El increíble caso del más grande evasor de la historia, denunciado por el afroamericano más rico de EEUU, que lo había ayudado a cometer fraude

Robert Brockman, magnate texano del software, fue acusado de evadir USD 2.000 millones. Una carta fuerte de la Justicia es el testigo arrepentido Robert Smith, cuyo fondo de inversión le había servido para cometer sus delitos durante 20 años

El IRS le puso luz roja a la evasión de Brockman y Smith, que aceptó colaborar como testigo arrepentido
El IRS le puso luz roja a la evasión de Brockman y Smith, que aceptó colaborar como testigo arrepentido

No es Al Capone, el capo-mafia más famoso de la historia, al cual Elliott Ness terminó mandando a la cárcel por evasión fiscal, pero Robert Brockman es probablemente el evasor de impuestos más grande de la historia: nada menos que USD 2.000 millones, según la acusación del Departamento de Justicia de EEUU, evadidos gracias a una red de contactos, cuentas offshore, empresas fantasma y socios en el fraude que le permitió eludir durante décadas al temible Internal Revenue Service, IRS, la AFIP norteamericana.

Brockman es un millonario texano, principal accionista de Reynolds & Reynolds, una empresa de software especializada en la provisión de sistemas informáticos a las agencias de venta de autos, ahora acusado de 39 delitos ante la Corte del Distrito Norte de California. La acusación, además de evasión, incluye cargos de fraude electrónico, lavado de dinero, manipulación y destrucción de evidencia, uso indebido de información privilegiada y una larga serie de acciones criminales que le permitieron ocultar sus tropelías durante más de 20 años.

Brockman fue montando una maraña de empresas extranjeras y cuentas bancarias, usó software encriptado de comunicación e incluso dentro de ese sistema usaba palabras clave como “Bonefish” (pez hueso), Snapper (una variedad de pez muy apetecible) y “Turmoil” (agitación, desorden).

“Aparte de los montos (de evasión), no he visto semejante patrón de codicia y ocultamiento en mis más de 25 años de agente especial”, dijo Jim Lee, director de la Unidad de Investigación Criminal del IRS.

Tal vez la carta más fuerte de la acusación contra Brockman, que negó todos los cargos y pagó una fianza de un millón de dólares para mantenerse libre mientras se sustancia el juicio, es el testimonio de Robert Smith, socio de Vista Equity Partners, un fondo de inversión privado a través del cual Brockman realizó parte de sus maniobras ilegales.

Smith, el testigo arrepentido, fundador y CEO de Vista Equity Partners, que ya aceptó pagar multas por USD 139 millones, desistir de reclamos por USD 182 millones y pagar intereses. Durante 20 años, ayudó a Brockman a evadir sus impuestos
Smith, el testigo arrepentido, fundador y CEO de Vista Equity Partners, que ya aceptó pagar multas por USD 139 millones, desistir de reclamos por USD 182 millones y pagar intereses. Durante 20 años, ayudó a Brockman a evadir sus impuestos

El afroamericano más rico

Con una fortuna personal cercana a los USD 5.000 millones, Smith es el afroamericano más rico de EEUU, según las listas de millonarios que anualmente publica la revista Forbes, y ya acordó con la Justicia norteamericana su colaboración judicial: para evitar la cárcel, aceptó pagar una multa de USD 139 millones y desistir de un reembolso de USD 182 millones que tramitaba ante el IRS, además de afrontar una suma a determinar en concepto de intereses.

La informática fue el cimiento original de la fortuna de Brockman, que en 1970, con apenas 29 años, fundó Universal Computer Systems, un proveedor de software y sistemas informáticos para concesionarias de autos. En 2006 fusionó su creación con Reynolds & Reynolds, de la que pasó a ser CEO y presidente. Antes, había sido Infante de Marina y participado en la etapa inicial de la revolución informática trabajando en IBM. También lo hizo en Ford, tal vez la marca de autos más emblemática de EEUU.

Reynolds & Reynolds se limitó por ahora a decir que las actividades por las que está acusado Brockman fueron realizadas fuera del ámbito de la empresa, lo que es dudoso, porque uno de los cargos es el uso de inside information para especular y ganar dinero con la compra y venta de bonos de la empresa, lo cual le estaba vedado por un compromiso expreso ante los accionistas. Solo por esas operaciones ganó USD 68 millones.

Pero Brockman tiene recursos, no sólo por el millón de dólares que pagó de inmediato de fianza, como quien saca monedas del bolsillo, sino porque para su defensa contrató a Kathryn Keneally, ex Fiscal General Adjunta de la División de Impuestos del Departamento de Justicia de EE.UU.

Gracias a las relaciones con su ahora denunciante y testigo colaborador Robert Smith, Brockman hizo inversiones a través de Vista Equity Partners usando cuentas offshore en las Islas Bermudas y St Kitts & Nevis y mantuvo cuentas secretas en Bermudas y en la banca suiza, a efectos de ocultar sus ganancias.

Vista Equity Partners es un fondo de inversión, fundado por Smith, especializado en empresas de software, datos y tecnología, cuya etapa inicial se apoyó de manera crucial en los aportes de Brockman. Las maniobras y evasiones de Smith habían sido detectadas por las autoridades norteamericanas y le permitieron luego conseguir su cooperación. Smith, de 57 años, había escondido dinero en Belice y en St Kitts & Nevis y realizado compras es ostentosas como una mansión de vacaciones en Sonoma, California y centros de esquí en los Alpes franceses. La investigación del IRS en torno de Smith llevó su tiempo: se remonta a fines de 2013, cuando Banque Bonhote, un banco suizo a través del cual operaba, entró en acuerdo de “lenidad”, suerte de indulgencia fiscal, por el cual debía informar a las autoridades tributarias de EEUU la identidad de todos sus clientes norteamericanos, y le ofreció acogerse a él. Smith intentó varias maniobras, pero no logró eludir al IRS y finalmente aceptó cooperar con la Justicia norteamericana. Fue el principio del fin para Brockman.

Vista panorámica de St Kitts & Nevis, un paraíso turístico y fiscal
Vista panorámica de St Kitts & Nevis, un paraíso turístico y fiscal

Alto perfil

Smith mantenía un alto perfil público y realizaba inversiones caricativas, en particular para la comunidad afroamericana. Por caso, en 2019 anunció en su discurso ante una camada de graduados del “Morehouse College”, una universidad de concurrencia masivamente afroamericana de Georgia, que pagaría todas las deudas de estudio de los recién graduados, unos USD 40 millones. En el sistema universitario de EEUU, las “deudas del College” (como suelen llamar a la Universidad) son importantes y se asume que se pagan en los primeros años de ejercicio profesional, gracias precisamente a los mejores ingresos que supone un título universitario.

Brockman había comenzado a hacer negocios con Smith en el año 2000, primero tímidamente, con “apenas” USD 300 millones, monto que luego elevó a USD 1.000 millones. Smith aceptó ante la Justicia haber ayudado a Brockman a ocultar sus cuentas a través de la creación de cuatro compañías offshore y que él también sacaba beneficio de esas operaciones.

“Nunca es demasiado tarde para decir la verdad. Smith cometió delitos graves, pero también acordó cooperar”, dijo el fiscal federal David Anderson. “El acuerdo de Smith de cooperar lo ha puesto en un camino, lejos de la acusación”, dijo, celebrando la colaboración como el regreso de un hijo pródigo.-

Si es declarado culpable, Brockman enfrenta “un período sustancial de encarcelamiento”, dijeron las autoridades, así como la restitución y el decomiso penal de lo evadido.

Aparentemente, ante la Justicia de EEUU los testigos arrepentidos no se arrepienten de arrepentirse.

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