“Futures thinking”: la metodología para escenarios educativos en tiempos de incertidumbre

Plantear futuros posibles permite reconocer qué es lo deseable y cómo actuar para construirlo. Esta metodología propone explorar y co-crear futuros emergentes para comprender el cambio y prepararse para afrontar sus consecuencias

Futures Thinking: una de las metodologías de innovación (Shutterstock)
Futures Thinking: una de las metodologías de innovación (Shutterstock)

Futures Thinking --o pensamiento de futuros-- es una de las metodologías de innovación que se basa en la prospectiva y que toman como punto de partida muchas de las características que reconocemos en nuestro contexto actual: la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad.

La disciplina propone explorar futuros posibles y probables --incluido uno preferido-- para generar hallazgos que permitan diseñar acciones transformadoras en el presente.

El regreso a la virtualidad educativa en muchas regiones por la pandemia del Covid-19 nos interpela para reflexionar: ¿cómo pensar nuevos escenarios educativos y contribuir a la co-creación de futuros emergentes?

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¿Qué es Futures Thinking?

Pensamiento de futuros, Futures Thinking, Strategic Foresight, la planificación de escenarios o el trabajo con futuros, son metodologías similares basadas en este proceso de prospectiva (foresight). Estas disciplinas surgieron a mediados del siglo XX en Estados Unidos con Herman Kahn de la RAND Corporation y en Francia con Bertrand de Jouvenel y Gaston Berger. Desde entonces, las han adoptado gobiernos y empresas de todo el mundo, que cada vez con más necesidad requerían adaptarse a escenarios demandantes.

El entendimiento que subyace en esta propuesta metodológica es que el futuro no es lineal, sino que hay múltiples futuros. Hay futuros posibles, preferidos, probables y plausibles. En otras palabras, Futures Thinking es una disciplina que nos permite proyectar futuros en un área o tema para detectar las implicaciones, los retos y los desafíos que podemos abordar desde el presente. Se trata de un proceso cíclico donde se realiza un escaneo situacional continuo que permite preguntarnos sobre las implicaciones que tendrán los cambios que detectemos en nuestro trabajo, en nuestra organización y para las personas. No significa hacer predicciones, sino descubrir lo que es posible, definir lo que sería deseable y actuar para construirlo. Futures Thinking propone explorar y co-crear futuros emergentes con el fin de comprender el cambio, sus consecuencias futuras y estar preparados.

Si bien existe cierto acuerdo en que el mundo está en constante cambio e interconexión, también es importante comprender que el futuro no deja de ser una construcción humana, social y colectiva. Si bien nadie tiene certeza de él, definir esas variables o señales de cambio es, sí mismo, un proceso de diseño de ese futuro. Son esos insumos los que nos proporcionan las herramientas para la construcción de ese futuro probable. Esta metodología refuerza el pensamiento estratégico al incorporar visión, previsión, prospectiva,a la investigación y a la estrategia.

Pensar el futuro (Shutterstock.com)
Pensar el futuro (Shutterstock.com)

¿Cómo una escuela puede implementar el “Pensamientos de futuro” en este contexto?

Muchas preguntas invaden la agenda presente sobre el futuro de la educación: ¿presencialidad? ¿virtualidad? ¿entornos duales de enseñanza-aprendizaje? ¿aula invertida? ¿aprendizaje en casa? ¿niveles de conectividad de los estudiantes?

La crisis mundial por el COVID-19 y su impacto en el ámbito educativo ejemplifican por qué el Future Thinking podría ser una metodología de innovación interesante dentro de las instituciones educativas y las estrategias que sus líderes directivos construyen para anticiparse a esos futuros.

Sin proponer recetas mágicas a seguir, se pueden identificar tres fases para poner en juego esta metodología en el aula y que se articulan con los procesos de pensar, imaginar y co-crear:

1. Pensar e identificar los factores que pueden afectar a largo plazo: medioambiente, sistema de salud, cuidado del trabajador, economía, entre otros factores. La identificación de diferentes variables es el primer paso.

2. Imaginar cuáles son las variables que impactan en la institución: Una vez se haya determinado este punto, se debe identificar cuales impactan a la institución educativa como a sus miembros (directivos, docentes, estudiantes y familias).

3. Luego, lo más difícil, co-crear estrategias: convertir esos hallazgos en estrategia, desde lo probable y el valor que le aporta al diseño de esos futuros.

Partir de un futuro probable y la predicción del comportamiento del sector educativo, supone un primer acercamiento a la compresión del impacto que tendrá ese evento de cara al futuro. Este tipo de pensamiento sistémico ayuda al equipo de la institución educativa a determinar qué pueden y qué no deben tomar en cuenta. Abstraer lo importante desde la gran cantidad de información disponible resulta vital para plantear las preguntas correctas. La importancia de los datos a tratar debe ser identificada desde el comienzo para así poder trabajar las variables adecuadas.

En este proceso cíclico contiene algunos componentes claves como la visión estratégica, los equipos interdisciplinares y la gestión participativa para la toma de decisiones.

La visión diversa y planteamientos desde diferentes esferas del conocimiento enriquecen el proceso de creación de escenarios. Aún así, debe existir una centralización de la operación que le permita a cualquier persona, sin importar su rol en la institución, mirar al futuro estratégicamente. La propuesta es que el pensamiento de futuro debe ser interiorizado en la cultura y debe ser la piedra angular en la definición de la resolución de los problemas de las instituciones educativas.

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