Los controles de precios pueden traer un alivio únicamente en el corto plazo, según IARAF
Los controles de precios pueden traer un alivio únicamente en el corto plazo, según IARAF

Si en un hipotético escenario de estabilidad absoluta de precios, éstos dejaran de aumentar por completo a partir del 1° de enero, la inflación promedio mínima de 2020 sería de 22%, dada la magnitud del arrastre estadístico de 2019 que recaerá sobre la inflación de este año, según una estimación del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) a cargo de los economistas Nadín Argañaraz, Bruno Paniguel y Julián Illa.

Según su opinión, la suba de precios acumulada del último cuatrimestre y los desajustes de precios relativos" dejan un fuerte arrastre inercial para los primeros meses de 2020″.

Los congelamientos y controles de precios pueden reprimir a la inflación en el corto plazo, llevando a un aumento de precios menor de algunos segmentos del índice total. Pero las tasas actuales de inflación requieren aumentos de entre 10% y 15% cada trimestre, y esto ocasiona rápidos adelantos y atrasos en el conjunto de precios de la economía”, señalaron los economistas del IARAF.

“Los ajustes de precios relativos de los últimos años han sido progresivamente más grandes y a una mayor velocidad, por lo que la inflación se interioriza cada vez más en las decisiones de la sociedad”, agregaron.

Para los expertos, entre las causas de este fenónomeno aparece el hecho de que la economía argentina “presenta una nominalidad muy inestable” en la que conviven tanto precios congelados, como las naftas y las tarifas de los servicios públicos, precios indexados, como los alquileres y los créditos UVA, y también “precios sin aumentos claros, como las jubilaciones y los salarios”.

Las complejidades de la inercia inflacionaria obstaculizan las intenciones del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de reducir la inflación en un lapso breve.

En declaraciones públicas realizadas a los pocos días de asumir su cargo, el presidente del BCRA, Miguel Pesce, estimó que la Argentina podría reducir su inflación a niveles de un dígito a fines de 2021, sin necesidad de modificar el costo fiscal en las prestaciones sociales: “El camino es el acuerdo social que planteó el Gobierno. Se tiene que sentar el Estado con los empresarios, con los trabajadores y dar el primer paso. También en aquello de revisar el tema de tarifas, abandonar la idea de que las tarifas tienen que estar atadas a alguna referencia externa al propio balance de las empresas. Así vamos a lograr el proceso de desindexación. Esto es urgente”.

“Cumplido el proceso de desindexación, el Banco Central va a poder bajar las tasas de interés a niveles normales y la política de crédito. El Banco Central tiene esterilizados por una u otra vía recursos que no están contribuyendo a la producción. Ahí también puede trabajar a favor del acuerdo social y económico” agregó Pesce, quien pese a todo señaló entonces que “es difícil hacer este tipo de pronósticos”.

Seguí leyendo: