Unos investigadores de Madrid han creado un robot que aprende observando a los humanos

El envejecimiento de la población impulsa proyectos como ADAM, de la UC3M, para ayudar a las personas mayores

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Adam, el robot del Grupo
Adam, el robot del Grupo de Robots Móviles de la UC3M. (YouTube/UC3M)

En un laboratorio de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) se está gestando un robot con una ambición muy concreta: facilitar la vida diaria de las personas mayores. Su nombre es ADAM (por sus siglas en inglés Autonomous Domestic Ambidextrous Manipulator) y ha sido diseñado para desenvolverse en entornos domésticos, aprender observando a los humanos y actuar de forma segura cerca de ellos.

“El robot ADAM ha sido construido para ayudar a las personas mayores en sus tareas cotidianas dentro de sus casas”, explica Ramón Barber, director del Grupo de Robots Móviles de la UC3M. “Todos tenemos o conocemos gente, incluso familiares nuestros, para los cuales que alguien les ponga la mesa o les acerque un vaso de agua con una pastilla ya es una ayuda muy grande. Ese es el objetivo de nuestro robot”, añade, en un vídeo publicado por la propia universidad.

ADAM está pensado para realizar tareas asistenciales habituales en un hogar. Según detalla Alicia Mora, investigadora del Grupo de Robots Móviles de la UC3M, el robot puede actuar tanto de forma autónoma como interactuando directamente con el usuario. “Puede, por ejemplo, poner la mesa, recogerla después u ordenar la cocina. También puede llevarle un vaso de agua, las medicinas a la hora indicada o, si el usuario va a salir, acercarle un abrigo o una prenda de ropa”.

El enfoque del proyecto no se centra solo en ejecutar acciones, sino en comprender el entorno y adaptarse a él. “Uno de los principales retos de la robótica es pasar de detectar un objeto a razonar cómo se usa, qué utilidad tiene y cómo puede ayudar al usuario con ese objeto”, señala Mora.

Equipo del Grupo de Robots
Equipo del Grupo de Robots Móviles de la UC3M. (YouTube/UC3M)

Aprender mirando

Para lograrlo, el equipo combina distintas técnicas de inteligencia artificial. Tradicionalmente, los robots han empleado redes neuronales para identificar objetos y su localización. Ahora, el grupo de la UC3M está incorporando modelos generativos que permiten una percepción más contextual. “Nos ayudan a tener información más localizada sobre qué está viendo el robot en ese momento”, explica Mora, “porque muchas veces necesitamos adaptar los movimientos y las acciones al escenario concreto en el que estamos”.

Este aprendizaje por observación permite que ADAM no dependa de una programación rígida, sino que pueda ajustar sus movimientos si cambia la posición de un objeto o el espacio en el que trabaja.

Cabeza de Adam. (YouTube/UC3M)
Cabeza de Adam. (YouTube/UC3M)

Seguridad y percepción del entorno

La seguridad es uno de los ejes del proyecto. “El mayor reto tecnológico es conseguir que el robot se mueva de forma segura en las cercanías de las personas”, subraya Barber. Para ello, ADAM utiliza un conjunto de sensores que le permiten percibir su entorno con precisión.

Además, cuenta con sensores láser 2D y 3D para medir distancias y evitar obstáculos, así como cámaras RGBD que combinan imagen y profundidad. “Esto nos permite saber dónde están los objetos, a qué distancia y cómo movernos alrededor de ellos”, apunta Mora.

Centro de mando de Adam.
Centro de mando de Adam. (YouTube/UC3M)

Una tecnología aún experimental

No obstante, ADAM es, por ahora, un robot experimental. Su coste actual, incluyendo sensores, se sitúa entre 80.000 y 100.000 euros, una cifra elevada para un uso doméstico individual, según señala El Español. Por eso, los investigadores plantean también su aplicación en residencias y centros asistenciales. “En diez o quince años vamos a tener la tecnología suficientemente madura y además a un coste bastante razonable”, estima Barber. “La tecnología tiende a abaratarse”, sentencia.

Más allá del desarrollo técnico, el equipo subraya el contexto social en el que surge el proyecto. “La robótica ofrece soluciones al problema general del envejecimiento de la población”, concluye Barber. “Cada día va a haber más personas mayores y menos personas que puedan atenderlas”, concluye.