El embajador de Japón en la Argentina, Takahiro Nakamae, llegó a Buenos Aires el 31 de agosto de 2019, fecha en la que dio inicio a su misión diplomática en la Argentina, un país que no le era para nada ajeno, ya que residió entre 1998 y 2001. “Es la segunda vez que estoy viviendo aquí. Antes, vine como consejero político", cuenta -con un perfecto manejo del idioma español- en una entrevista con Infobae, en la que repasó los puntos más importantes del impacto de la pandemia en Japón y las medidas que se tomaron.


-¿Cuándo empezaron a sonar todas las alarmas en Japón por la llegada del COVID-19 y cómo actuaron?

El primer infectado en nuestro país fue detectado muy tempranamente. Fue en enero. Tuvimos algunas oleadas de esta infección, primero con las personas que vinieron de China y, luego, con el caso de un crucero en el que había 700 personas contagiadas.

Con las medidas epidemiológicas, pudimos contener esta primera oleada, pero después, vino la segunda desde Europa o de los Estados Unidos. Tuvimos bastante propagación, ya que en la primera semana de abril registramos a 700 personas positivas por día y, por eso, el 7 de abril declaramos el estado de emergencia.

Por cuestiones legales, el Gobierno de Japón no pudo imponer la cuarentena obligatoria: sólo era voluntaria. Pero, gracias a la colaboración de la población, a mediados de abril se pasó el pico y ya se pudo levantar el estado de emergencia en casi todos los distritos. Por el momento, tenemos un aumento de casos bastante contenido.

También, en comparación con la gran cantidad de la población, el número de decesos es muy bajo. Hasta este momento, logramos controlar la propagación de la enfermedad y estamos entrando a una nueva fase para levantar el estado de emergencia, pero volviendo a la nueva normalidad con cautela y muy cuidadosamente.

A pesar de que hemos controlado la propagación del virus, no nos permitimos complacencia o euforia porque las lecciones que aprendemos de otros países implican que, en cualquier momento, puede haber otra oleada. Mientras no tengamos la vacuna o un remedio efectivo para contener la enfermedad, sabemos que la infección no tiene fin y va a ser una lucha larga.

Por otra parte, es imprescindible mantener las actividades socioeconómicas. Ahora, nuestro desafío es cómo formar una nueva cotidianidad, es decir, un nuevo estilo de vida. Hemos elaborado protocolos de actividades para unas 100 ramas de la industria y del comercio. Con esto, estamos reabriendo las actividades económicas. Esta es la situación actual en Japón.


-¿Qué medidas tomaron al inicio de la llegada del COVID-19?

Hicimos estudios epidemiológicos muy minuciosos y logramos conocer a esta enfermedad desde sus etapas más tempranas. En Japón, los esfuerzos se concentraron en los brotes de propagación y en los grupos de infecciones. Y, cuando, la propagación progresó, se le solicitó a la población que voluntariamente limitaran las actividades económicas, los restaurantes, las tiendas...

A lo largo de todo este proceso, mantuvimos el tema de evitar los lugares cerrados, las aglomeraciones y los contactos cercanos. Es una regla que fundamental.

Además, desde las primeras etapas, los hábitos y las costumbres están muy observados, como el uso de barbijos, el lavado de manos... Estas cosas tan importantes fueron muy bien observadas, también gracias a la cooperación de la población.

En esta situación, donde aún no tenemos un remedio contundente, los hábitos básicos son los que ayudan a prevenir la explosión de la infección. Durante la implementación del estado de emergencia, se apelaba a reducir los contactos personales hasta un 80 por ciento. Esto ayudó también a la prevención.


-¿Cómo están efectuando el levantamiento del estado de emergencia?

Durante el estado de emergencia, estaban abiertas las tiendas de necesidades diarias, las farmacias y se evitaba acudir a lugares de contacto cercano, como bares, restaurantes o sitios nocturnos. Con el levantamiento del estado de emergencia, todo está volviendo de a poco, pero todavía las actividades nocturnas están bajo recomendación de no operar.


-¿Qué cantidad de testeos diarios hacen?

Al principio, Japón tenía ciertas limitaciones en el testeo de PCR, por la capacidad de quienes podían manejarlos y debido a otras limitaciones de organización. Hoy, la capacidad es de 22 mil testeos diarios y, hasta ahora, se han efectuado 250 mil. No hicimos testeos universales, es decir, no hacemos test para las personas que quieren saber -solo por si acaso- si tuvieron contacto con el virus.

Todos los recursos se concentraron en las personas a las que los médicos juzgaron que era necesario testear. Solo se hicieron en caso de sospecha o de síntomas de COVID-19, para poder concentrar los recursos. Con esta capacidad, ahora tenemos más posibilidades de testear ampliamente, pero la política en Japón no es testear por testear.

Otra medida particular que tomamos es el uso de tomografías. Se utilizan desde las etapas tempranas de diagnóstico, para poder detectar precozmente síntomas de neumonía y, cuanto antes, tomar las medidas adecuadas. Esto también ayudó a contener la propagación.

Nuestro desafío es concentrar esfuerzos para proteger a las personas de edad avanzada, ya que en nuestro país hay una cantidad muy grande.

De a poco, las calles de Japón vuelven a la normalidad (Photo by Kazuhiro NOGI / AFP)
De a poco, las calles de Japón vuelven a la normalidad (Photo by Kazuhiro NOGI / AFP)


-¿Qué sanciones les imponen a quienes no cumplen con las recomendaciones?

En nuestro sistema, no hay sanciones para la violación de la cuarentena, ya que no es impuesta legalmente. Solo se solicita cooperación a la población y es voluntaria. Nuestro sistema constitucional tiene mucha cautela de no violar los derechos humanos y, legalmente, se interpreta que no es posible imponer estas limitaciones a las actividades con reglamentos legales.


-¿Las personas cumplen a pesar de que la cuarentena es voluntaria?

En las noticias se informó acerca de algunos casos de incumplimiento de estas recomendaciones, pero durante las seis semanas que duró la cuarentena voluntaria, se observó que los contactos disminuyeron en un 80 por ciento, debido a la cooperación de la población. Gracias a Dios, fue exitoso. No hay que relajarse porque ello podría causar otra oleada: por eso mantenemos cautela.


-¿Qué novedades tiene sobre los trabajos que se hacen en su país para encontrar una vacuna?

Varios institutos y universidades están trabajando para la vacuna. En Japón, hay una industria farmacéutica muy fuerte y que está trabajando muchísimo. Hay varios proyectos para elaborar la vacuna.


-En Oriente, es muy común el hábito de usar barbijos, ¿por qué?

Sí, en Japón y en otros países de la región los usamos en invierno, porque cada año hay influenza y es una medida útil para prevenir el contagio. También, los usamos por el efecto del polen en la primavera. En ambas estaciones, mucha gente usa barbijos y es una costumbre establecida.

El desafío es que este año todo el mundo debe ponerse barbijos, incluso en el verano, que está llegando y con temperaturas altas. Eso es algo que nunca habíamos experimentado.


-¿Qué acciones bilaterales llevan en conjunto con nuestro país?

Estamos en contacto con la Cancillería argentina para analizar qué cooperaciones podríamos hacer. Estamos trabajando en la operación de repatriación de los japoneses. Cerca de 10 mil ya regresaron a nuestro país. Es una epidemia desconocida y es un desafío para todo el mundo.

Japón viene tomando las medidas de acuerdo con la experiencia que ha tenido y la Argentina también está haciendo lo mismo. Nadie sabe qué es mejor en este momento. Lo más importante es trabajar en cooperación, comenzando por el intercambio de información. Ya estamos compartiendo las experiencias entre los especialistas pero, de aquí en adelante, este tipo de trabajo conjunto será muy importante.


-¿Cuáles fueron las medidas económicas que se tomaron en su país frente a la pandemia?

Japón no está exento de los efectos económicos de la pandemia. Recientemente, se publicó que el crecimiento económico de enero a marzo fue negativo, hablo de -3,4, y ya se puede prever que en abril y mayo, aún con las medidas que hemos tomado, los efectos económicos van a ser aún peores. Frente a esta situación, el Gobierno viene tomando varias medidas.

Aparte del presupuesto anual, acaba de adoptarse un presupuesto suplementario, que es de un poco más de 1 billón de dólares, destinado especialmente para atender a la economía y las medidas ante la pandemia. Una de esas medidas fue distribuir el equivalente a unos 950 dólares para cada uno de los japoneses.

También, se otorga un monto considerable para las PYMES, que mantienen su empleo a pesar del encerramiento de las actividades o de la reducción de las operaciones. Eso incluye subsidios a restaurantes, teatros, salas de fiesta etc que tienen las actividades limitadas. El Gobierno está trabajando en un segundo presupuesto suplementario, para aumentar los subsidios a las personas afectadas por la pandemia.


-¿Cómo cree será el impacto a nivel turístico?

Japón prohibió la entrada a personas de más de 100 países y esto afectó mucho al turismo. En abril, el número de turistas extranjeros que visitaron Japón fue de -1 % de los registrados en el mismo mes de 2019. El turismo está totalmente afectado por esta pandemia.

Japón ya levantó el estado de emergencia, tras una cuarentena voluntaria (Photo by Philip FONG / AFP)
Japón ya levantó el estado de emergencia, tras una cuarentena voluntaria (Photo by Philip FONG / AFP)


-¿Cómo se hace para mantener un equilibrio para preservar la salud, sin dejar de lado la economía de un país?

Sé que hay una discusión acerca de esto: si es la salud o la economía. No consideramos que haya que priorizar a uno, sacrificando al otro. En Japón, hemos pasado un pico y ahora la situación está muy bien contenida. En este momento, estamos frente a otro desafío, que es cómo reactivar la economía mientras contenemos a otra posible oleada de la pandemia.

No tenemos vacuna, ni remedios exactos para esta enfermedad: esta lucha continúa porque la infección no ha llegado a su fin. Lo que debemos procurar es una nueva normalidad, un nuevo estilo de vida o cotidianidad.

Para nosotros, tanto la salud como la economía, son importantes porque sin actividades económicas la gente tampoco puede vivir. En cuanto pasemos la pandemia, será importante lograr la recuperación económica inmediata. El Gobierno japonés aseguró que va a tomar todas las medidas para estimular la economía del país.


-¿Qué alianzas multilaterales hicieron para trabajar en conjunto?

Se están tomando medidas en el ámbito multilateral, como en el G20, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos. En esos ámbitos, se están confirmando las medidas para tomar en conjunto.

Además, las autoridades de Japón mantienen conversaciones con sus ministros homólogos en varios países, para coordinar las medidas y enfrentar la situación.


-¿Quisiera dejarle un mensaje al pueblo argentino?

Quiero expresar mi absoluto respeto al pueblo y al Gobierno argentino, por esta resolución de hacer frente al desafío global que estamos enfrentando y por la perseverancia de los argentinos, que están en una cuarentena que sabemos que es muy difícil para mantener con disciplina. Sinceramente, no puedo dejar de expresar mi respeto por el cumplimiento de esta disciplina.

Tengo una fe total de que vamos a superar y a vencer esta dificultad. Pronto, caminaremos juntos para el desarrollo.

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