El rendimiento de la ciudad mostró grandes variaciones en cada edición de PISA
El rendimiento de la ciudad mostró grandes variaciones en cada edición de PISA

La figura que mejor le cabe al rendimiento de la ciudad de Buenos Aires en las pruebas PISA es la de un sube y baja. Desde hace tres ediciones que participa como región adjudicada, una opción que da la OCDE a aquellos distritos que desean tener información pormenorizada. En su primera aparición en 2012 tuvo resultados magros. En su segunda participación en 2015 pegó un salto enorme. En la evaluación de 2018 que hoy se da a conocer registra una caída pronunciada.

De 2012 a 2015, en las tres materias que evalúa PISA -lectura, matemática y ciencias- creció entre 38 y 51 puntos; una variación sin precedentes, que generó desconfianza entre los especialistas. Ahora, los resultados se “acomodaron” y parecen ser más “lógicos”. En lectura cayó 21 puntos (454 en total), en matemática se redujo en 22 unidades (434) y en ciencias disminuyó 20 puntos (455).

“Estos vaivenes desconciertan”, opinó Claudia Romero, directora del área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella. “Mientras Argentina, siempre lejos del promedio de los países de la OCDE, permanece estable desde 2012, CABA muestra un curioso zigzagueo en todas las áreas. Luego del formidable y nunca suficientemente explicado aumento de los puntajes en las tres disciplinas evaluadas en la edición de 2015, en 2018 pierde alrededor de 20 puntos en cada una de las áreas”, agregó.

Las pruebas estandarizadas como PISA están pensadas para mostrar tendencias crecientes y decrecientes cada tres años. Nunca saltos tan abruptos para un lado o para otro en cada evaluación. Cuando se produjo el avance tan grande en 2015, se sospechó que los chicos que rindieron la prueba -una muestra representativa- habían sido “sobreentrenados” antes del examen.

Sergio Siciliano, subsecretario de Educación bonaerense, por entonces conducía el área de evaluación de la ciudad. Consultado por Infobae, aseguró que en aquel momento “no se incumplió ninguna de las pautas”. “Hicimos mucho hincapié en el formato de cómo se tomaba la evaluación, pero no es verdad que entrenamos a los chicos. Tampoco distribuimos material especial. Tan solo hicimos la sensibilización que recomienda la OCDE tomando items (preguntas) liberados de evaluaciones anteriores”, aseguró.

A diferencia de lo que sucedió con Argentina, que fue eliminada del ranking por problemas con la muestra en 2015, la ciudad de Buenos Aires no pasó por eso. “Creo que la clave estuvo en concientizar de la importancia de la prueba, que hasta ese momento muchos tenían dudas. Reunimos a todos los directores de las escuelas y generamos esa motivación. Tiene mucho que ver con se apropien del instrumento de evaluación”, consideró Siciliano.

En la edición 2018 hubo cuatro regiones adjudicadas de Argentina. Como suele suceder en las pruebas nacionales, CABA lidera ese cuarteto en las tres materias. Luego le siguió Córdoba (427 puntos en lectura, 400 en matemática y 427 en ciencias), la provincia de Buenos Aires (413 en lectura, 387 en matemática y 427 en ciencias) y, por último, Tucumán (389 en lectura, 364 en matemática y 391 en ciencias). Claro, está fuertemente asociado al nivel de riqueza de cada distrito. Incluso, más allá de no ser comparable, CABA está por encima de Chile, que es el líder en la región.

La ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, dijo que están “muy conformes” con los resultados. “La tendencia es absolutamente positiva. Sobre todo porque fuimos generando confianza y logramos que participaran el 100% de las escuelas. Antes las evaluaciones eran vistas como punitivas y hoy eso ya no pasa”, remarcó.

Tres años atrás, cuando se presentó la prueba 2015, Acuña se había mostrado cautelosa en torno a los resultados. “Este resultado es mucho más lógico. Tuvimos una caída, pero estamos 20 puntos por encima que en 2012, lo que marca una tendencia ascendente que no se registra ni en el país ni en la región. Es posible que en la edición pasada, al haber menos participación, hayan participado las escuelas con menos resistencia que quizás sean las que tienen mejores indicadores”, dijo.

Por el contrario, para Claudia Romero, “Buenos Aires es una ciudad rica con un sistema educativo con muy pobres resultados”. “PISA permite comparar economías y resultados educativos. CABA tiene un PBI per cápita similar al de Corea o España, pero esos países obtienen resultados educativos superiores en PISA. En Matemáticas por ejemplo, Argentina obtiene 379 y la Ciudad de Buenos Aires 434, mientras que España obtiene 481 y Corea 526”, explicó.

La pregunta, entonces, es cuál es el verdadero nivel educativo de la ciudad. El alicaído de 2012, el increíblemente mejorado de 2015 o el punto medio que hoy se ve en 2018. “Hay muchos factores que pueden incidir en los resultados de una prueba, entre ellos la disponibilidad de los alumnos a responder y es necesario analizar muy a fondo para encontrar las explicaciones. Pero de lo que no hay dudas es que si se compara a la Ciudad con otras ciudades o países de similar nivel socioeconómico está muy por debajo de lo que es esperable para el NSE de su población”, sostuvo la especialista.

Interpretaciones de los resultados al margen, donde sí hay consenso es en la necesidad de cerrar la fuerte brecha educativa que existe en la ciudad. Los alumnos de la zona norte saben mucho más que los de zona sur.