José Luis Acevedo: "El pibe que termina la secundaria no tiene calificaciones para conseguir trabajo"

mafernandez@infobae.com

El libro tiene una historia de más de 15 años, pero recién hoy se publica. José Luis Acevedo, legislador porteño por el PRO, está presentando Capacitación y empleabilidad. El desafío de superar la pobreza, que surgió a partir de un posgrado en educación y, dice, su paso por la gestión le permitió convertirlo en un texto de fácil lectura, con una hipótesis: la escuela no prepara para el mundo del trabajo.

-¿Cómo se vincula hoy la secundaria con el mercado laboral?

-Creo que prácticamente no existe relación. Los secundarios, salvo los industriales, nacieron bajo un concepto oligárquico de capacitar para acceder a la universidad. No preparan para la empleabilidad. A partir de la ley de 2006 que volvió obligatorio el secundario, convertimos una matriz plenamente excluyente en incluyente. Esa lógica lleva a que tengamos un secundario que fracase. Merecemos generar una gran reforma.

-¿Los colegios industriales serían una solución?

-Los industriales sí generan empleabilidad y recursos genuinos para los sectores más populares, pero están muy desactualizados. Yo tenía un profesor que decía lo siguiente: "Perón planteaba que los precios subían por un ascensor y los salarios por la escalera. En el sistema educativo, la tecnología sube por un ascensor rapidísimo y los cambios educativos van por una escalera lenta". Siempre hay un retraso.

-¿Qué pasa cuando un chico egresa y se topa con el mercado de trabajo?

El pibe que egresa de la secundaria y no va a la universidad no tiene calificaciones que lo ayuden a conseguir un empleo. El ideal debería ser ese: terminar el secundario y conseguir un empleo de calificación media. Hoy eso no sucede. Lo que necesitamos nosotros es trabajar con distintos diagnósticos: tenemos un 50% de los chicos que no termina el secundario. ¿Qué hacés con el pibe que tiene 15 años y no terminó el secundario? Ni siquiera puede aprender un oficio de formación profesional porque sería trabajo esclavo. ¿Y qué hacemos también para que el secundario se le vuelva atractivo?

José Luis Acevedo, legislador de la Ciudad de Buenos Aires
José Luis Acevedo, legislador de la Ciudad de Buenos Aires

-¿Tenemos un sistema educativo que, en sus aspiraciones, pretende incluir, pero no hace más que excluir?

-Mucho más. El pibe que abandonó a los 15 le dejás como única salida esperar que tenga 18 y se lo obliga a terminar la secundaria por más que no quiera. Ese fenómeno se da en los sectores populares. Terminan siendo esclavos del narcotráfico, de la delincuencia, de la marginalidad. La etapa más preciosa del ser humano es de los 11 años hasta los 15. Ahí tenemos que exprimir sus intereses a fondo.

-¿Hace falta una reivindicación de los oficios que hoy no gozan de cierto prestigio social?

-Lo primero que tenemos que romper es con el mito cultural de "mi hijo, el doctor". Como si el único progreso se diera por pasar por la universidad. Porque ese progreso hoy deja por fuera del sistema a muchísimos jóvenes que nunca accedieron o terminaron su ciclo superior. Y después hay que reivindicar todo el encuentro casi mágico entre la cabeza y las manos. Yo no te digo que hay que convertirlos en plomeros, electricistas, herreros. Incluso muchos de esos son oficios del pasado. Hay que darles muchos contenidos de criticidad. Hoy si le enseñás a un pibe tornería, es muy posible que en diez años se quede sin laburo. Hay que darles competencias para la incertidumbre.

El legislador presentó su libro “Capacitación y empleabilidad”
El legislador presentó su libro “Capacitación y empleabilidad”

-¿Piensa que la automatización va a generar más empleo de lo que va a destruir?

-Yo no diría eso, pero sí que va a haber suficientes empleos para una plena ocupación. Detrás de la construcción de un robot existen personas y después hay que mantener al robot. Lo que pasa es que las personas que toman esos lugares deben tener altísimas calificaciones. La cuarta revolución industrial tiene que venir de la mano de una revolución educativa. Yo no hablo de modificar, sino de una ruptura paradigmática del sistema educativo.

-¿Hoy la Ciudad de Buenos Aires qué demandas productivas tiene?

-Todo lo que es industrias sin humo. Ahí tenemos un gran desarrollo en  informática y laboratorios. En educación se están haciendo grandes apuestas en lo que es escuelas del futuro, que va a llevar más profesionalización dentro de la misma fábrica. Muchas veces algunos sectores lo cuestionan. Consideran trabajo esclavo a una práctica en una fábrica. Eso es equivocado. En todas partes se hace. En Alemania dentro de las mismas fábricas hay simuladores de construcción y trabajan con los profesores. El chico, cuando se recibe, empieza a trabajar en la fábrica si tiene buen puntaje.

(Fotos: Santiago Saferstein)
(Fotos: Santiago Saferstein)

-¿Cuánto cree que se puede traer de esos modelos de vanguardia en formación profesional a lo nuestro?

-No mucho. Acá se intentó algo parecido en la década del '60 y no funcionó. Pero tenemos casos de adaptación. Hay dos modelos de secundaria emblemáticos, que ambos son de excelencia: el del Nacional Buenos Aires y la ORT. El Nacional es el arquetipo de colegio preuniversitario. Capacita para llegar a la universidad, con un gran pensamiento crítico. En cambio, el modelo de capacitación para la empleabilidad está en la ORT. Agarra al chico en séptimo grado y le enseña sobre sus propios intereses. La misma escuela se constituye como una fábrica.

-Cuando se plantea agregar prácticas laborales a la secundaria suele haber resistencia. ¿Cómo se convence desde la política?

-Los grupos que están en contra de las prácticas profesionalizantes en la Ciudad son absolutamente minoritarios, pero hacen muchísimo ruido. A mí me encantaría tener una izquierda revolucionaria que diga: "vamos a cambiar el sistema educativo", pero es altamente conservadora. Es la que defiende todo el status quo. Escondiéndose detrás de los derechos de los docentes, están sosteniendo un sistema que nosotros, desde la política, queremos cambiar.

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