Silvia Siverino, psicóloga: “Tu ambiente influye en cómo piensas, en cómo te tratas y en cómo te sientes”

El ambiente que nos rodea influye decisivamente en nuestras emociones y conducta, según la experta

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Tu ambiente influye en cómo
Tu ambiente influye en cómo piensa, en cómo te tratas y en cómo te sientes. (Pixabay)

Somos seres biológicamente sociales. Hechos para vivir con otros. Formar una familia. Tener un grupo de amigos. Pertenecer a una comunidad. Lo llevamos en el ADN y eso quiere decir que podemos y pueden influir en nosotros. La psicóloga Silvia Silverino ha hecho hincapié en esto en un vídeo publicado en sus redes sociales.

“El entorno sí importa, y mucho más de lo que tú te imaginas. A veces creemos que todo depende de nuestra fuerza de voluntad, de la mentalidad, de la motivación, pero hay algo que muchas veces se pasa por alto: el entorno”. Durante años, la narrativa del esfuerzo personal ha eclipsado un hecho fundamental: nuestro contexto. Familia, amigos, espacios y estímulos diarios que influyen de forma directa en nuestra conducta, en nuestras emociones y en nuestra identidad.

“Tu ambiente influye en cómo piensas, cómo te tratas y en cómo te sientes. Las personas con las que te rodeas, los espacios que habitas, las palabras que escuchas. Todo esto deja huella”, ha insistido Silvia.

“Si estás rodeado de caos,
“Si estás rodeado de caos, difícilmente vas a encontrar calma”. (Canva)

El entorno: un molde emocional

La psicóloga ha advertido que no es casualidad que quienes viven en entornos ruidosos, tensos o desorganizados experimenten más ansiedad y dificultad para concentrarse. “Si estás rodeado de caos, difícilmente vas a encontrar calma”, ha señalado.

Y ocurre lo mismo con la negatividad: “Si todo lo que escuchas son quejas, críticas o miedo, es normal que entres en el círculo tú también. Y no es que seas débil, es que somos seres profundamente sensibles a aquello que nos rodea”.

Así lo confirma la psicología social. El entorno influye de manera silenciosa, pero constante, en nuestros hábitos y metas. En las decisiones que creemos tomar libremente. Desde el barrio en el que vivimos hasta la información que consumimos. Todo forma parte del marco que moldea nuestros comportamientos.

El entorno influye de manera
El entorno influye de manera silenciosa, pero constante. (Canva)

El desorden: un espejo de la mente

Y no se trata solo de sensaciones. Numerosos estudios muestran que un espacio desordenado aumenta los niveles de estrés y fatiga mental. La ausencia de organización genera ruido cognitivo, interrumpe la concentración y mantiene al cerebro en alerta.

Tener un ambiente ordenado no es cuestión de obsesión, sino de bienestar. Ordenar, eliminar lo innecesario y crear un espacio funcional aporta una sensación de control que reduce la ansiedad cotidiana.

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

La luz y el color: reguladores emocionales

Nuestro reloj interno funciona como un compás del sol. Cuando falta luz natural, el ánimo se resiente. Cuando abunda, aumenta la energía y mejora la regulación emocional. Por eso, reorganizar los espacios para aprovechar la iluminación natural puede tener un impacto sorprendente positivo en la salud mental.

Por su parte, los colores determinan sensaciones, estados y actitudes. Un entorno oscuro, opaco o monótono puede reducir la vitalidad y la creatividad. Los tonos luminosos, por el contrario, favorecen la calma o la energía, según su combinación.

Una persona realiza ejercicio caminando
Una persona realiza ejercicio caminando en una pista al aire libre, rodeada de naturaleza y bajo la luz del sol. La imagen resalta la importancia de la actividad física regular para el bienestar y la salud cardiovascular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La naturaleza como refugio

Aunque vivamos rodeados de asfalto, seguimos teniendo un vínculo biológico con la naturaleza. Incorporar plantas, materiales orgánicos o incluso imágenes de paisajes disminuye el estrés y fomenta la relajación.

Muchos encuentran en el campo, en un paseo o en una ruta, un respiro emocional que ningún entorno urbano puede ofrecer. Por eso, cuando tenemos un par de días libres, intentamos escapar de la ciudad y buscar refugio en la montaña o la playa, más conectados con la naturaleza.