El peor escenario es que el consumo de alimentos de las familias no ha encontrado un piso y puede seguir cayendo
El peor escenario es que el consumo de alimentos de las familias no ha encontrado un piso y puede seguir cayendo

Por cuarto año consecutivo, el consumo masivo cerrará en baja. Cayó 4,5% en 2016; otro 3,1% en 2017; se atenuó a una baja de 1,5% en 2018 y lo hará en torno a 7% este año. Y el peor escenario es que no ha encontrado un piso y puede seguir cayendo también en 2020. El enorme deterioro del poder adquisitivo de los últimos años sumado a la suba de otros gastos, como los servicios públicos, que estuvieron muchos años subsidiados, hicieron que gran parte de la población cambiara sus hábitos de consumo y compre también menos alimentos, bebidas y artículos de tocador y limpieza.

La inflación afecta a todos los escalafones socioeconómicos, pero esencialmente a los sectores de menores recursos, que son los que más ingresos destinan a la compra de estos productos y los que explican la mayor parte del consumo. Según datos de Scentia, el 91% de las personas que tiene algún tipo de ingreso gana, en promedio, $16.000 por mes, mientras que el 91% de los hogares tiene ingresos promedio por 43.000 pesos.

La inflación afecta a todos los escalafones socioeconómicos, pero esencialmente a los sectores de menores recursos, que son los que más ingresos destinan a la compra de alimentos

“Cuando hacés una canasta de productos empaquetados y le sumás los frescos, mientras que en 2018 en esa canasta se iba el 60% de los ingresos de la gente, este año se fue el 75%. Por lo tanto, hasta que no se recupere la capacidad de compra, la situación del consumo se va a continuar deteriorando”, remarcó el consultor Osvaldo del Río, de Scentia.

Todos los rubros mostraron caídas, pero más los productos de cuidado personal y limpieza
Todos los rubros mostraron caídas, pero más los productos de cuidado personal y limpieza

El pronóstico más pesimista de esta consultora, el año pasado, era que el 2019 cerraría con una caída del 4,8% respecto del 2018. Pero el escenario fue aún peor al esperado: más devaluación, más inflación, tasas de interés en alza y una pérdida de poder adquisitivo superior a la proyectada. Por ende, el año cerrará con una contracción de las ventas de supermercados y autoservicios del orden del 7 por ciento.

Para el año próximo, el pronóstico es el mismo: una merma de 5,7%, que podría convertirse en entre menos 1% a 1,5% de crecimiento, si las medidas que ejecuta el Gobierno tienen impacto positivo.

Hasta ahora, son pocas las decisiones que se adoptaron para impulsar la demanda (congelamiento de tarifas por seis meses y bono a jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo); la prioridad fue más bien hacer más ajuste y mostrarle a la comunidad financiera internacional un camino de consistencia fiscal, de cara a la renegociación de la deuda, observan en el mercado.

De todas maneras, desde el Gobierno remarcaron en varias oportunidades que el objetivo será impulsar el consumo, con la mejora del poder adquisitivo, con foco en los que menos tienen. Por eso, está por salir un decreto que fija un piso de suba salarial para garantizar una recomposición de ingresos en los sectores que están más atrasados y cuyas paritarias quedaron muy atrás frente a la inflación. La gran pregunta es qué pasará con los precios, que vienen con una importancia inercia.

Desde el Gobierno remarcaron en varias oportunidades que el objetivo será impulsar el consumo, con la mejora del poder adquisitivo, con foco en los que menos tienen. Por eso, está por salir un decreto que fija un piso de suba salarial para garantizar una recomposición de ingresos

Si no se cambia la ecuación del uso de la capacidad instalada que hay hoy, no va a cambiar nada; porque todo se va a trasladar a precios”, consideró Del Río. Y agregó: “Cuando la brecha entre la inflación y los salarios se separa, el consumo se retrae directamente. El efecto es directamente proporcional a la diferencia. Y los salarios crecieron, en promedio, 37% este año, cuando los precios lo hicieron 54 por ciento”.

Cuando se analiza la serie histórica del consumo, que tiene como año base 1996, se puede comprobar que el peor año fue 2003, en tanto que los dos mejores, 2013 y 2015. De acuerdo con el director de Scentia, el nivel de consumo masivo del 2019 cerrará 24% por encima de la de 2003, pero si se ajusta por el crecimiento poblacional, apenas superan 7 puntos los niveles de aquel año. Por lo tanto, “estás mejor que en 2003, pero cada vez te acercás más”, agregó Del Río.

La fuerte caída del consumo este año se explica por la amplia brecha entre los salarios y la inflación
La fuerte caída del consumo este año se explica por la amplia brecha entre los salarios y la inflación

Desde la consultora Nielsen, en tanto, también prevén un escenario complejo de cara al año próximo, mientras que el 2019 terminaría con una contracción de la demanda en torno al 12%. Si bien en los últimos meses comenzó a percibirse una desaceleración en la caída, tiene que ver exclusivamente con factores comparativos, ya que la segunda mitad del año pasado mostraba cifras muy negativas.

Si bien en los últimos meses comenzó a percibirse una desaceleración en la caída, tiene que ver exclusivamente con factores comparativos, ya que la segunda mitad del año pasado mostraba cifras muy negativas (consultora Nielsen)

En cuanto a los rubros, las caídas fueron parejas, pero se vieron más afectados los productos de tocador y limpieza, que fueron también los que más subieron los precios. Acumulado a noviembre, la baja en “cuidado personal y limpieza” fue del 13,2%, mientras que en “alimentos” y “bebidas” las caídas alcanzaron 11,8% y 11,6%, respectivamente, según Nielsen.

“Seguramente, en los próximos meses pase lo mismo. Capaz veamos caídas de consumo más bajas, pero se va a deber más a la base más baja de comparación. Hoy no hay ningún indicador económico que diga que la situación va a cambiar. La inflación sigue alta, los salarios no se están acomodando y las acciones que hasta ahora ha tomado el Gobierno apuntan a frenar todo y ver cómo luego se empieza a reactivar”, precisó el director comercial de Nielsen, Facundo Aragón.

La recuperación del poder de compra es la clave para que comience a darse vuelta el escenario. La pregunta es también hasta qué nivel de consumo se pretende volver, ya que “el que había hasta 2015 estaba completamente inflado. No era acorde a los niveles de ingresos, de PBI. Había muchos subsidios que hacían que la gente tuviera un poder de compra muy grande”, agregó Aragón.

“Hay que entender cuál es la expectativa de consumo. Si es volver a la situación de hace 5 años no es real. Puede haber algún tipo de reactivación, pero no me imagino un escenario de crecimiento del consumo de entre 10 y 15 puntos como crecía en esa época, sino de 3 o 4 puntos. Capaz empezamos a dejar de caer, pero aún no llegamos al piso”, enfatizó el directivo.

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