El alicaído mercado de la electrónica y cómo se puede competir en él a pesar de las altas tasas de interés. Las perspectivas para un 2019 "intenso" y lo que dejó el año pasado para el negocio. La fabricación en Tierra del Fuego y el arduo proceso de transformación digital para las empresas locales y el sector público. De todo eso habló con Infobae Marcelo Girotti, CEO de Grupo BGH, la compañía que fundó hace 105 años Boris Garfunkel y que es un sinónimo de tecnología argentina.

"Al contrario de lo que pasaba hace dos o tres años, hoy vienen de Chile y Paraguay a comprar televisores a la Argentina. Un televisor de 32 pulgadas cuesta un poco más de 100 dólares. Súper competitivo, inclusive con los impuestos que tiene Argentina, que no hay en otros países", asegura el ejecutivo al hablar de la actualidad del sector luego de un año complejo en lo económico. Girotti asumió el rol de CEO a mediados del año pasado. Antes –ingresó al Grupo en 2015– fue director ejecutivo de BGH Tech Partner, la empresa del holding que asesora a compañías y gobiernos de la región en cuestiones de innovación (cargo que también ocupa en la actualidad).

Marcelo Girotti CEO BGH 1920
Marcelo Girotti CEO BGH 1920

Es ingeniero electrónico especializado en telecomunicaciones de la Universidad Nacional de Rosario, con MBA y programas de posgrado en las Universidades CEMA, IAE, Kellogg (Northwestern University) y Harvard Business School. Antes fue presidente y CEO para el Cono Sur de Impsat Fiber Network, del Grupo Pescarmona; VP de Global Crossing Latin y co fundador de Latinware.

Hoy, BGH se divide en cuatro grandes verticales: consumo, soluciones tecnológicas (en Argentina, Colombia, Guatemala, Perú y Uruguay), servicios y Eco Smart, que con la marca Sinergeia apunta a la eficiencia energética. "Ahorrar energía es uno de los temas del momento para las empresas en tiempos de mucho movimiento tarifario. Y probablemente seguirán esos movimientos. Sobre todo cuando se habla de que, por ejemplo, el FMI sugiere transferir el costo del dólar a las tarifas. Las tarifas eléctricas van a seguir aumentando y eso redunda en costo de producción para las empresas que usan la energía como un insumo básico", describe.

Una tasa anual de 60% hace inviable llevar adelante modelos de negocios que necesitan capital de trabajo o financiamiento, como es el de los productos semidurables

– ¿Cómo está la industria de electrónica luego de en un año difícil para el consumo?

Para la industria en general, el negocio tuvo dos momentos en 2018: antes y después del Mundial. Antes, anduvo muy bien, empujada por la venta de televisores. Luego, se incrementó la caída de la demanda, pero lo que impacta más en el negocio es la falta de crédito. Al subir las tasas y tener menos posibilidades para financiar los bienes semidurables y durables –lo mismo pasa en la industria automotriz–, la caída de ventas es muy grande. Lo que ven las medidores de retail es que hay una caída en celulares de más de 60 por ciento. También, pero un poco menos, aires acondicionados y televisores, que vieron el impacto en el segundo semestre. Ahora hay que ver qué pasa con aires acondicionados, un segmento que está en la mitad de la temporada, con un fin de año atípico, además, sin mucho calor. En celulares, televisores y el resto de electrónica, la caída fue importante, año a año.

– ¿Y este 2019, cómo será?

– Intenso. El primer trimestre será similar a lo que se transitó a fines de 2018. De abril en adelante todos tenemos muchas expectativas. Es decisivo para el mercado doméstico que bajen las tasas. Si tuviera que elegir qué la variable más importante es esa, tasas razonables. Razonables para Argentina: de 60 a 40 por ciento, por ejemplo, es un mundo de diferencia. Una tasa anual de 60% hace inviable llevar adelante modelos de negocios que necesitan capital de trabajo o financiamiento, como es el de los productos semidurables.

– ¿Cuánto facturan?

– Nuestro año calendario no coincide con el fiscal, que termina el 30 de junio. Estamos a mitad de año, pero calculamos que en este período estaremos entre USD 400 y 600 millones. También hay un joint venture con Positivo, para la marca Positivo BGH en toda la región y con fábricas en Ruanda y Kenia para productos de gobierno y educación; PC y tabletas, básicamente. Nuestro scope es diverso en cuanto a tecnología y amplio en países en los que operamos, no sólo operamos en la Argentina.

Girotti ingresó al grupo hace tres años y es CEO desde mediados de 2018
Girotti ingresó al grupo hace tres años y es CEO desde mediados de 2018

– ¿Cómo se divide esa facturación entre los verticales del negocio?

Gran parte de la facturación está en la Argentina, un 80 por ciento. Con el tiempo, ese ingreso va a ir creciendo como grupo, pero la participación de Argentina va a bajar porque subirán los demás países. De ese 80% de la facturación local, el 60% es del negocio de electrodomésticos.

– Hay muchos rubros que se liberaron a la importación, ¿cómo los afectó eso?

– En el país fabricamos microondas, aires y televisores. Y hay líneas, como la de Beko, que representamos en forma exclusiva, que se importan. Pero la importación no fue lo que afectó la caída de la demanda. Para el caso de los bienes durables que se fabrican en la Argentina, una parte del costo importante es la mano de obra. Hubo una devaluación grande, pero el incremento de la mano de obra no siguió a la devaluación. En términos de los precios al mercado, es mucho más competitivo un producto que se fabrica nacionalmente que importarlo. Si a esto le sumamos que no se ha podido hacer todo el traslado a precios de los productos, hoy nos encontramos que Argentina es uno de los países con precios más competitivos en electrónica.

Al subir las tasas y tener menos posibilidades para financiar los bienes semidurables y durables –lo mismo pasa en la industria automotriz–, la caída de ventas es muy grande

– ¿Está funcionando el modelo de fabricación local en Tierra de Fuego?

– Allí fabricamos televisores, microondas y aires acondicionados. Creemos que para todo lo que genere valor tiene sentido seguir produciendo allí. Es el caso de estos tres productos, que tienen una diferencia grande con los celulares, por ejemplo, que pueden venir muchos en un contenedor y con poco agregado local. Hoy integramos muchos proveedores argentinos: armamos desde cero las plaquetas de los televisores y los caños y sistemas de los aires, por ejemplo. Si hay valor agregado en el costo de transformación, vamos a ser muy competitivos. El esquema impositivo de la isla especula con el que tiene Brasil con Manaos: todo lo que en un futuro no se fabrique acá, se va poder importar con arancel cero desde Brasil. Eso no sé si estratégicamente es lo que le conviene al país. Por eso hay que ser competitivos con precio y valor. El año pasado el precio de las computadoras que se importan tuvo un pass through directo, pero el resto de los productos electrónicos aumentaron mucho menos que la inflación y dólar. Hoy se venden muchas menos computadoras que cuando se fabricaba acá. Tenemos que lograr que el mercado doméstico este regulado por lo que pasa aquí adentro y no sólo por el dólar.

– Están en medio de un proceso de internacionalización. ¿Por qué la decisión y cómo lo están llevando adelante?

– Hay una razón básica de sentido común y sustentabilidad de la empresa: tener concentrado todo en un país y en un único negocio es muy riesgoso. Poder diversificar en lugares, segmentos y modelos genera una sustentabilidad mayor. Tener un portfolio para ecualizar, da fortaleza y una proyección a largo plazo.

Una de las plantas de la empresa en Tierra del Fuego
Una de las plantas de la empresa en Tierra del Fuego

– BGH Tech Partner, con foco en la innovación tecnología y transformación digital, es una unidad menos conocida, diferente al foco histórico de la marca.

– Sí, es un negocio que crece y donde tenemos presencia regional. El foco es ayudar a las empresa a poder encarar de una manera distinta la transformación digital. Llegamos con soluciones para ser más competitivos implementando tecnología que hasta ahora no estaban disponibles.

– ¿Por ejemplo?

– La Ciudad de Buenos Aires usa uno de nuestros sistemas de hidrometría. Cada vez que llueve hay alertas tempranas que indican dónde puede inundarse. Son sistemas predictivos que controlan los desagües con sensores y una red compleja de comunicaciones. Esa información va a un centro que analiza esos datos con sistemas de business intelligence e inteligencia artificial. También ayudamos a los bancos en la transformación de un sistema físico y transaccional con puntos de venta a un esquema en la nube. Todos los negocios se van a tener que aggiornar para tomar nuevos mercados o, como mínimo, defenderse de los entrantes que llegan.

Un televisor de 32 pulgadas cuesta un poco más de 100 dólares. Súper competitivo, inclusive con los impuestos que tiene Argentina, que no hay en otros países

– Fabrican también en África, con Positivo BGH. ¿Cómo es es experiencia?

– Es muy buena. Hacemos computadores y tabletas para educación. Pero también paneles solares y smart meters, en Ruanda, por ejemplo. Son medidores que se controlan desde el celular y permiten precargar cuánta energía eléctrica se quiere consumir y organizar consumos diferenciados, si hay tarifas distintas entre el día y la noche, por ejemplo.

– Hace tres años tiene un rol ejecutivo en un grupo que es centenario. ¿Cuáles cree que son las claves de la permanencia para una empresa de tecnología?

– La intersección de Argentina y tecnología es una esquina muy difícil. Por eso, el éxito tiene que ver con la flexibilidad y la resiliencia. Significa adaptarse a las tendencias, muchas veces canibalizando el propio negocio para dedicarse a otros que asoman, al futuro. Es lo que cualquier empresa de tecnología tiene que hacer.

Seguí leyendo: