Cómo son las casas donde la gente vivirá en la Luna

La NASA reveló los primeros planos de los hogares que construirá en la superficie lunar. Su sistema de despresurización, su mecanismo anti meteoritos y el cambio de hábitos que implicará vivir en el espacio
Los primeros planos de las casas que la NASA construirá en la Luna

Las colonias espaciales son una realidad ineludible a mediano o largo plazo. Algunos humanos tendrán sus propias hogares muy lejos de la Tierra. La NASA ya trabaja en ello y en los últimos días reveló los primeros esbozos de las que serán las casas que ocuparán parte de la Luna.

La agencia espacial dejó el desafío del diseño de las primeras viviendas en manos de distintas universidades. Catorce casas de estudios de todo el mundo participaron en la delineación de los planos. Entre ellas la Facultad de Ingeniería de Sorocaba, en San Pablo, Brasil, que se encargó de trazar y calcular con datos reales cuatro módulos para hospedar a 16 astronautas.

Rodeados de una superficie total de 1.835 metros, todos los módulos siguen los designios de la NASA. Están compuestos de dormitorios, baños, sala de juegos, escritorio y sala de máquinas desde las que controlarán parámetros indispensables para la supervivencia, tales como oxígeno, presión, energía y agua.

Diseñaron cuatro módelos para hospedar a 16 astronautas

El formato redondeado, símil cápsulas, persigue un objetivo: "Se construyen con esta forma porque porque físicamente resiste mejor las altas presiones. Las paredes estarán hechas con varias capas de materiales diferentes y resistentes para soportar esa diferencia de presión", dijo a Efe el profesor André Breda Carneiro.

La existencia de esquinas, como en cualquier casa convencional, dificultaría la supervivencia. En los rincones se acumularía tanta presión que con el paso del tiempo haría resquebrajar la estructura de la base.

El ingreso a uno de los módulos no será por una puerta como en cualquier hogar. Están herméticamente cerradas y quien desee acceder deberá pasar antes por una sala de despresurización que adosará aire respirable para compensar la presión del interior con la casi inexistente presión lunar.

Las casas tienen forma de cápsulas

Otra de los elementos a tener en cuenta es la seguridad ante posibles catástrofes especiales. "En la Luna no tenemos la protección natural que la atmósfera de la Tierra nos da. Si cae en la Tierra un meteorito, es incinerado por la atmósfera, pero en la Luna no pasa esto", explicó Carneiro, quien agregó que, ante un imponderable, un sistema de puertas automáticas aislaría al módulo y evitaría la destrucción total de la base.

La vida en el espacio será completamente diferente a la terrestre. El cuerpo pagará las consecuencias del cambio de condiciones naturales. Por ello, cada módulo cuenta con un gimnasio, por caso. "En condiciones de gravedad reducida -en la Luna es un sexto de la de la Tierra- el ser humano sufre una fuerte pérdida de calcio. De ahí la importancia de mantener la estructura muscular", comentó el especialista.

La NASA siguió de cerca cada etapa del proyecto. Otras universidades se encargaron de la elaboración de un punto de despegue de transbordadores, de un vehículo para desplazarse en la superficie lunar, de la torre de transmisión, entre otras necesidades que el humano tendrá para poder vivir en la Luna.

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