Brasil y el dilema más difícil: la reapertura apenas impulsa la economía y los casos de coronavirus crecen a nivel récord

Ciudades desde Río de Janeiro hasta Brasilia están levantando las restricciones al comercio, mientras que los nuevos casos de COVID-19 rondan en máximos

La recuperación de la economía brasileña es débil desde el piso de abril. (Bloomberg)
La recuperación de la economía brasileña es débil desde el piso de abril. (Bloomberg)

Un informe de la agencia Bloomberg señaló que la enérgica iniciativa de Brasil para reabrir los negocios antes de controlar la pandemia de coronavirus está produciendo hasta ahora beneficios modestos, y la producción industrial y el comercio minorista solo han recuperado una parte de sus pérdidas históricas.

Ciudades desde Río de Janeiro hasta Brasilia están levantando las restricciones al comercio, mientras que los nuevos casos de COVID-19 rondan los récords. Como lo advirtió la Organización Mundial de la Salud faltan semanas para que la pandemia alcance su nivel más alto, e incluso el presidente, Jair Bolsonaro, fue diagnosticado el martes con coronavirus.

Un leve repunte observado en mayo ya perdió fuerza en junio, afirmó la semana pasada el director de política económica del banco central, Fabio Kanczuk, descartando la posibilidad de una recuperación en forma de “V”. Como descubrieron los propietarios de negocios que intentan reanudar las operaciones, el temor a contraer el virus mantendrá a muchos clientes en sus casas incluso si vuelven a abrir las tiendas.

En el país vecino faltan semanas para alcanzar el pico de contagios de COVID-19 y hasta el presidente Jair Bolsonaro fue diagnosticado con el virus

“Podemos tener lo peor de ambos mundos”, dijo a Bloomberg Andre Perfeito, economista jefe de Necton Investimentos. “La recuperación económica puede no ocurrir rápidamente y el virus puede durar más”.

La reapertura se produce en un momento en que el número de nuevos contagios supera los 40.000 por día, una cifra que se acerca a los aumentos diarios registrados en Estados Unidos, a pesar de que el país sudamericano tiene unos 100 millones de habitantes menos. Por el contrario, Perú está aflojando las restricciones con su promedio móvil de cinco días de nuevos casos de virus a la baja, mientras que Argentina extendió su cuarentena después de que aumentaron los contagios.

Mensajes de clientes

En el Distrito Federal, donde se encuentra Brasilia, los comerciantes quieren atraer a los clientes en un momento en el que los casos de virus aumentan más de 3% por día a principios de julio.

Marcel Rates es uno de los dueños de tiendas que intenta reactivar los negocios ante la crisis de salud. Cuando Rates reabrió sus licorerías en Brasilia, pensó que su oferta de bebidas especiales junto con medidas de seguridad adicionales, como desinfectante para manos, atraería rápidamente a los clientes.

Podemos tener lo peor de ambos mundos: la recuperación económica puede no ocurrir rápidamente y el virus puede durar más

En cambio, ha recibido un flujo de mensajes de compradores preocupados que desean saber cuán llenas están sus tiendas antes de decidir si se aventurarán a salir. Quienes ingresan a sus tiendas gastan menos dinero en visitas más cortas por temor a exponerse al coronavirus, lo que significa que las ventas están sufriendo.

“Y lo que está haciendo el Gobierno en términos de otorgar préstamos no será suficiente”, agregó.

‘Factor miedo’

A nivel nacional, la confianza del consumidor, medida por la escuela de negocios Fundación Getulio Vargas, está a la par con la percepción observada en medio de la recesión de Brasil de 2015-2016.

“El factor miedo es una pregunta difícil de responder y es un tema muy importante”, dijo el presidente del Banco Central brasileño, Roberto Campos Neto, a los periodistas el 25 de junio. “Nos acompañará hasta el próximo año”.

Los propietarios de pequeñas empresas no son los únicos que han tardado en reactivar la demanda en medio de la pandemia. Ruy Kameyama, director ejecutivo del operador del centro comercial BR Malls Participacoes, dijo a Bloomberg que los flujos de vehículos y las ventas cayeron 50% en comparación con los niveles previos al virus, y que los compradores pasan menos tiempo en los locales de su empresa, según la transcripción de una conferencia de resultados del 5 de junio.

En Brasil los comerciantes se percatan de que el temor a contraer el virus mantendrá a muchos clientes en sus casas incluso si vuelven a abrir las tiendas

“Llevará tiempo ver que el consumo vuelva a los niveles previos a la pandemia”, escribió Gersan Zurita, vicepresidente senior del Servicio de Inversores de Moody’s, en un informe con fecha 8 de julio. “El desempleo y la incertidumbre que rodea la duración máxima y la gravedad de la pandemia han llevado la confianza del consumidor a caídas récord”.

Más pruebas

En un esfuerzo por apoyar la economía, la administración de Bolsonaro está extendiendo pagos de emergencia a trabajadores informales, mientras que el Banco Central redujo su tasa de interés a un mínimo histórico, liberó miles de millones de dólares para créditos y trató de mejorar los préstamos a las empresas más pequeñas.

Las ventas minoristas aumentaron en mayo más de lo que esperaban los analistas, debido, en parte, a ese estímulo y a la flexibilización de algunas medidas de confinamiento, aunque la asociación de la industria IBEVAR espera que caigan 10% frente a 2019.

El Gobierno también está tratando de apoyar la reapertura con un plan que consiste en hacer pruebas a 20% de la población. Sin embargo, una segunda ola de COVID-19 golpearía a Brasil más fuerte que a la mayoría de los países de la región, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que pronostica que la economía más grande de América Latina se contraería 9,1% si se presentara esa situación. El Banco Central de Brasil estima una caída de 6,4% este año en una perspectiva que no contempla una segunda ola, dijo Kanczuk.

Mientras tanto, Bolsonaro continúa minimizando la amenaza del virus. Este mes, vetó una propuesta que habría hecho obligatorio el uso de mascarillas en lugares como tiendas e iglesias. La oficina de prensa de la presidencia se negó a realizar comentarios para esta nota.

“Nadie quiere pasear por el zoológico si el león anda suelto”, dijo Adriana Dupita, economista de América Latina de Bloomberg Economics. “Eliminar el distanciamiento social no necesariamente trae a los consumidores de vuelta a las tiendas y restaurantes, especialmente si el riesgo de contagio aún se cierne”.

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