A la economía argentina no le faltarán dólares en 2017.
A la economía argentina no le faltarán dólares en 2017.

La estabilidad del precio del dólar luego de eliminado el "cepo" tiene explicación en la mayor liquidez de divisas en el mercado local. También se vincula a la continuidad del amplio déficit fiscal, que obliga al Gobierno a contraer deuda en moneda extranjera que sobreabaste la demanda en el mercado de cambios.

En 2016 la cotización de la divisa de EEUU avanzó a un ritmo de 20,4%, la mitad que la inflación estimada para el período, de 40,3%. Esta tendencia puede mantenerse en 2017 por 10 factores sencillos de identificar:

1) DEUDA SOBERANA. El Gobierno de Macri apela a la colocación de deuda para cubrir el déficit fiscal sin generar presiones inflacionarias. Al ingresar divisas por esta vía, las cambia por pesos para afrontar gastos. La abundancia de dólares en la plaza garantiza estabilidad en las cotizaciones. La previsible continuidad del déficit fiscal, previsto en 4,2% del PBI en 2017 en su resultado primario, obligará al endeudamiento en los próximos años.

El Ministerio de Finanzas gestionó en 2016 unos USD 12.683 millones de nueva deuda en moneda extranjera, descontados los pagos de títulos ya emitidos. En enero de este año se sumaron unos USD 7.000 millones en dos bonos, a 5 y 10 años, más otros USD 6.000 millones aportados por bancos internacionales.

"Tras la normalización del mercado cambiario, el límite de la asistencia del BCRA al Tesoro y la reinserción de Argentina en los mercados financieros internacionales a partir de la resolución de la deuda con los holdouts, se verificó un cambio en el modo de financiamiento externo de la economía. El sector público no financiero se constituyó como el principal tomador de crédito externo, dada la estrategia de reducción gradual del déficit fiscal heredado", indicó el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria.

2) BONOS DE EMPRESAS Y PROVINCIAS. La baja de tasas tentó también a empresas y gobiernos provinciales a buscar financiamiento en el exterior. En 2016 se emitieron títulos por casi USD 13.000 millones por colocaciones de provincias, YPF y otras empresas.

"Durante 2016, las colocaciones de las provincias sumaron casi USD 7.000 millones. En ese período, las empresas argentinas colocaron instrumentos de deuda por alrededor de USD 5.800 millones", destacó el BCRA, debido a "la dinámica de las colocaciones corporativas y soberanas en el exterior reflejó el cambio transitorio en las condiciones de acceso al financiamiento externo".

Fuente: BCRA
Fuente: BCRA

3) BLANQUEO FISCAL. De los dólares declarados por la amnistía propuesta por el Gobierno, hasta ahora unos USD 100.000 millones, una parte reingresará al sistema financiero, con lo que se incrementará la oferta. Hacia fines de 2016, USD 13.700 millones correspondían a activos ya incorporados al circuito formal de la economía local, principalmente a partir de depósitos en el sistema financiero por unos USD 7.200 millones, según datos oficiales.

"Hacia adelante, ya regularizada la situación ante el fisco, quienes exteriorizaron activos que no estén en el país podrían hallar beneficioso incorporarlos al circuito doméstico, ante un contexto macroeconómico más estable, un tratamiento impositivo más favorable y rendimientos esperados difíciles de obtener en los países centrales", apuntó el BCRA.

"Por el pago del impuesto especial derivado de la exteriorización, se inyectó en el mercado cambiario una cantidad inusualmente elevada de moneda extranjera (shock de oferta) que, a la vez, dado los plazos de liquidación y los incentivos a aguardar hasta último momento, se concentraron en un lapso de tiempo acotado", agregó el informe de la entidad.

4) SALIDA DEL "CEPO". La liberación de controles de capitales produjo un fenómeno cuyo avance continúa, y es que muchas divisas atesoradas fuera del sistema financiero regresan en forma paulatina luego de la devaluación y ante el avance de la inflación, lo que contribuye a la liquidez de dólares e incide en el precio.

Para la entidad monetaria "sobresalió el eficaz comportamiento del régimen cambiario de flotación, que actuó como amortiguador del shock externo asociado a la apreciación multilateral del dólar".

El presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Juan Curutchet, afirmó en el Foro de Davos que "el sistema bancario argentino tiene 10.000 millones de dólares ociosos", y que en el país "faltan proyectos" que puedan darles una salida.

5) MÁS RESERVAS. El Banco Central es importante receptor de las divisas que ingresan por emisiones de deuda. Solo en 2016 el stock de reservas internacionales aumentó unos USD 13.000 millones. A diferencia del período 2012-2015, los pesos en circulación hoy tienen más respaldo y quitan presión a la suba de la divisa.

6) TASAS EN PESOS. La necesidad de atenuar la inflación llevó al Banco Central a fijar tasas de referencia positivas en pesos, a través de sus emisiones de letras LEBAC. Esa dinámica de tasas se trasladó a los rendimientos de los depósitos en los bancos: si las colocaciones en pesos ofrecen buenos rendimientos se desalienta la demanda de dólares. A partir de 2017, el BCRA estableció como tasa de referencia la del "centro de corredor de pases.

"Las tasas de interés en pesos se mantienen positivas en términos reales, en un escenario en donde las expectativas de inflación siguen por arriba de la meta objetivo del BCRA", señaló un reporte de Portfolio Personal.

7) INFLACIÓN ALTA. Uno de los tantos efectos de la inflación elevada que aún mantiene la economía argentina es que los particulares tienen menos dinero sobrante a fin de mes para destinar al ahorro, que incluye al dólar. La necesidad de aplicar nuevos aumentos de combustibles y tarifas de servicios regulados este año mantiene alto el umbral de inflación para 2017, que en los cálculos del Gobierno podría situarse ligeramente debajo de 20% anual.

La expectativa de inflación de los consumidores argentinos alcanza el 29,2% para los próximos doce meses, según el informe mensual realizado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella.

8) CICLO POLÍTICO EN EEUU. La llegada de un nuevo gobierno encabezado por el republicano Donald Trump incidirá en los indicadores financieros del mundo y, naturalmente, en el valor internacional de la moneda norteamericana. Pero la dirección de la política económica de los EEUU a partir de este año es una total incógnita.

"Aún es muy reciente para evaluar cuáles serán los efectos que tendrán las eventuales modificaciones del contexto internacional sobre la economía de nuestro país, particularmente en lo que respecta a Estados Unidos", reconoció el BCRA.

En una entrevista con The Wall Street Journal, el propio Trump afirmó que tiene intenciones de debilitar el dólar "para hacer más atractiva la actividad industrial en los EEUU". Eso significa que las presiones alcistas para el dólar van a disminuir en los países emergentes, incluida la Argentina.

Pero no son todos fundamentos bajistas, pues una aceleración en el ritmo de suba de tasas dispuesta por la Reserva Federal de los EEUU provocaría una apreciación de la moneda norteamericana respecto de sus pares del mundo. Si se concreta este escenario también perjudicaría a la Argentina porque reduciría los precios de las materias primas cotizadas en dólares, base de las exportaciones nacionales.

9) EFECTO BRASIL. Tan importante como lo que sucederá en EEUU es lo que ocurrirá en Brasil, el principal socio comercial de la Argentina. La relación con el vecino del Mercosur es tan relevante que en los últimos años la variación del dólar en la Argentina estuvo más vinculada a la apreciación o devaluación del real que a cualquier otro fundamento.

Y seguramente en este factor se encuentra la respuesta al atraso cambiario que se advierte en la Argentina. El dólar en Brasil cayó de 4,14 reales a 3,20 reales en el último año, un 22,7 por ciento. Esta fuerte apreciación del real respecto del dólar despejó la necesidad de una devaluación más profunda del peso argentino.

El Banco Central explicó que el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) -canasta que incluye una serie de divisas relevantes para el comercio exterior argentino- "se ubicaba a inicios de 2017 aproximadamente 10% más apreciado que durante el primer trimestre de 2016, aunque se mantendría 19% más depreciado que el nivel promedio de noviembre de 2015, previo a la unificación cambiaria".

En las relaciones bilaterales, el peso "se depreció cerca de 8% con Brasil (fundamentalmente por la apreciación del real brasileño), en tanto que se apreció entre 14% y 20% respecto de los demás principales socios comerciales (Estados Unidos, zona del euro y China) respecto del primer trimestre de 2016", añadió la entidad monetaria.

SUPERÁVIT COMERCIAL. Aumentar las ventas externas es uno de los objetivos económicos del Gobierno y en ese sentido se adoptaron varias medidas, como la reducción o eliminación de retenciones al agro, la industria y la explotación minera. La posible reactivación de la economía brasileña, principal demandante de productos industriales de Argentina, y una mejora en precios internacionales de los granos y sus derivados industriales habilitan a pensar que por este canal ingresarán más dólares en 2017 y llevarán calma al mercado de cambios.

En el transcurso de enero la soja subió 7,2%, en su precios más altos en seis meses. También subieron los derivados industriales como harina de soja (+11,3%) y aceite de soja (+3%). En las últimas tres semanas también se encarecieron el maíz (+3,9%) y el trigo (+3,8%).