Canasta básica: los productos deberán llevar el precio impreso en la etiqueta como quiere el Gobierno, pero no será gratis

Las empresas se resistían fuertemente pero la medida se pondrá en marcha en un mes. A cambio de la implementación, los valores al público serán más altos de los que el Gobierno hubiera querido y se mantendrán por seis meses

La nueva canasta básica mantendrá los precios congelados por seis meses y sería anunciada la primera semana de junio
La nueva canasta básica mantendrá los precios congelados por seis meses y sería anunciada la primera semana de junio

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, lo adelantó públicamente durante el encuentro del Consejo del Hambre, semanas atrás: “Los precios estarán impresos en las etiquetas de los productos”, en referencia a la nueva canasta básica de 120 ítems que estaban negociando desde su cartera con las empresas de consumo masivo. Pero la discusión, en ese momento, no estaba saldada. Las compañías se resistieron al máximo ante esta exigencia, pero finalmente el Gobierno ganó la pulseada. Aunque no gratis.

Por el hecho de tener que fijar un mismo precio para todo el país, que no podrá modificarse, y el congelamiento de ese valor por seis meses, los valores al público con los que debutará este nuevo programa serán más altos de los que el Gobierno hubiera querido. Incluso, algunos estarán por encima de los de su misma categoría de Precios Cuidados, a pesar de que la idea oficial era armar una canasta barata, con marcas de ingreso a la categoría, para que pudiera ser accesible a los sectores más vulnerables. Pero se volverán más económicos a medida que pasen los meses y la inflación siga su curso.

“El gran problema va a estar en el precio de entrada al programa porque tenés que poner un precio que te cubra 6 meses; además, sabiendo que una vez que entrás, no salís más”, dijeron en una alimenticia que ingresará con dos o tres productos. Además, ese valor tiene que cubrir los costos de flete que le insume a esa empresa distribuirlo en todo el país. Por lo tanto, al tener que tener impreso el precio, se establecerá un valor intermedio, que implicará que el consumidor de Capital Federal pague más de lo que debería. Si no, el canal tradicional del interior se quedaría sin margen y perdería el aliciente a comprar esa determinada marca, reconocen en las compañías.

Por otra parte, agregan, es el canal más rentable y que paga ni bien se le baja la mercadería del camión. En cambio, los supermercados manejan plazos de entre 60 y 90 días y son los que han exigido a rajatablas el cumplimiento de los precios máximos y de las autorizaciones de aumentos en los casos de categorías deslistadas.

Si bien todavía las empresas están en plena negociación con el Gobierno por los precios finales, la prioridad oficial será poder anunciar la canasta de 120 productos congelados hasta diciembre y que pueda encontrarse en la mayor parte de los almacenes, autoservicios y cadenas de supermercados del país. Según les transmitieron al sector privado desde Comercio Interior, la intención es lanzarla la primera semana de junio. ¿Será con la derogación del programa Precios Máximos, que vuelve a vencer el 7? En materia de nombres, trascendieron varios; y el mismo Gobierno admite que todavía no lo terminó de definir. Entre ellos, figuran “Canasta hogar” y “Supercerca”.

Con la nueva canasta, el Gobierno buscará la mayor distribución posible, ya que Precios cuidados sólo funciona en las grandes cadenas
Con la nueva canasta, el Gobierno buscará la mayor distribución posible, ya que Precios cuidados sólo funciona en las grandes cadenas

Otra de las novedades de esta nueva canasta será que tendrá marcas nuevas. En el caso de Mastellone, por ejemplo, acordó la incorporación de la leche “La Martona”, la misma que habían utilizado con el programa de “Precios esenciales” del gobierno anterior y que hoy quedó nuevamente fuera de uso. La francesa Danone también sumará yogures marca “García”, que actualmente sólo se aplica en queso blanco y ricota.

El objetivo del Gobierno es anunciar la nueva canasta, pero su implementación será gradual para darle tiempo a las compañías a imprimir los precios en los envases. Es un proceso que tarda entre 30 y 60 días, por lo que se dispondrá de un tiempo mínimo de un mes para que las compañías tengan a disposición los productos.

Las empresas esperan que, una vez lanzada la canasta, finalmente el Gobierno derogue la resolución 100 -que dispuso los precios máximos en marzo del año pasado-, ya que si bien deslistó ya algunas categorías, aún quedan varias, especialmente las consideradas básicas. Por otro lado, las firmas no pueden aumentar lo que quieran, sino que desde Comercio les digitan los aumentos. ¿Cumplen desde el sector privado con estas disposiciones? Si bien durante los primeros meses del congelamiento sí lo hacían, a medida que se fueron acumulando atrasos y el Gobierno seguía extendiendo los controles con mínimas autorizaciones de ajustes, desde el sector privado comenzaron a diseñar diversas estrategias para sortear estos escollos. Así surgieron los “productos mellizos” y las mayores ventas en el canal tradicional, con traslado de aumentos incontrolables.

El Indec comenzó a reflejar estos incrementos más importantes durante este año, con productos como los lácteos que en un mes reflejaron subas de entre 15 y 20%, entre otros ejemplos. Y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, no tardó en empezar a usar este argumento a su favor para otras negociaciones, como la de la nueva canasta. En línea con esto, para el Gobierno, las empresas ya recuperaron con los aumentos del primer cuatrimestre el retraso del año pasado.

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