Merval (RONALDO SCHEMIDT / AFP)
Merval (RONALDO SCHEMIDT / AFP)

La suba del dólar mayorista de $8,52 (+15,8%) a $53,85 y la del billete que se vende al público en bancos y casas de cambio de $5,85, no son más que el cartel luminoso de una crisis que recién empieza. En el mercado mayorista los negocios fueron de apenas USD 549 millones por la ausencia absoluta de exportadores que no saben a qué precio liquidar sus tenencias.

Pero atrás de estas señales fulgurantes de crisis, se esconden datos graves como las cauciones en la Bolsa por las que había que pagar por dinero a 4 días hasta 400% anual. Las empresas se quedaron sin capital de trabajo y las deudas comenzaron a pesarles. Las tasas de interés para nuevos préstamos volaron y no hay interesados en tomarlas porque no hay quienes quieran producir. Esto es el preanuncio de desabastecimiento e inflación.

Y no es crisis de un día. Parece el nacimiento de una época parecida a la del 2001 donde los deudores incobrables, la morosidad y el corte de la cadena de pagos está a la vista. Los encargados de solucionar el problema, con sus actuales posturas de no negociar con el actual Gobierno, están lejos de aportar soluciones. Para los ganadores de las PASO que todo se vaya al infierno les parece negocio para tener alguna chance en octubre y para los perdedores, también les resulta bien visto que no haya acuerdo así le pueden echar la culpa de los males a la desconfianza que generan los antecesores.

El problema es que la Argentina es un país que nunca entendió que mercados y trabajadores son socios. Pero el sistema financiero es visto como el infierno de los especuladores. Es la cultura de un país con inflación donde instrumentos de cobertura se trasformaron en herramientas de especulación. Por caso, el dólar futuro es para que exportadores e importadores aseguren el tipo de cambio, pero en la Argentina es un casino donde se apuesta a ganar con el dólar, aunque no tengan nada que ver con el comercio exterior.

Las empresas se quedaron sin capital de trabajo y las deudas comenzaron a pesarles. Las tasas de interés para nuevos préstamos volaron y no hay interesados en tomarlas porque no hay quienes quieran producir

Lo que no entiende la oposición que la descomposición del sistema la va a heredar y se va a agravar porque los frenos van a tener que ser muy poderosos y se va a estrellar mucha gente.

En un país donde las empresas perdieron la mitad de su valor en un día, no cabe esperar la llegada de inversores y menos hablar de reactivación. Por el contrario, a la vuelta de la esquina esperan una inflación más alta de la que hubo y que en algún momento se puede trasformar en hiper porque no habrá candidatos a vender su producción porque no la querrán canjear por papeles sin valor, que es el destino que parece haber emprendido el peso.

Si tasas de 74,78% como se impuso en las Letras de Liquidez (Leliq) no pueden frenar al dólar, no hay mucho más de que hablar. El Banco Central con esa tasa solo captó $74.782 millones porque los depositantes de plazo fijo están retirando su dinero de los bancos. Esto hizo que para el martes quedaran liberados $160 mil millones que seguramente buscarán refugio en la moneda extranjera.

Por otro lado, cabe recordar que cuando Cristina Fernández de Kirchner ganó con el 54% de los votos las elecciones de 2011, los depósitos en dólares se redujeron a menos de la mitad. Ahora en los bancos hay más de USD 30 mil millones. En 2011 había USD 17 mil millones y terminaron en menos de USD 7 mil millones.

No hay confianza de los mercados en lo que se viene y eso se traduce en tasas elevadas, mora, inflación, dólar muy alto y dificultad para pagar y cobrar. Por supuesto, la evasión de impuestos y el no pago de las facturas de servicios púbicos son parte del menú. Por eso las compañías de energía fueron las más castigadas en la Bolsa.

Para colmo el exterior, ofrece un clima hostil. Bajaron las bolsas del mundo y se teme una caída de la actividad económica. Esto hizo que subiera el bono del Tesoro a 10 años y su rendimiento bajara a 1,68% y que el oro subiera 0,47% y estuviera en USD 1.547 por onza, el valor más alto de los últimos 3 años. El oro está dejando una ganancia de casi 15% en el año.

Los bonos argentinos siguieron el derrotero negativo de los mercados. El Discount en dólares con vencimiento en 2033 perdió 28%, mientras que el Bonar 2024, el bono de referencia de la deuda, bajó casi 30%. El Bonar 2020, que vence el año que viene cedió 26%. Estos precios son peligrosos pues indican el riesgo de default, aunque el riesgo país, debido a la suba del dólar, subió apenas 0,77% a 857 puntos básicos, aunque en un momento estuvo por arriba de los mil puntos.

Pero la intervención del Banco Central conteniendo la suba del dólar vendiendo USD 105 millones de sus reservas a los que hay que sumarles USD 60 millones del Tesoro pudieron contener a la divisa que se había escapado a valores por encima de los $60. Pero el Central no puede desperdiciar sus reservas diariamente, cuando el financiamiento del año que viene no solo no está asegurado, sino que hay que conseguir más de USD 30 mil millones para cubrir os vencimientos.

Las reservas, bajaron USD 578 millones por estas intervenciones y por los pagos del exterior. La suba del oro no compensó la caída porque el euro cayó ante el dólar, como casi todas las monedas del mundo.

Las Bolsas vivieron una de las peores jornadas de su historia. El S&P Merval, el índice de las acciones líderes, perdió 37,93% con negocios por $ 3.942 millones, señal de que no hubo inversores interesados en quedarse con los papeles argentinos. Los más afectados fueron las empresas de electricidad y gas, porque los inversores descartan que el nuevo Gobierno apique el aumento de las tarifas, aunque la inflación que se espera los obligará a hacerlo. También los bancos sufrieron porque saben lo que piensa Alberto Fernández sobre las Leliq y temen que les bajen la tasa y soportar una huida masiva de ahorristas en plazo fijo, como comenzó a suceder desde el lunes.

Por eso, Transener perdió 49,47%; Pampa, 44,98%, Banco Supervielle, 47,81% y Francés, 47,04%.

En Wall Street los ADR's argentinos, certificados de tenencia de acciones, padecieron subas generalizadas y elevadas en dólares. Las más altas fueron las de Edenor (-58.98%); Galicia (-56,12%) y Francés (-56,02%).

La crisis recién empieza. Va a ser difícil salir de esta situación porque las intervenciones del Banco Central son inocuas porque se perdió la confianza en el gabinete actual y al posible Gobierno que viene se lo tiene calificado como anti-mercado y no se sabe de quién será exactamente el poder. Por otra parte, son ellos los que deberán negociar con el FMI y allí estará la clave de lo que puede suceder con la deuda argentina y el dólar.

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