(Shutterstock)
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“Es increíble cómo se cortó la cadena de pagos. Todos le estamos poniendo el pecho a ésto, menos el sistema financiero. Se tienen que poner a la altura de las circunstancias y no seguir pensando en tasas de interés. La tasa debería ser cero, de la misma forma que las empresas están cerradas y con cero facturación. En abril, facturamos cero porque estuvimos 100 por ciento cerrados”, reclamó Norberto Fermani, presidente de la Cámara de Industrias Ópticas, en una entrevista con Infobae.

”Estamos trabajando con la tercera parte del personal, tenemos una estructura de costos fijos altísimos, hay baja demanda, no hay apoyo del sistema financiero, la cadena de pagos está rota, no hay crédito en la economía... Eso es complicadísimo. En las condiciones actuales, no nos conviene abrir los locales porque el nivel de consumo es bajísimo", añade Fermani, quien además de desempeñarse como presidente de la Cámara, es dueño de una de las dos empresas más grandes del país que producen anteojos.


-¿En qué situación se encuentra el sector industrial óptico y la actividad de las ópticas?

Estamos pasando una situación económica espantosa. El nivel de reclamos que tenemos de los bancos es terrible. El 40 por ciento de los cheques vienen rechazados y, ante esta situación, no se hizo nada. Estamos pagando a las ART, como si toda la planta estuviera trabajando, y recién ahora nos emitieron un certificado para poder retomar la actividad. Pero, todavía no hemos decidido si vamos a empezar a trabajar o no. Por un lado, debido a la falta de consumo en las ópticas, ya que son comercios que dependen de la emisión de las recetas de los médicos. Si la oftalmología está cerrada, las ópticas no trabajan. No hablamos de grandes empresas, hablamos de cuentapropistas con dos o tres empleados.

Por otro lado, que tengamos que transportar a los trabajadores para que no usen el transporte público, es casi decirnos que no podemos volver a trabajar. Es una situación bastante compleja.


-¿Las ópticas pueden trabajar pero no tienen demanda?

Exacto. Las ópticas pueden trabajar pero no tenemos demanda, porque los oftalmólogos no emiten recetas. Somos parte de la cadena de valor de las ópticas, porque somos fabricantes de anteojos. Ante esa situación, estamos parados.

Se puede trabajar en una forma muy acotada y ante una emergencia. En mi caso, tengo a 50 personas en la empresa, de las cuales 28 podrían empezar a trabajar porque tienen menos de 60 años, no tienen hijos en edad escolar ni están comprendidos en los impedimentos sanitarios, etc. De esos 28, hay solo 7 con transporte propio. Al resto, tenemos que mandarles un micro a buscarlos, pero ese micro tiene que hacer más de 100 kilómetros para hacer ese trayecto. ¿Cuánto cuesta ese micro? Una fortuna. Entonces, ¿cuánto tiempo podemos aguantar así?

La ayuda que hoy tenemos del Gobierno es exigua. Necesitamos que no se rompa la cadena de pagos. La falta de consumo y los cheques rechazados son caóticos. Y los bancos no han hecho absolutamente nada, porque no hay créditos para capital de trabajo o consumo. La realidad es que la gente no consume. No sé de qué forma vamos a poder salir de esta situación.


-Una de las medidas económicas que se tomaron fueron los créditos a las empresas

En un primer momento, nos dieron un crédito para pagar el primer mes de sueldos con una tasa del 24 por ciento. Esa fue la única ayuda que tuvimos. De ahí en más, nos dieron parte del salario del mes pasado, pero una empresa no es solamente el salario, ni una parte del salario: después tenés que pagar las cargas sociales, los aportes sindicales, los servicios, los impuestos nacionales, provinciales y municipales, los servicios básicos de mantenimiento de las empresas... Todo eso no se tiene en cuenta.

Solicitamos un crédito y fue denegado, entonces tuve una charla con un banco. Me dijeron que hoy las empresas son insolventes porque no tienen ingresos: tienen sólo egresos y obligaciones. Entonces, ante esta situación, somos insolventes y tienen razón. ¡No sé cómo se soluciona esto! Lo único que puedo expresar es el malestar que hay.


-¿Hablaron con alguna autoridad para pedir otro tipo de medidas económicas?

El problema que tenemos es que hay una pulseada entre el sistema productivo y el financiero. Y, como siempre, gana el sistema financiero. Esa es la visión que tengo en este momento. El sistema financiero tendría que ponerse a funcionar y estar a la altura de las circunstancias. Hoy, evidentemente, no lo está. La cadena de pagos está totalmente rota.

Un tema que me preocupa sobremanera es la distorsión de precios que se está dando en el mundo. La falta de consumo hace que las empresas productoras estén liquidando sus productos a precios basura, porque un gran comprador de los Estados Unidos corta sus órdenes de pedido y éstas tienen que ir a algún lado. Cuando empiecen a venir todos esos productos importados, a precios totalmente desvinculados de la realidad, nuevamente vamos a quedar fuera de todo. Hoy, nosotros no podemos producir y no podemos encarar la próxima temporada. Cuando se abra el consumo, se va a haber habilitado por medio de productos importados y nosotros, lo único que hicimos, es bancar el costo de toda la pandemia. No es lo mismo un comerciante, que tiene a 3 o 4 empleados en una oficina, que una empresa productora que tiene 50. Ahí, es donde se va a ver realmente la situación en la quedamos parados.


-¿En qué situación están ahora las fábricas y qué medidas sanitarias tuvieron que tomar?

Sólo se otorgaron dos permisos para trabajar, para todas las fábricas de anteojos que hay. Están empezando a otorgarlos pero muy limitadamente. Respecto a las medidas sanitarias, nos pusimos en contacto con la Secretaría de Producción de la Municipalidad de San Martín y, en conjunto, estuvimos viendo cuáles eran las medidas que teníamos que tomar. Primero, sacamos al personal que no esté afectado a la producción básica de la empresa y que no tenga problemas de salud o que sean mayores de 60 años, etc.

Cuando los trabajadores llegan a la empresa tienen que inscribirse en una planilla de novedades, donde por un lado se anota al personal y, por el otro, a las visitas. Se les controla la temperatura y se les hace firmar una declaración sobre su estado de salud. Posteriormente, se procede a la sanitización de la persona con un equipo rociador, pisa un tapete con lavandina y se lava las manos con alcohol en gel. Finalmente, se cambia la ropa y comienza con su trabajo.

En todo momento, se respeta la distancia de dos metros en los puestos de trabajo. Cada 5 personas hay un líder de equipo, que se ocupa de verificar el cumplimiento de las normas y de desinfectar el área de trabajo cada dos horas. Las personas comen por separado, así no comparten espacios. Y todos usan protección ocular y barbijo.

La grave situación actual de las ópticas y de su industria (Shutterstock)
La grave situación actual de las ópticas y de su industria (Shutterstock)

-Las ópticas están abiertas pero ¿bajo qué modalidad?

Las ópticas están abiertas pero nadie puede ir a hacerse un anteojo sin receta. La óptica no es el oftalmólogo y la oftalmología está trabajando sólo en caso de emergencias. Se trabaja sólo con turnos y con receta en mano, salvo en el caso de que se haya roto un anteojo.


-¿Qué es lo que más les preocupa de esta situación?

Primero, el tema del pago de los servicios. Después, el tema de las ART, que no nos pueden seguir cobrando entre el 3 y el 7 por ciento de la masa salarial simplemente por el seguro que nos ofrece y, como si nada sucediera, cuando estamos con las empresas cerradas. No veo que haya un equilibrio en el esfuerzo que está haciendo la sociedad.

El sistema financiero sigue funcionando como si nada. Siguen cobrando comisiones e intereses, y te presionan como si no pasara absolutamente nada. Cuando termine todo, vamos a ver quiénes son los ganadores y quiénes son los perdedores. Eso se va a saber cuando se hagan los balances de las empresas y, como siempre, el sistema financiero va a salir ganando. Ni bien empezó el tema de la pandemia, retiraron todo el descubierto de las empresas y las volvieron a recalificar: ¿cómo te van a recalificar si la empresa está cerrada? Obvio, la calificación que te van a dar va a ser bajísima, mala o nula.

Hablé con un funcionario bancario. Me dijo que ellos les tienen que responder como administradores a los accionistas del banco y que no pueden otorgarle un crédito a una empresa que, ahora, es técnicamente insolvente. No tienen ingresos pero tienen egresos y obligaciones. Me dijo que, si ellos dan un crédito, las empresas en ese estado van a poder pagarlo. Y tiene razón como administrador del banco.

Pero, por otro lado, hay que ver de qué forma el Estado es mediador en una situación tan crítica. Es impresionante la cantidad de cheques rechazados que hay. Estuvimos casi 60 días sin trabajar. Las ópticas pudieron volver a abrir con horario reducido y con el sistema de turnos. El nivel de facturación está entre el 30 y el 40 por ciento. En el mejor de los casos , en el 50 por ciento, que antes de la pandemia y con ese porcentaje no se llegan a cubrir ni los costos fijos del comercio. Ni hablar de pagar las deudas anteriores.

La caída de facturación va a ser entre el 40 y el 50 por ciento. Dependemos de lo que pase en el cuarto trimestre, porque el segundo y el tercer trimestre lo damos por perdido. Venimos de un cambio de Gobierno, donde hubo grandes reestructuraciones internas y la gente estuvo a la espera de las medidas económicas. Pero, cuando se empieza a estabilizar el sistema económico, llega la pandemia y acá estamos.


-¿Cómo cree que debería manejarse la cuarentena? ¿Cómo se equilibra entre salud y economía?

Habría que repensar la cuarentena. Comprendo que el problema lo tenemos en las grandes ciudades pero me parece que hay que abrir más la economía y ser mucho más estrictos en la parte sanitaria. Lo importante es mantener la distancia con el otro. A nosotros nos obligan a mandar a buscar a los trabajadores a sus casas: ¿qué diferencia hay entre que yo mande un micro y que vaya un micro de línea, que es más profesional y eficiente? Ahora, el micro de línea no tendría que llevar más de un porcentaje de personas y me parece que eso es lo correcto. Pero el tema pasa por otro lado. La cuarentena eterna no se puede mantener

Necesitamos créditos a tasa cero, por lo menos por 12 meses, con 3 meses de gracia para empezar a pagar. Eso para poder recomponer el sistema productivo. No podemos pagar intereses con las empresas cerradas. Debería haber un crédito automático para cubrir los cheques rechazados: eso es fundamental. También, se necesita la reducción de los aportes patronales, y la disminución de las cargas de los servicios. Todavía no estamos viendo el día después: ahí vamos a empezar a contar las empresas muertas.

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