Murcia, 19 feb (EFE).- En torno a un centenar de personas se han concentrado este jueves en Murcia para mostrar su apoyo a Salma, la mujer marroquí de 38 años que el pasado 10 de febrero logró abandonar la casa de la pedanía de San José de la Vega donde había sido sometida a agresiones físicas y sexuales constantes durante casi dos años por su pareja, en prisión provisional.
Convocados por Movimiento y la Asamblea Feminista de Murcia al grito de “No estás sola” en la plaza Cardenal Belluga, han puesto el foco en la doble violencia que sufren las mujeres racializadas y la especial la dificultad a la que se enfrentan para denunciar maltrato.
Los asistentes han coreado consignas como "Mujer racializada, jamás silenciada” o “Ser mujer migrante es lucha constante”.
En la protesta han participado representantes de Femereñas y miembros de partidos políticos como el PSOE, Podemos e IU-V, del sindicato Comisiones Obreras y de organizaciones sociales y ciudadanas como Yayoflautas o la Plataforma Prosoterramiento de las Vías del Tren de Murcia, entre otras.
La activista Belinda Ntutumu, representante de Afromurcia en Movimiento, ha advertido de que muchas migrantes en situación irregular no se atreven a denunciar situaciones de violencia por miedo a ser expulsadas de España, por lo que ha exigido que puedan tener garantías para acudir a las fuerzas de seguridad cuando lo necesitan.
Las representantes de Movimiento Feminista Olvido y Lucía Garrido y Ariadna Riley han leído un manifiesto en el que han puesto el foco en la ausencia de “alarma social” y de respuesta institucional y mediática cuando la familia de Salma denunció su desaparición.
“Es racismo institucional y estructural (…). Las mujeres migrantes sufran más violencia y reciben menos protección”, han lamentado.
Han denunciado también que el centro sanitario al que acudió Salma en el verano de 2024 con una grave lesión que le provocó la pérdida de visión en un ojo no abriera un protocolo de prevención.
En declaraciones a EFE, Olvido Garrido ha insistido en que cuando una mujer blanca sufre una situación de violencia, “la sociedad en pleno se vuelca, hay un arropamiento y una búsqueda”, a diferencia de lo ocurrido en este caso, en el que no se publicó su desaparición en medios de comunicación, no hubo avances en la investigación y ni siquiera se abrió un protocolo cuando acudió al sistema sanitario.
Desde la Asamblea Feminista, María José Durán ha destacado la extrema gravedad de este caso y la necesidad de tratar la violencia contra las mujeres de manera “intersectorial” para poder abordar todas las aristas que surgen en estos casos en función de la orientación sexual, clase social, capacidad económica u origen de las víctimas. EFE
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