(Marcos Gómez)
(Marcos Gómez)

El resultado final de las actividades económicas como es la producción de bienes y servicios requiere del transporte. Pero antes que esto es fundamental que los factores de producción del mercado de bienes y servicios circulen y lleguen a sus trabajos para poder producirlos. Acá está el nudo de la cuestión respecto de la liberación o no de más actividades.

El mundo transita esta dificultad. El número más bajo de muertes en Italia por coronavirus se dio la semana pasada con 153 fallecidos. Sin embargo, la necesidad de volver a mover la economía es clave para un paquete ayuda que fue de 55 mil millones de Euros pero que no alcanza para contener los males de la inmovilidad.

De acuerdo a un Informe de FECOBA la actividad comercial que comenzó a funcionar nuevamente en la Ciudad de Buenos Aires representa entre el 25 % y 30 % del total aunque la facturación fue 31 % que en tiempos de pre pandemia. La demanda cuida su bolsillo y su salud.

Fuente: Fecoba
Fuente: Fecoba

Para retomar estas actividades consideradas no esenciales los empleados no deben utilizar Transporte Público. Menos aún los consumidores que deben comprar en la cercanía al hogar.

Si realizamos un diagnóstico sobre la intensidad del uso de los principales medios de traslado (colectivo, tren y subte) para observar la importancia del transporte público en el traslado de los trabajadores en Argentina veremos que uno de los máximos desafíos pasa por este punto para seguir liberando actividades. Para ello se utilizamos la base de microdatos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018 (ENGHo) recientemente publicada por el INDEC. El análisis solo incluye la movilidad de las/los jefas/jefes de hogar ocupados al cuarto trimestre de 2018. Los resultados se expandieron según el ponderador de hogar provisto por dicho organismo oficial.

Debe hacerse una lectura cuidadosa de los resultados. Por un lado, porque sólo se está considerando a las/los jefas/jefes de hogar. Al excluir a otros miembros de los hogares, podría estar subestimándose la intensidad del uso de los medios de transporte público ya que, se entiende, existe mayor sesgo a que sea el miembro principal el que utilice transporte particular (auto propio) para movilizarse. También al considerar solo al segmento clasificado como “ocupado” se estarían subestimando los resultados, dado que muchos desocupados se movilizan en medios de transporte público para efectuar trabajos temporales (“changas”) o en búsqueda de trabajo. También se conoce que desde el confinamiento social creció la demanda por mano de obra de baja calificación (cajeros, repositores, empacadores, etc.) los que, probablemente, utilicen mayormente transporte público. En sentido inverso, los resultados podrían estar sobreestimándose ya que durante las últimas semanas creció mucho el teletrabajo, modalidad que probablemente mantengan las firmas sobre parte de su dotación luego de la habilitación para operar. Sin embargo, la proporción de personal con posibilidad de realizar trabajo de manera remota no alcanza al 25% en las industrias y, para el comercio, el tope podría llegar incluso al 5%. Otra fuente de sobrestimación se generaría por la mayor preferencia hacia una movilidad particular por motivos sanitarios respecto de la existente en 2017-2018, período capturado por la ENGHo.

Aún con estas consideraciones, la información revela comportamientos interesantes. En más del 50% de los hogares la/el jefa/jefe de hogar utiliza habitualmente medios de transporte público. De este grupo de hogares, casi el 90% hace uso del colectivo como medio habitual, mientras que 15,7% del tren y 14,8% del subte. Considerando sólo al área metropolitana, también en torno al 90% se traslada habitualmente en colectivo y, naturalmente, los porcentajes crecen en el caso del tren y el subte a 25,9% en cada caso.

De los hogares con jefas/jefes de hogar ocupados que utilizan habitualmente transporte público habitualmente, la mayoría utiliza solo un medio (79% total país y 66% área metropolitana). Un cuarto de estos hogares combina dos medios de transporte en el área metropolitana (colectivo, tren o subte), siendo razonablemente menor la fracción al considerar el total del país 16%. En tanto, menos del 10% utiliza tres medios de transporte en CABA y Gran Buenos Aires, mientras que en el total del país ese porcentaje se reduce a 5%.

Dada la concentración demográfica, económica y de casos confirmados de COVID-19 en el área metropolitana, se analizó por rama de actividad la intensidad de uso de los medios de transporte en esta zona.

Los colectivos observan una frecuencia de uso de un máximo de 15 veces por semana por persona (sector industrial) y un mínimo de 4 (actividades primarias). Dentro de los sectores con mayor intensidad en el uso de este medio de transporte, además de la industria, se destacan la construcción, el comercio y otros servicios como el de salud, comunicaciones, actividades administrativas en general, inmobiliarias y financieras.

En el caso del subte, la intensidad de uso es de 12 y 4 veces por semana por persona en su máximo y mínimo, respectivamente. El mayor uso, naturalmente, se asocia al sector servicios que prima como actividad en CABA (sector público y de defensa, alojamiento y servicios de comida, actividades financieras y de seguro y tareas administrativas).

Finalmente, la frecuencia máxima de uso de tren por semana por persona es de 10 veces y la mínima de 3. La construcción y la industria están dentro de las actividades que mayor frecuencia de uso de este medio de transporte computan, pero también algunas actividades asociadas al sector servicio (como transporte y almacenamiento, servicios profesionales, etc.).

La puesta en funcionamiento de la industria, la construcción y el comercio son de las actividades dentro del área metropolitana que mayor desafío presentan. Más del 50% de las personas utilizan estos medios de transporte, un cuarto de ellas combina dos medios y su intensidad de uso semanal es, en promedio, superior a 10 veces por semana por persona.

Mientras que para los trabajadores de la industria y la construcción son claves como medio de transporte los colectivos y los trenes, para el comercio lo es también el subte. En este último caso, su uso está muy asociado al sector servicio, con varias actividades que permanecerán cerradas por un período prolongado (como bares, restaurantes, entretenimiento) y muchas otras con amplias posibilidades de desarrollo del teletrabajo (servicios financieros y de seguros, actividades profesionales, administración pública). La educación, en la que también pesa como medio de traslado el subte, permanecerá en movilidad remota también por varios meses.

Entonces, el mayor desafío lo presentan la industria y la construcción, por un lado, y los colectivos y trenes, por el otro. Analizando al interior de la industria, las ramas que mayor participación tienen en el transporte público de pasajeros (casi un cuarto cada una) son la producción de metales básicos y textiles, seguida por la industria de fabricación de electrodomésticos, maquinaria y equipos (13,8% de participación sobre el total).

En la provincia de Buenos Aires y CABA operan más del 50% del total de las industrias y constructoras del país. Para la actividad industrial, el 40% de las firmas funciona en Buenos Aires y 19% en CABA. Esos porcentajes son de 35% y 20% para la construcción, respectivamente. Adicionalmente, tanto para la industria como para la construcción, más del 90% de las empresas corresponden al segmento MiPyme (70% del total tiene hasta 9 empleados en ambos casos).

En conclusión, en cuanto al subte, a priori podría manejarse el uso del mismo ya que sus usuarios se concentran mayormente o en actividades cuya habilitación demorará en llegar o con un elevado porcentaje de teletrabajo. Para el resto que precisa hacer uso de este medio de traslado, podrían manejarse franjas horarias de trabajo diversas para evitar el congestionamiento en horario pico.

El uso de colectivos y trenes está altamente concentrado en dos actividades clave (construcción e industria) con presencia importante de MiPymes. Si bien la redefinición de los horarios laborales y el incremento de la frecuencia de colectivos (o incorporación de unidades de larga distancia para transporte urbano, por ejemplo) podrían colaborar para reducir el habitual congestionamiento, los desafíos siguen siendo importantes. La opción de que sean las mismas firmas las que provean medios alternativos del traslado de personal es un imposible para prácticamente la totalidad de las MiPymes. La situación crítica que atraviesan y la ayuda gubernamental que demora en llegar ponen en jaque el funcionamiento de muchas de ellas.

De acuerdo al Banco Central de la República Argentina los bancos ya prestaron $217.000 millones a más de 110.000 MiPyMEs a una tasa máxima anual del 24%. Las garantías lanzadas para sortear la barrera de la calificación crediticia de este segmento empresario por parte de los bancos esperemos que mejoren los números de financiamiento hacia más del 75 % del empresario Pyme. De acuerdo a la CAME esta línea de crédito del 24 % para el caso del sector Pyme el 51 % no lo pidió, 18 % lo obtuvo, 13 % lo pidió pero aún no obtuvo, 11 % se lo negaron y 6 % el banco no lo tenía disponible.


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