del año pasado, los descendientes de Lorente recibieron la declaración de la Secretaría de Memoria Democrática que reconocía al guardia de asalto como víctima de persecución política e ideológica franquista y anulaba el Consejo de Guerra que lo condenó, 86 años después del juicio sumarísimo por auxilio a la rebelión en el que fue sentenciado a doce años de cárcel.
"Lo recibimos de manera gratificante, pero también fría", confiesa Daniel Lorente sobre la notificación que llegó mediante correo certificado pero que esperaban obtener, como les dijo la Secretaría, en el marco de un acto oficial.
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Dicha notificación carecía también de la restauración del empleo de su abuelo como policía y de la ascensión de rango que solicitaban sus familiares.
Francesc Lorente, nacido en Tortosa (Tarragona) en 1910, fue detenido en mayo de 1939, en las postrimerías de la contienda, y condenado a doce años y un día de prisión en un Consejo de Guerra que se celebró en Tarragona en agosto de 1939.
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Cumplió condena en la prisión de Reus (Tarragona) hasta julio de 1941, cuando fue excarcelado por buen comportamiento, y en 1946 la Capitanía General le concedió el indulto, pero las consecuencias de su encarcelamiento todavía afectan a la familia.
"Este tema nos duele a todos porque desembocó en que se separase de su mujer, mi padre se crió solo, con unas tías, y después tuvieron que emigrar a Suecia", explica Daniel Lorente, que lleva años recuperando el desconocido pasado de su abuelo.
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Uno de los recuerdos más destacados que conserva es la fotografía de Centelles en la que tres guardias de asalto de la República, entre ellos su abuelo, están parapetados con sus fusiles al hombro tras dos caballos muertos, en la calle Diputació de Barcelona.
La icónica imagen es un testimonio de la resistencia que opusieron al alzamiento militar que inició la Guerra Civil Española (1936-1939) algunos miembros de la Policía Nacional, especialmente en Barcelona, agentes que por estar destinados a Cataluña dependían de la Generalitat, detalla Lorente.
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La familia Lorente también solicitó en 2025 el reconocimiento y restauración de su antecesor por parte de las autoridades catalanas, pero de momento no ha obtenido respuesta.
El 4 de mayo la Generalitat rehabilitó, a petición de un particular y mediante una declaración similar a la emitida por la Secretaría de Memoria Democrática para Francesc Lorente, al general José Aranguren y al guardia Juan Méndez, ambos fusilados en 1939 en Cataluña, pero personas como Daniel opinan que los guardias civiles siguen siendo "héroes olvidados" por la sociedad catalana.
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"El resarcimiento de las víctimas no es completo a día de hoy", denuncia Lorente, quien considera que leyes como la de Memoria Democrática de 2022 "parecen muy buenas", pero que en la práctica "todo son palos en las ruedas".
Más allá de las declaraciones y trámites jurídicos, el nieto del guardia reclama para el caso de su abuelo "un poquito de empatía" y asegura que su familia, sobre todo su padre y la hermana centenaria de su abuelo, no necesitan mucho más que las palabras de algún representante institucional que valore a su antepasado y les haga sentir "orgullosos" de él.
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"Ese sería el mayor de los regalos, es así de fácil", dice.
"Todas las luchas de personas como mi abuelo hacen que hoy seamos el país que somos y que nos hayamos convertido en algo mejor, seguramente evocando a todas esas personas y sus ideales, que defendían la democracia y un país libre", concluye Lorente. EFE
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