Como consecuencia de las restricciones por la pandemia de coronavirus, ya se perdieron 255 millones de empleos en todo el mundo

Así lo indicó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un informe. En tanto, según la agencia de noticias Bloomberg, la economía global cerrará este año con el equivalente a 90 millones de empleos a tiempo completo menos que antes del brote

El daño causado por la pandemia en 2020 no tiene precedentes y es aproximadamente cuatro veces mayor que el de la crisis financiera de 2009, de acuerdo a la OIT. EFE/Juan Ignacio Roncoroni
El daño causado por la pandemia en 2020 no tiene precedentes y es aproximadamente cuatro veces mayor que el de la crisis financiera de 2009, de acuerdo a la OIT. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

La economía mundial no podrá reparar completamente en 2021 el daño al trabajo en 2020 después de que la pandemia de coronavirus eliminara el equivalente a 255 millones de empleos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Incluso bajo las proyecciones más optimistas, las horas laborales seguirán siendo más bajas en comparación con los niveles anteriores a la crisis, remarcó la OIT en un informe.

Bajo el escenario de referencia de la organización, la economía global cerrará este año con el equivalente a 90 millones de empleos a tiempo completo menos que antes del brote, según informó la agencia de noticias Bloomberg.

En un escenario pesimista, donde el progreso de la vacunación es lento y el impacto de la pandemia es prolongado, las pérdidas en el mercado laboral se mantendrán en ese nivel en 2021

Las señales de recuperación que vemos son alentadoras, pero son frágiles y altamente inciertas”, dijo el director general de la OIT, Guy Ryder. “Debemos recordar que ningún país o grupo puede recuperarse solo”, agregó.

El daño causado por la pandemia en 2020 no tiene precedentes y es aproximadamente cuatro veces mayor que el de la crisis financiera de 2009, de acuerdo a la OIT.

Sin embargo, las pérdidas en el tercer trimestre fueron menos dramáticas que lo estimado previamente, tras un fuerte repunte económico. La reducción de 4,6% en el cuarto trimestre de horas laborales, equivalente a 130 millones de empleos a tiempo completo, también fue inferior a una proyección anterior.

En un escenario pesimista, donde el progreso de la vacunación es lento y el impacto de la pandemia es prolongado, las pérdidas en el mercado laboral se mantendrán en ese nivel en 2021.

El daño causado por la pandemia en 2020 no tiene precedentes y es aproximadamente cuatro veces mayor que el de la crisis financiera de 2009, de acuerdo a la OIT

La perspectiva destaca el contraste entre los sectores más afectados, como la hotelería, los artes y el comercio minorista, que sufrieron daños “masivos”, y sectores de servicios altamente calificados que incluso tuvieron un crecimiento en el empleo. Entre los más afectados figuran mujeres, jóvenes, trabajadores independientes y trabajadores poco calificados, dijo la OIT.

Hay “serias preocupaciones” de que esto pueda traducirse en una recuperación desigual, donde “los trabajadores y las empresas que han sido duramente afectados por la crisis se beneficiarán menos de una mejora de las condiciones económicas”, añadió el informe.

Impacto en el empleo en Argentina

Los varones y las mujeres de hasta 29 años, de niveles educativos bajos y con trabajos informales fueron los más afectados en el país por la caída en la tasa de empleo registrada durante 2020 como consecuencia de la crisis económica producto de la pandemia y las medidas de aislamiento, según reveló un estudio realizado por CIPPEC.

Para el tercer trimestre del año, últimos datos oficiales disponibles, los varones hasta 29 años fueron los que sufrieron una mayor baja en la tasa de empleo interanual, del 17%, seguido por las mujeres de esa misma franja etaria, con 11%.

La caída del empleo y la actividad, especialmente del mundo informal, deriva en una recesión económica y un aumento de la pobreza.  EFE/Juan Ignacio Roncoroni
La caída del empleo y la actividad, especialmente del mundo informal, deriva en una recesión económica y un aumento de la pobreza. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

A su vez, la caída del empleo afectó en mayor medida a los trabajadores de menores calificaciones, indicó el informe.

Asimismo, indicó que quienes tienen estudios primarios incompletos redujeron su empleo en 28%, mientras que quienes tienen estudios universitarios lo hicieron en 7,6%, de manera interanual.

Para el tercer trimestre del año, últimos datos oficiales disponibles, los varones hasta 29 años fueron los que sufrieron una mayor baja en la tasa de empleo interanual, del 17%, seguido por las mujeres de esa misma franja etaria, con 11%

También agregó que se produjo una gran variación según el tipo de inserción laboral. En ese sentido, destacó que el empleo asalariado formal cayó en un 5,2% interanual, mientras que el empleo asalariado informal cayó 30 por ciento.

Estos datos forman parte del documento “El mercado laboral en Argentina: estructura, impacto del COVID-19 y lecciones para el futuro”, elaborado por Manuel Mera, Matilde Karczmarczyk y Luciana Petrone, investigador, coordinadora y analista del Programa de Protección Social de CIPPEC, que analiza la estructura del mercado laboral argentino, el impacto del freno a la actividad económica durante 2020, y propone lineamientos para fomentar el empleo en contexto de crisis económica y sanitaria.

“Argentina tiene problemas estructurales en su mercado de trabajo, con gran heterogeneidad por sector, tipo de inserción laboral y población. Sobre esta estructura es que debemos evaluar el efecto del COVID-19”, planteó Manuel Mera.

El trabajo dio cuenta que la caída interanual (a octubre de 2020) fue de 241.200 puestos de trabajo, de los cuales 243.500 fueron asalariados.

En tanto, detalló que al focalizar en los puestos que se perdieron por la pandemia, usando datos desestacionalizados, la caída total del empleo formal fue de 187.100 puestos de trabajo entre febrero y octubre, la mayor parte de los cuales (185.200) se dio en los asalariados registrados.

Dos cuestiones se destacan de estos números. Por un lado, que el aumento en la caída del empleo no se debe a un aumento en las desvinculaciones, sino a una caída histórica en las incorporaciones. Hay que tener en cuenta que rige en la actualidad una prohibición de los despidos y doble indemnización. La implicancia que tiene esto es que el mercado laboral formal está parado, y esa falta de dinamismo deriva en una lenta pero constante caída del empleo”, indicó el trabajo.

Y agregó que en segundo lugar, las barreras a las desvinculaciones de trabajadores formales derivaron en la utilización de mecanismos alternativos a la desvinculación.

Según CIPPEC, los datos muestran un aumento significativo en la tasa de suspensiones que llegó a 8,84 en mayo y bajó hasta 3,85 en noviembre.

El documento analiza también las variaciones en el número de empleadores según tamaño. En el período marzo – junio de 2020, el número de empleadores bajó cerca de 15.000 (-3%) para el mes de junio 2020. La concentración de la caída interanual se dio en mayor medida entre las microempresas (74.5% del total de bajas), empresas de hasta 10 trabajadores (9,7%), empresas entre 11 y 50 trabajadores (10.3%) y empresas de más de 50 trabajadores (5.5%).

“Los datos de situación de la producción y del mercado laboral a inicios de 2020 y la profundización de la crisis generada por el COVID-19 muestran un escenario social y económico preocupante. La caída del empleo y la actividad, especialmente del mundo informal, deriva en una recesión económica y un aumento de la pobreza. Frente a este panorama, es necesario pensar una batería de acciones para favorecer una recuperación”, destacó el documento.

Por último, afirmó que entre las acciones posibles se encuentran los mecanismos de sostenimiento y promoción del mercado laboral, como subsidios salariales, el seguro por desempleo y la reducción acordada de horas trabajadas para los formales, así como transferencias condicionadas para desempleados e informales.

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