En el accidente nuclear de la central de Three Mile Island no hubo muertos
En el accidente nuclear de la central de Three Mile Island no hubo muertos

Se suele decir que la realidad imita a la ficción. Hay algunas ocasiones, pocas, en que tal presunción se convierte en certeza. El 16 de marzo de 1979 el mundo aún no había sido atravesado por Chernobyl o Fukushima: el horror aún estaba solo reservado al uso criminal de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki. Parecía temerario, comercialmente hablando, estrenar una película cuyo argumento principal fuese el accidente en una planta nuclear, aún cuando sus protagonistas fuesen notables estrellas de Hollywood.

Ni en la más fantasiosa imaginación de Jane Fonda, Jack Lemmon o los productores estaba la hipótesis de que fuese la realidad la que le entregara la publicidad que la haría récord de taquilla. La película contenía una hipótesis de accidente que se trasladó a su título: una fusión en el núcleo del reactor de una ficticia planta atómica provocaría una reacción que llegaría del otro lado del planeta. "El síndrome de China" la bautizaron los guionistas.

Doce días después del estreno, el síndrome de China estuvo a punto de hacerse realidad. Trágica. La central de Three Mile Island, en el estado de Pensilvania al noreste de Estados Unidos, pasó a la historia por imitar la ficción pero principalmente por ser el primer accidente nuclear, antecedente de lo que siete años más tarde de apreciaría en Chernobyl.

“El síndrome de China” es una película de James Bridges de 1979 interpretada por Jack Lemmon, Jane Fonda y Michael Douglas
“El síndrome de China” es una película de James Bridges de 1979 interpretada por Jack Lemmon, Jane Fonda y Michael Douglas

El 28 de marzo de aquel año el reactor número dos experimentó una fusión parcial de su núcleo. Hacía apenas un año que había sido puesto en funcionamiento. A las cuatro de la madrugada se desconectó el sistema encargado del suministro de agua a las turbinas lo que provocó que dejara de funcionar el circuito de refrigeración primario. El incidente técnico se agravó por mala praxis: el ingeniero responsable confundió los mecanismos destinados a la refrigeración de emergencia.

Debido a esos errores, el agua contaminada salió inundando el edificio de contención que rodea el reactor. Se liberaron gases radiactivos a la atmósfera (xenón y kriptón). Además, salieron grandes cantidades de agua, con un nivel bajo de contaminación radiactiva, que fueron a parar al río. Recién seis años más tarde se pudo ingresar al recinto y comprobar que se había fundido una parte del combustible nuclear.

Una placa conmemorativa en el lugar recuerda el accidente nuclear del 28 de 1979
Una placa conmemorativa en el lugar recuerda el accidente nuclear del 28 de 1979

Treinta mil personas que vivían en los alrededores de la central nuclear, distribuidas en un radio de 8 kilómetros, se vieron expuestas a distintos niveles de radioactividad. Al haberse podido frenar a tiempo la fuga, milagrosamente no hubo muertos. Pero el desastre no fue inocuo: diversos estudios sostienen que existió y existe un aumento claro en los casos de cáncer y leucemia sobre la zona cercana a la central.

Los resultados fueron costosos para la industria nuclear: la sociedad estadounidense desplegó a partir de ese momento un fuerte rechazo a las centrales atómicas. El mismo rechazo y temor que hicieron un éxito a la película "el síndrome de China".

Cicatrices es una sección del programa Ambiente y Medio que se emite todos los sábados a las 16 por la Televisión Pública Argentina

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