Madrid, 12 mar (EFE).- La automatización y la inteligencia artificial han provocado ya un aumento de la desigualdad salarial en España, según han concluido investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de la London School of Economics tras estudiar cómo han transformado las nuevas tecnologías el mercado laboral español entre 2000 y 2019.
La conclusión principal de su trabajo es que la desigualdad salarial durante ese periodo ha aumentado de forma "notable", en ausencia de automatización, y que el índice de desigualdad salarial en España habría sido un 21,5 por ciento menor en 2019, lo que habría supuesto una mayor participación salarial para la clase media y los trabajadores con menores ingresos, en detrimento del 10 por ciento de los trabajadores mejor remunerados.
Durante esos años, el índice de desigualdad salarial creció 6,4 puntos, reduciendo la brecha histórica entre España y Estados Unidos, tradicionalmente más desigual, de 8,8 puntos a solo 2,2, ha informado la Universidad Complutense de Madrid en una nota de prensa difundida hoy.
Para analizar este fenómeno, los investigadores desarrollaron un nuevo indicador de automatización denominado “índice no fijo”; a diferencia de los índices tradicionales, que asumen que las tareas de cada ocupación permanecen constantes en el tiempo, este nuevo indicador captura cómo las profesiones evolucionan y cambian con la introducción de nuevas tecnologías.
Así, algunas ocupaciones se vuelven más rutinarias y susceptibles de automatización, mientras que otras se transforman en trabajos menos automatizables.
El estudio combina datos de salarios procedentes de la Encuesta de Condiciones de Vida y del Panel de Hogares del INE con información ocupacional de más de 400 grupos de trabajadores, clasificados por sexo, edad, nivel educativo y comunidad autónoma.
Además, los investigadores han empleado métodos 'econométricos' avanzados para aislar el impacto de la tecnología de otros factores como la crisis financiera de 2008, la apertura comercial o el aumento del nivel educativo.
Según el estudio, la automatización ha impulsado la llamada polarización del mercado laboral, donde las máquinas y los algoritmos sustituyen principalmente tareas rutinarias -como la introducción de datos, la gestión administrativa estandarizada o ciertas labores industriales- empleos que suelen situarse en el centro de la distribución salarial.
Este proceso provoca un “vaciamiento” de los salarios medios: los trabajadores de ingresos intermedios pierden terreno mientras los extremos de la distribución -los más y los menos remunerados- se mantienen o incluso mejoran su posición relativa.
Los datos del estudio reflejan que, entre 2000 y 2019, el 10 por ciento de trabajadores con mayores ingresos habría recibido una cuota salarial 3,9 por ciento menor sin el efecto de la automatización; el 50 por ciento de trabajadores con menores ingresos habría aumentado su participación salarial en 0,83 por ciento; y el 10 por ciento más pobre habría visto crecer sus salarios en 2,2 por ciento.
Según los investigadores, el impacto de la tecnología no ha sido homogéneo entre los trabajadores, y la educación emerge como el principal factor de protección frente a los efectos negativos de la automatización.
Los trabajadores con menor nivel educativo han sufrido un impacto salarial negativo casi tres veces mayor que aquellos con estudios universitarios, y eso se debe a que sus empleos concentran tareas más rutinarias y fácilmente automatizables, como ciertos trabajos administrativos o de manufactura básica.
Los jóvenes con baja formación se encuentran entre los colectivos más afectados, mientras que los trabajadores de mayor edad y con alta cualificación suelen complementar la tecnología en lugar de competir con ella, y entre los grupos más vulnerables también destacan las mujeres mayores con bajo nivel educativo.
El estudio señala además que, sin automatización, la brecha salarial entre trabajadores con estudios superiores y aquellos con menor formación habría sido un 43 por ciento menor en 2019.
Los autores del estudio señalan, como líneas de actuación para mitigar los efectos de la transformación tecnológica, la importancia de reforzar la inversión en educación y formación continua, ampliando el acceso a habilidades no rutinarias como el pensamiento crítico, la creatividad o las capacidades sociales y de gestión, que son menos susceptibles de ser automatizadas.
Proponen también revisar el tratamiento fiscal del capital y el trabajo, ya que en muchos países, incluida España, la fiscalidad favorece la inversión en maquinaria frente a la contratación de trabajadores, lo que puede incentivar procesos de automatización incluso cuando las ganancias de productividad son limitadas. EFE
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