Argentina quedó afuera de la euforia por Biden y el Banco Central siguió vendiendo dólares

La autoridad monetaria, que comanda Miguel Pesce, se está dando cuenta de que, con la venta de bonos y la mayor dureza del cepo, no alcanza

Fachada del Banco Central, en el microcentro porteño (EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo)
Fachada del Banco Central, en el microcentro porteño (EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo)

Los controles y las intervenciones se van agotando. La Comisión Nacional de Valores, en su esfuerzo por ayudar al Banco Central, suspendió a un agente del mercado por “operaciones que obedecen a una conducta elusiva y sistemática”, frase que traducida implica que operó dólares alternativos por afuera del mercado y, claro, de las pantallas, para eludir los topes impuestos. Tal vez piensen que una parte de esas operaciones fueron con cartera propia, algo que el Central prohibió hace unos meses.

El Banco Central, a cargo de Miguel Pesce, se está dando cuenta de que, con la venta de bonos y la mayor dureza del cepo, no alcanza. De hecho, por segundo día consecutivo tuvo que vender dólares en la plaza mayorista para poder satisfacer una demanda atrasada de importadores, sin que en la otra punta haya exportadores liquidando divisas a pesar de los mejores precios de la soja y el maíz en Chicago, más allá de la caída puntual de ayer que, en el caso de la soja llegó a ser de 1,28% y cerró en USD 503 por tonelada.

El ritmo devaluatorio continuó inalterable. El dólar mayorista subió 13 centavos a $86,35 y se operaron USD 198 millones. Fue tan escaso el volumen en esta plaza que el Banco Central debió vender USD 50 millones para contener la demanda de los que reclaman divisas para abastecerse de insumos clave para la actividad económica.

De esta manera, las reservas se vieron afectadas; perdieron 36 millones y quedaron en USD 39.743 millones. En dos ruedas se vendieron USD 68 millones. La idea es alejar las presiones de devaluación e inflación que produciría que los importadores tuvieran que ir a mercados más caros a abastecerse de divisas.

Los dólares alternativos vivieron su cotidiana lucha contra el Central, que apenas ve que abren con alzas de más de 1% sale a regar la plaza con Bonos AL30 que tienen limitaciones para ser comprados por los inversores. Por eso se redujeron considerablemente los montos que se operan en el mercado de contado con liquidación que es el más afectado por las últimas regulaciones. De hecho, operó USD 52,1 millones, 30 millones menos de lo que hacía antes de la limitación que impide tener un saldo comprador a favor de más de USD 100 mil nominales (USD 38.500 en billetes) en bonos AL30 que son los que salen de las arcas del Estado para bajar al dólar. El cierre fue de $148,16 que muestra un avance de 28 centavos (+0,2%) a 148,16 pesos.

El dólar MEP operó con calma un mínimo monto de USD 21,2 millones. En este caso, hubo compradores amedrentados porque la AFIP envió notas a los que compraron más de USD 5 mil en esta plaza donde les daba a entender que iban a ser investigados. El organismo recaudador quiere saber quiénes hicieron “puré”, es decir compraron dólar MEP o Bolsa y lo revendieron en la plaza libre para aprovechar la diferencia de precios con el “libre” que ayer también fue afectado por esta comunicación y bajó $1 a 156 pesos. El MEP cerró con un aumento de 24 centavos (+0,2%) a $148,16, casi sin diferencia con el precio que marcó el contado con liquidación. Es como si girar fondos al exterior no tuviera costo. Pero la realidad, es qué en el verdadero mercado, donde los operadores usan otros títulos como el GD30, el “contado con liqui” cotiza por encima de 150 pesos.

Los bonos más largos en dólares con ley Nueva York atraen por sus rendimientos exagerados en un mundo de tasa cero. Los títulos post default tienen renta que superan 18 por ciento. Por eso, algunos apuestan unas fichas a los títulos más largos que pueden eludir un futuro default. De esta manera, con un puñado de leves subas de estos bonos, el riesgo país disminuyó 11 unidades (-0,8%) a 1.421 puntos básicos.

La Bolsa, siguió su rumbo negativo. Se negoció más que en otras ruedas: $959 millones y el S&P Merval, el índice de las acciones líderes, cedió 0,58 por ciento. En el peor momento del día, a las 13.15, estuvo casi 2% abajo.

Los bonos más largos en dólares con ley Nueva York atraen por sus rendimientos exagerados en un mundo de tasa cero. Los títulos post default tienen renta que superan 18 por ciento

Es que dos acciones que pesan en la confección del índice tuvieron fuertes caídas. YPF se derrumbó 6,51% por el cambio del actual presidente, Guillermo Nielsen, en medio de una difícil negociación de canje de bonos en dólares. Cresud bajó 6,23% porque los inversores tomaron ganancias tras las fuertes subas que logró en las últimas ruedas por los mejores precios de la soja.

Los ADR’s –certificados de tenencias de acciones que operan en Wall Street– siguen siendo lo más codiciado por el mercado. Esta vez se negociaron casi $2 mil millones. Los ADR’s argentinos no tuvieron una buena rueda, a pesar del excelente comportamiento de los indicadores de la Bolsa de Nueva York, donde el Nasdaq, el índice de las tecnológicas subió casi 2 por ciento. Cresud (-9,9%) e YPF (-6,6%) padecieron las mayores caídas. Entre los ganadores se destacaron MercadoLibre (+3,7%), BBVA (+2,4%) y Macro (+2,3%).

La asunción de Joe Biden en Estados Unidos llevó euforia a las bolsas norteamericanas, europeas y chinas que, en la apertura, estaban en alza.

La Argentina, como todo el continente latinoamericano, quedó afuera de ese festejo. La diferencia la marcan las vacunas y la pandemia, pero en el caso argentino se agrega el mal estado de su economía y los crecientes problemas para poder acordar con el FMI porque hay una resistencia a cualquier ajuste. Los inversores lo saben y van eliminando de sus carteras los activos locales.

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