En el año electoral la financiación del déficit y la contención de la inflación imponen el “atraso cambiario”.
En el año electoral la financiación del déficit y la contención de la inflación imponen el “atraso cambiario”.

Como un efecto colateral de las necesidades fiscales del Gobierno y una inflación que está lejos de moderarse, el dólar sigue en declive en un circuito financiero atraído por la rentabilidad de otras inversiones.

La divisa norteamericana cedió este miércoles otros tres centavos, a $15,49 para la venta en el promedio de entidades financieras del microcentro porteño que informa el Banco Central. Se trata del valor más bajo desde el 11 de noviembre del año pasado. Para la compra, los bancos tomaron el billete a 15,07 pesos.

Esta situación se registra desde el arranque de 2017: el dólar al público pierde un 4% desde los $16,13 del final de 2016.

En el mercado mayorista, que rige para operaciones de comercio exterior, de empresas y bancos, la divisa cedió a $15,19, en una rueda en que se negociaron USD 494 millones en el mercado de contado (spot), y unos USD 34 millones en futuros en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y USD 487,50 millones en el ROFEX.

El dólar minorista retrocede un 4% en el transcurso de 2017

"La suba de las tasas de referencias dispuesta por el BCRA pareció impactar en el mercado cambiario potenciando otra baja de la cotización", resumió Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.

Los ingresos de dólares por la colocación de bonos públicos y privados, la inyección de divisas producto del blanqueo fiscal y las liquidaciones de exportaciones del agro fundamentan la baja. De hecho, este volumen de fondos dentro del sistema financiero elevó a las reservas del BCRA al récord histórico de USD 52.689 millones, por encima del máximo anterior de USD 52.654 millones del 26 de enero de 2011.

Las fuertes emisiones de deuda en dólares impulsadas por el Ministerio de Finanzas tienen un claro objetivo: financiar el déficit fiscal sin consecuencias inflacionarias mayores, como las que traería un creciente endeudamiento en pesos.

A la par, las altas tasas de interés en pesos convalidadas por el Banco Central para absorber liquidez y contener la inflación fogonean las inversiones en moneda local. El consecuente "carry trade", que permite suculentas ganancias en dólares obtenidas por estos rendimientos en pesos, es el negocio del momento.

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El martes, la entidad que preside Federico Sturzenegger aumentó 150 puntos básicos (1,5 punto porcentual) su tasa de Política Monetaria, que de esta forma quedó en un nivel del 26,25% anual que evidencia la preocupación oficial por los últimos índices inflacionarios. No obstante, el BCRA ratificó su pauta inflacionaria para 2017 de no más del 17 por ciento.

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne reconoció que Gobierno "está atento" a la evolución del tipo de cambio, aunque consideró que la paridad entre el dólar y el peso "es competitiva". Recordó que "hubo un gran salto inicial", que se produjo con la devaluación de diciembre de 2015, y que "hoy tenemos un tipo de cambio más competitivo que el que recibimos".

Respecto de la decisión del BCRA de aumentar la tasa de referencia, luego de conocerse que la inflación en marzo trepó al 2,4%, el funcionario aseveró que si la entidad monetaria no tomara ese tipo de medidas "la inflación sería mucho más alta". Puntualizó que "hay costos de corto plazo que hay que tomar para normalizar una economía que estaba en un desmanejo absoluto hasta hace un año y medio, y son para generar beneficios a mediano y largo plazo".