Por qué el fundador de Airbnb invirtió en una plataforma uruguaya que conecta a más de 126.000 pacientes

Una reseña del escritor argentino Hernán Casciari en el sitio de alojamientos turísticos llamó la atención del creador del portal. Viajó a Uruguay para conocer a su protagonista y terminó asociándose
Javier Artigas, el emprendedor uruguayo fundador de Connecticus Medical

La historia de cómo el fundador de Airbnb, Joe Gebbia, decidió invertir su dinero en una pequeña plataforma uruguaya que conecta a pacientes que necesitan diálisis con centros médicos de todo el mundo comienza con un infarto. El que le sucedió al escritor argentino Hernán Casciari en 2015, mientras se alojaba en la casona del emprendedor uruguayo Javier Artigas, en Montevideo.

Una reseña de Casciari en la plataforma de alojamientos Airbnb sobre su estadía —una de las miles que se suben a diario— llamó la atención y llegó hasta los más altos directivos de Airbnb. Allí relataba como Artigas y su esposa, sus atentos anfitriones, lo había ayudado a llegar rápidamente al hospital y se ocuparon de cuidarlo en los días siguientes. El relato incluía cómo apuraron el tránsito con un patrullero —lo que le salvó la vida— y donaron sangre para su operación.

La plataforma hoy reúne a 126.000 pacientes de todo el mundo —la mayoría son de los Estados Unidos y Europa— y cuenta con 88 mentores que se encargan de encontrarles las mejores opciones para hacerse diálisis cuando deciden viajar

Un año después, Artigas recibía en su propia casa a Joe Gebbia, creador de la plataforma de alojamiento, que desde sus oficinas de Airbnb en San Francisco había decidido viajar a Uruguay especialmente para conocerlo. Artigas, que en ese momento debía realizarse diálisis tres veces por semana,  había puesto en marcha un pequeño emprendimiento para conectar a pacientes con diálisis con centros médicos de todo el mundo. Una solución pensada para que los pacientes puedan viajar con la seguridad de contar con lugares especializados donde poder seguir realizando su tratamiento sin mayores complicaciones.

El proyecto, en el que Javier Artigas había invertido unos USD 1.700, estaba, según sus palabras, "agarrado con broches" (o "atado con alambre" en porteño) pero aun así había recibido ya un premio del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT). Gebbia no lo dudó y apenas unas horas después estaba invirtiendo en Connectus Medical, el proyecto de Artigas.

Artigas junto al creador de AirBnb que se alojó en su casa de Montevideo

La plataforma hoy reúne a 126.000 pacientes de todo el mundo —la mayoría son de los Estados Unidos y Europa— y cuenta con 88 mentores que se encargan de encontrarles las mejores opciones para hacerse diálisis cuando deciden viajar.  "La cantidad de pacientes que requieren diálisis es de 6 millones en todo el mundo. Así que todavía nos falta un trecho muy largo por recorrer", destacó Artigas desde Montevideo. Y recordó que hace dos años, tenían apenas 20 pacientes conectados.

"Las personas que acceden a nuestra plataforma son por lo general de un poder adquisitivo medio alto. Viajar teniendo esta patología es muy caro porque una diálisis en el exterior puede costar desde USD 100 en Honduras hasta USD 1.100 en los Estados Unidos y se necesitan tres diálisis por semana", precisó.

Viajar teniendo esta patología es muy caro porque una diálisis en el exterior puede costar desde USD 100 en Honduras hasta USD 1.100 en los Estados Unidos

En los últimos días, Hernán Casciari volvió a contar por varios medios la historia del emprendimiento de Javier Artigas. Además de más consultas de personas que quieren viajar, el relato del escritor le trajo el interés de fondos de inversión argentinos que le ofrecieron comprarle su empresa, una propuesta que no descarta por ahora, siempre y cuando se pueda seguir manteniendo la idea original de una comunidad de pacientes.

Lleno de propuestas y proyecto, para Artigas el recuerdo del momento en que se vio obligado a ofrecer su casa como alojamiento a través de Airbnb quedó muy atrás. Entonces, poco antes de la llegada de Casciari, había renunciado a su trabajo de alto directivo en una empresa por una oferta laboral mejor donde finalmente, al conocer algunas dificultades que le traía su enfermedad renal, desistieron de contratarlo.

El escritor Hernán Casciari contó la historia de su infarto y cómo fue ayudado por sus anfitriones

Con el paso del tiempo y el crecimiento de Connectus Medical, el fundador de Airbnb no se dejó de involucrar en el proyecto. Todos los lunes Gebbia charla telefónicamente con Artigas para analizar la evolución de la plataforma y los nuevos proyectos.

Javier Artigas recuerda con mucho cariño el tiempo en que convivió con Gebbia en su casa de Montevideo. "A los cuatro días ya estábamos viviendo como una familia. Es un tipo muy sencillo. Pasamos la noche de Reyes juntos y hasta puso sus zapatos en nuestro árbol de Navidad, una tradición que no conocía. Le regalamos unas alpargatas porque le habían gustado las que yo usaba", recordó.

La plataforma la puede hacer cualquiera, pero nos dimos cuenta que nuestro valor está en la comunidad que logramos y en la confianza

¿Por qué Artigas no quiere que se pierda la idea original de su proyecto? "Los mentores nos ocupamos de los pacientes, vemos cómo elegir un centro en el exterior adecuado pero también cómo quitarle los miedos para que cuando viaje toda esa parte de estrés y de angustia esté eliminada. Alguien que lo pasó te puede decir realmente cómo es lo que vas a vivir", contó. Al enviar toda la información e historia clínica a los centros médicos y realizar los pagos previos a la llegada del paciente, se corren menos riesgos.

"La plataforma la puede hacer cualquiera, pero nos dimos cuenta que nuestro valor está en la comunidad que logramos y en la confianza", agregó.

En 2017, Javier Artigas —que hace varios años fue trasplantado y ya no requiere de las diálisis— obtuvo un reconocimiento en Israel, el premio Premio Startup Nation Jerusalem, entregado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Eso le abrió puertas para instalarse en ese país y fundar dos compañías.

Ahora su vida se divide entre Uruguay e Israel y tiene en marcha dos nuevos proyectos, uno de ciudades inteligentes y otro —MobileCue— de predicción por codificación facial, que reconoce emociones en tiempo real y amplia la capacidad de percibir el estado emocional del un conductor al volante.

Seguí leyendo:

Últimas noticias

Mas Noticias