Obra pública: quién ganó y quién perdió en el reparto de fondos a las provincias durante la pandemia

El presupuesto para inversión pública se redujo un 17% durante 2020 e implicó recortes de más del 50% para algunas gobernaciones. Cuáles el plan de obras que espera aplicar el Gobierno este año

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, en 2020 los fondos para inversión pública ascendieron a $300.455 millones
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, en 2020 los fondos para inversión pública ascendieron a $300.455 millones

La pandemia forzó al Gobierno a recortar fondos para proyectos de inversión pública y aumentar el presupuesto para medidas sociales y económicas de emergencia, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y la ayuda a empresas para el pago de salarios. El 2020 terminó con un recorte de 17% para la inversión pública y de 55% para la inversión real directa. En medio de la escasez, ese reparto implicó que algunas provincias reciban la mitad del dinero que habían tenido en 2019 para obras.

De acuerdo a un informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) con los datos finales de 2020, los fondos para inversión pública ascendieron a $300.455 millones, lo que representa una caída en términos reales de 16,9% con relación a la ejecución presupuestaria de 2019. Parte de la explicación de ese retroceso se explica por el desplome de 55,1% interanual de la inversión real directa, por un lado, y por el retraso en la ejecución de los proyectos de inversión por la pandemia.

Hay otro factor que determinó una diferencia tan grande entre un año y otro fue que la base de comparación en el último tramo de 2019 es mayor por una regularización de gastos hacia fin de año por $67.276 millones. Sin ese elemento de por medio, la caída de la inversión sería de 13 por ciento.

El mapa del reparto de la obra pública
El mapa del reparto de la obra pública

De todas formas, la coyuntura obligó a una poda de fondos para gastos de capital, que es el que el Estado destina a obra pública. De acuerdo a las cifras oficiales reflejadas por la OPC, más de la mitad de la inversión pública se concentra en obras vinculadas al transporte y a agua potable y alcantarillado.

Respecto al transporte, el presupuesto tuvo un derrumbe del 60,8% interanual, explicado por las demoras en la realización de obras de la Dirección Nacional de Vialidad. Respecto a agua potable y alcantarillado, por el contario, hubo una escalada de 126,6% por el crecimiento de las transferencias de capital efectuadas a Aysa. “En términos relativos se destaca el aumento de la inversión en el sector salud, a partir del desarrollo de la infraestructura sanitaria y la adquisición de equipos de laboratorio en el marco de la pandemia por COVID-19″, explicó la OPC.

El 2020 terminó con un recorte de 17% para la inversión pública y de 55% para la inversión real directa

Una foto más amplia muestra que los niveles de inversión pública terminaron el 2020 en el nivel más bajo de la década: apenas se destinó el 1,1% del Producto Bruto Interno (PBI). El indicador viene en caída desde 2014, cuando tocó un pico de 3% del PBI. A la misma conclusión se llega si se compara a esa partida como parte del gasto total: en 2010 llegó a ser de 13,1% y el año pasado finalizó en 4,3 por ciento.

La inversión pública se puede clasificar en dos grandes grupos: la inversión real directa, que es aquella por la cual el gasto va destinado a la adquisición o a la producción por cuenta propia de bienes de capital o donde la construcción del bien de capital es efectuada directamente por la unidad ejecutora del sector público o por propia cuenta mediante un contratista, y por otra parte las transferencias de capital, que son erogaciones sin contraprestación, “con el objeto de que los diferentes agentes económicos públicos, privados o externos beneficiarios, se capitalicen mediante inversiones reales o financieras”, según la definición de la OPC.

Reparto a gobernadores: ganadores y perdedores

Claro que los envíos de fondos para inversión pública no fueron igualitarios para todas las provincias. Algunas llegaron a tener una caída en términos reales interanual superior al 50%, mientras que en el otro extremo hubo avances superiores al 80%.

Entre los perdedores, Santiago del Estero se anotó la caída interanual más pronunciada entre los fondos destinados por la Nación a esa provincia para inversión pública. Fueron $3.058 millones, un desplome de 54% en términos interanuales. En segundo lugar quedó Chubut, que recibió unos $1.578 millones, lo que implicó un retroceso de 47 porc ciento. El podio lo completó Córdoba, con $10.729 millones (-43%). También tuvieron fuertes caídas Corrientes (-40%), Santa Fe (-39,3%), San Luis (-39,1%) y Mendoza (-38,2%).

En el otro extremo, hubo gobernadores que recibieron un monto muy superior de fondos en 2020 en relación con el año anterior. En ese sentido, el mayor ganador fue Santa Cruz, que sumó $17.014 millones, lo que implicó un 82% más que en 2019. Mucho más atrás, otra provincia beneficiada en el reparto de fondos fue La Rioja, con un 45,4% de avance en comparación con el año anterior. Tucumán le sigue con una variación positiva de 37,2% y luego la Ciudad de Buenos Aires, con un 30,5% más de fondos.

Algunas provincias llegaron a tener una caída de fondos de inversión pública desde la Nación de 50%, mientras que en el otro extremo hubo avances superiores al 80 por ciento

Según la OPC, sólo en la región de Cuyo la inversión se compuso mayormente de inversión real directa. “En el resto de las regiones primaron las transferencias de capital, destacándose en el extremo aquellos gastos de inversión sin región especificada”, explicó el informe del organismo público, dependiente del parlamento.

Otra forma de medir quiénes ganaron y quiénes perdieron en el reparto de fondos para inversión pública en el contexto de la pandemia es el gasto per cápita por provincia. En ese aspecto, Santa Cruz vuelve a ser el primero de la tabla, con $46.525 por habitante, explicado por las transferencias a Ieasa, que se encarga de la construcción de las represas hidroeléctricas Cóndor Cliff y La Barrancosa. En la otra punta se ubicó Tucumán, con $2.052 por persona.

Considerando que el promedio nacional per cápita es de $6.621, además de Santa Cruz, otras seis provincias lograron estar por encima de esa media. Fueron La Rioja ($29.757 por habitante), la Ciudad de Buenos Aires ($28.726), Tierra del Fuego ($11.167), Neuquén ($6.865), Río Negro ($6713) y Formosa ($6.641).

Las principales obras viales cerraron 2020 con niveles de ejecución financiera casi totales, aunque el porcentaje de avance físico alcanzó un promedio de 48,7%.
Las principales obras viales cerraron 2020 con niveles de ejecución financiera casi totales, aunque el porcentaje de avance físico alcanzó un promedio de 48,7%.

Obra pública: ¿motor para 2021?

Poco más del 50% de la ejecución de fondos para obras está concentrado en 15 de los 487 proyectos previstos en el Presupuesto, de los cuales 12 corresponden a la construcción de autopistas y autovías bajo la órbita de la Dirección Nacional de Vialidad. Esos desarrollos tuvieron hacia el final de 2020 niveles de ejecución financiera casi totales, con un promedio de 99,1%, aunque el porcentaje de avance físico en la obra alcanzó un promedio de 48,7 por ciento.

Con ese panorama, el Gobierno presupuestó para este año un gasto en obras que duplica el del 2020, con un fondeo que representaría el 2,2% del PBI, que incluyen unos $280.000 millones para obras viales, de vivienda y de agua y alcantarillado.

El Poder Ejecutivo apuesta a que la construcción sea la punta de lanza del rebote económico de la post pandemia. La actividad incluso terminó el 2020 con niveles de actividades superiores al que tenía antes de la crisis sanitaria. La foto completa de 2020 para la construcción muestra un desplome de punta a punta de 19,5%. La última parte del año, de todas formas, implicó un fuerte crecimiento en el nivel de actividad del sector, con un avance de 27,4%, el más alto desde noviembre de 2017.

Las principales obras viales cerraron 2020 con niveles de ejecución financiera casi totales, aunque el porcentaje de avance físico alcanzó un promedio de 48,7 por ciento

Una parte relevante de la aceleración de la construcción en la última parte del año se explica por el arranque del motor de la obra pública, que la mayor parte de 2020 estuvo contenido por la reasignación de gastos que hizo el Gobierno nacional por la crisis sanitaria. Según datos oficiales, el gasto en obra pública creció un 150% en el último mes del año. Este promedio incluye variaciones de 137% para obras relacionadas al transporte, 163% para agua y alcantarillado y de 620% para vivienda.

Las perspectivas de las empresas constructoras para la actividad en la primera parte del año viene en mejora en los últimos cuatro meses, según un relevamiento de la Cámara de la Construcción (Camarco). El 35% de los empresarios de la construcción consultados espera que la actividad aumente en los próximos tres meses y solo el 9% de las firmas tiene personal suspendido, en un contexto de mejora de expectativas, indicó la encuesta entre ejecutivos.

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