Un chico de 9 años de Añatuya, Santiago del Estero, eligió uno de los libros que sus maestros le pusieron a disposición. Lo leyó junto a su madre y, tiempo después, escribió en una carta: "Con este libro fui a lugares a los que sé que nunca voy a ir".

"El niño ni siquiera conocía la capital de su provincia y su horizonte era muy limitado. El libro que le acercamos le permitió salir y mirar más allá", cuenta Patricia Mejalelaty, directora de la Fundación Leer.

Es solo una de las experiencias puntuales que recabaron a lo largo de 22 años de trayectoria. La Fundación Leer es una entidad sin fines de lucro que promueve la lectura en los chicos, en especial en aquellas zonas vulnerables, donde el libro no suele llegar. Buena parte de su financiación proviene de donaciones particulares, de personas que quieren ayudar.

-Fundación Leer tiene el apoyo de empresas, pero también de personas particulares que quieren involucrarse en el día a día y que buscan marcar una diferencia. Ellos encuentran en la Fundación una forma de canalizar su ayuda a la comunidad, sabiendo que lo que aportan llega fehacientemente en distintas formas: en forma de bibliotecas con libros, en forma de formación para los maestros, en forma de espacios de lectura para la comunidad. Somos muy específicos para saber a quiénes quieren ayudar, a qué lugar.

Patricia Mejalelaty, directora de la Fundación Leer
Patricia Mejalelaty, directora de la Fundación Leer

-¿Qué pasa hoy con un chico que no lee o que no tiene acceso al libro?

-En el siglo XXI es un chico que va a quedar afuera de la sociedad. Hoy implica estar al margen de un mundo que incluso desde el celular te obliga a saber leer y escribir. Todos sabemos que en el futuro probablemente los humanos tengamos que interactuar con las máquinas. Se van a necesitar estándares cada vez más altos de alfabetización. Un secundario completo no va a alcanzar. Vamos a necesitar chicos cada vez más capacitados para hacer frente a los desafíos que vienen.

-Se suele mirar con cierto desdén al libro digital. ¿Ustedes lo abrazan?

-El acceso que permite el libro digital es enorme. La Fundación lo que quiere es que los chicos lean, independientemente del soporte. Por eso tenemos una plataforma que se actualiza cada dos semanas. Obviamente nuestro amor por el libro en papel es enorme y las experiencias de lectura son muy distintas. Con los chicos más pequeños, el libro en papel permite el desarrollo de la motricidad fina y abre una conversación distinta. Hay estudios que demuestran que el libro digital, en las primeras etapas de la vida, se concentra más en apretar botones y jugar que en la riqueza de lo que implica el diálogo a partir de lo leído. Pero como punto positivo, el digital nos permite llegar a lugares recónditos, donde ni siquiera hay librerías.

La Fundación Leer se financia en parte con donaciones
La Fundación Leer se financia en parte con donaciones

-Su trabajo tiene como destinatarios principales a los niños, pero también trabajan con docentes y familias. ¿Cómo llegan a esa comunidad educativa completa?

-Los chicos llegan a la lectura de la mano de un adulto. No llegan solos. Nosotros tenemos que trabajar y concientizar a los adultos para que sean ellos los que entiendan la importancia de su rol. Es un rol clave e indelegable.

-¿Cuesta lograrlo?

-Cuesta lograrlo según en qué lugar estés. Las personas tienen distintas realidades y posibilidades. La competencia por el tiempo libre es lo que hace que estemos lejos de la lectura. En otros grupos de personas el acceso mismo ya es un problema. En otro lo que tenés es falta de vivencias en torno al libro. Si mi mamá no me leyó o si mis maestros no me alentaban a leer, no existe mi vínculo con la lectura. Hoy la escuela está trabajando bastante con la lectura, pero hay una generación en el medio donde eso todavía no estaba tan instalado.

-¿Hay una articulación con el sector público, con los ministerios de educación de las provincias?

-Siempre. Trabajamos muy cerca del ministerio de Educación de la Nación y de los ministerios provinciales para ver dónde podemos ayudar e incluso a nivel municipal. Esos vínculos se crearon a través de 22 años de historia, cumpliendo aquello que decimos que vamos a hacer.

(Fotos: Santiago Saferstein)
(Fotos: Santiago Saferstein)

-En esos 22 años, ¿qué resultados educativos lograron?

-Logramos muchos resultados. A nivel macro vemos que ahora la lectura está instalada en la política pública. Cuando nosotros comenzamos no era tan claro. La lectura por placer no era un concepto que daba vueltas como hoy. En segundo lugar, hemos logrado instalar campañas como la Maratón Nacional de Lectura, que hoy llega a más de 5 millones de chicos en todo el país.

-¿En qué consiste la maratón?

-Es una convocatoria que hacemos a nivel nacional, que invita a todas las instituciones a dedicarse a leer el mismo día. Las escuelas, los hospitales, las bibliotecas se inscriben en la página de la fundación y ahí empiezan a recibir guías para involucrar a toda la comunidad. Se necesita una comunidad entera para acercar a los chicos a la lectura.

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