Pasaron cuatro días desde que se contó el último voto en la UBA y las aguas todavía se mueven. Es que las elecciones marcaron un cimbronazo en la política estudiantil. El reformismo, un frente plural, arrasó en los centros de estudiantes y los consejos directivos. Retuvo las cuatro facultades que ya tenía (Económicas, Derecho, Odontología e Ingeniería), recuperó otras tres que había perdido (Medicina, Sociales y Psicología), y conquistó Arquitectura.

Del otro lado, la izquierda tuvo su peor elección. La alianza que integran el Partido Obrero y la agrupación kirchnerista La Mella retrocedió varios casilleros. Perdió conducciones como Medicina y Filosofía y Letras, y quedó incluso relegada como tercera fuerza en varias facultades.

Felipe Vega Terra, consejero superior de la UBA en representación de los estudiantes, observa un fin de ciclo en el modo de conducción. "El fin de una etapa", dijo en una entrevista con Infobae. En el bloque reformista que él integra, ya tienen las cuentas en la cabeza. Saben que están en condiciones de tomar el control de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA).

-¿Qué es el reformismo?

-Somos un bloque formado por distintas fuerzas, con diferentes orígenes político-partidarios. Es un frente compuesto por radicales, peronistas, socialistas y organizaciones independientes, pero que tiene un denominador común: la defensa de la universidad pública, de la excelencia académica, del ingreso irrestricto y la gratuidad. Es decir, de los valores que se enarbolaron a partir de la reforma universitaria de 1918. De ahí el nombre "reformistas".

-¿Cómo se gestó esa unión?

-Se viene trabajando desde hace muchos años. En 2013 el espacio se agrandó con la primera elección del actual rector, Alberto Barbieri. Después ese bloque se volvió a ampliar. Se sumaron nuevos actores de distintas tradiciones y facultades que acompañaron la reelección.

Felipe Vega Terra, consejero superior de la UBA
Felipe Vega Terra, consejero superior de la UBA

-En su caso, usted es peronista…

-Sí, yo vengo del peronismo.

-¿No hay tensión entre posiciones tan encontradas como el peronismo y el radicalismo, que compiten a nivel nacional?

-Todos los que hacemos política dentro de la universidad nos organizamos principalmente como estudiantes. Los temas que discutimos todos los días están vinculados a los problemas de la educación pública y de la universidad. Ahí es donde nos podemos poner de acuerdo más allá de las diferencias partidarias, que obviamente las tenemos a la hora de discutir en el plano nacional.

-¿Por qué creen que lograron un triunfo tan contundente?

-En todos estos años, hemos logrado construir una representación que es muy legítima, que se hizo escuchando a nuestros compañeros todos los días. Nos ocupamos de ver cuáles son las demandas y no de asumir una representación partidista, sino de traducir esas necesidades en opciones políticas. Este año, por ejemplo, logramos un aumento del 52% en la partida de becas. Tratamos de comprometernos con la gestión en la universidad sin entrar en falsas posturas.

-¿Y al revés tan importante que sufrió la izquierda? ¿A qué lo asocian?

-El crecimiento de nuestras opciones viene acompañado de que los estudiantes no quieren un discurso de oposición porque sí. Quieren ser defendidos con firmeza cuando las cosas están mal, pero también quieren dirigentes que puedan escucharlos, que sean tolerantes y democráticos. El año pasado quedó claro. Cuando se disputó la federación, se dieron hechos de violencia en el rectorado de la universidad protagonizados por el Partido Obrero o La Mella. Quedó claro que eso no es lo que quieren los estudiantes. No quieren una conducción que se oponga violentamente a lo que no es como uno.

-¿Cree que le va a costar a la izquierda volver a conducir la universidad?

-Creo que sí. También hay una gran responsabilidad de parte nuestra, de estar a la altura de las expectativas. Tengo mucha confianza en que el bloque reformista, que tiene un compromiso muy claro en la defensa de la universidad pública, va a estar a la altura. Por eso, va a ser difícil para la izquierda recobrar buenos resultados.

El reformismo ganó en los centros de estudiantes y volvería a conducir la FUBA
El reformismo ganó en los centros de estudiantes y volvería a conducir la FUBA

-¿Qué va a pasar con la FUBA? ¿Se puede asegurar que el reformismo va a volver a conducirla?

-Lo que está claro es que nosotros queremos un congreso antes de fin de año que cumpla con todos los requisitos del estatuto. En los últimos años, se violentó mucho. La FUBA conducida por la izquierda se dedicó sistemáticamente a violar el estatuto. Con la elección que hicimos, estamos muy por encima de los 66 delegados que implican quórum propio. Queremos que estén todas las fuerzas y que haya reglas claras para competir. En el corto plazo se va a traducir lo que pasó en las urnas.

-Durante todos estos años, ¿no le pudieron poner un freno a esa violación del estatuto?

-Nosotros no creemos que por tener mayoría podamos hacer cualquier cosa con la federación o podemos acallar todas las voces que son distintas a las nuestras. Eso es lo que pasó durante estos 15 años de la federación de izquierda. El estatuto se manipulaba para lograr acuerdos electorales: llegaron a tener hasta tres co-presidentes y cuatro co-vicepresidentes. Imaginémonos si en el país, para ponernos de acuerdo, hubiera dos candidatos a presidente. Este resultado, que es tan contundente, es el mejor freno a los sectores que usurparon la federación, que la hicieron una caja. Es el final de esa etapa.

-En estos casi cuatro años, ¿cómo fue la relación con el Gobierno nacional?

-La universidad atravesó distintos momentos. El inicio del Gobierno fue bastante complejo. En 2016 hubo movilizaciones masivas por los aumentos de tarifas que impactaron dentro del sistema educativo. Nosotros acompañamos ese reclamo, pero no siempre fue así. El carácter plural del bloque nos permite apoyar cuando hay medidas que creemos que son positivas y criticar aquellas que no. Por ejemplo, este año obviamente celebramos que el ministro Alejandro Finocchiaro haya cerrado una paritaria con todos los gremios docentes y no docentes. Eso permitió avanzar en que se otorgara una partida presupuestaria extraordinaria a la UBA para alcanzar a los profesores que están ad honorem.

Vega Terra
Vega Terra

-Dentro de la UBA se suele emparentar al reformismo con el gobierno de Cambiemos. ¿Es correcta esa definición?

-Yo lo veo de otra manera. Hay compañeros que tienen una militancia en el radicalismo y apoyan al gobierno actual, pero hay muchos otros que no. A la hora de discutir con el ministerio de Educación o con la gestión de la universidad, lo que tiene que primar es el mandato de representación estudiantil.

-A nivel nacional, apoya la candidatura de Alberto Fernández, pero no es la posición de todo el bloque.

-Exactamente. Muchos militamos afuera en otras expresiones, pero en la universidad tenemos la independencia crítica para apoyar las medidas que defienden la educación pública y criticar férreamente a las que no, sin importar el gobierno de turno. Nuestra tarea es no partidizar la militancia estudiantil. Los estudiantes nos votan para que los representemos como estudiantes.

-¿Cómo imaginan la relación entre un eventual gobierno de Alberto Fernández y la universidad?

-Esperamos que hayan algunas cosas que se mantengan. La UBA, en estos años, logró nuevamente tener una mayor participación en el presupuesto universitario total. Nos parece que la universidad más grande del país tiene que tener un reconocimiento. Esa idea, un profesor regular de la casa como Alberto Fernández, creemos que la va a expresar.

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