Traders y analistas conversaron con Bloomberg News en Buenos Aires en un desayuno sobre la situación del mercado de Argentina y las principales claves a seguir en el corto plazo. En esta nota, lo más destacado

Participan:

  • Francisco Choe, portfolio manager en Galicia Administradora de Fondos
  • Emiliano Merenda, Sales & Trading Director en Mills Capital Markets
  • Juan José Guma, analista de research en Capital Markets Argentina

Lo que ilusiona: ¿El Merval es peronista?

La historia reciente muestra que los gobiernos peronistas de Argentina no fueron negativos para las acciones locales. El Merval rindió 41% anual en dólares durante el mandato de Carlos Menem (entre 1989 y 1999) y cerca de 15% anual en dólares durante las tres administraciones de los Kirchner (entre 2003 y 2015).

El gran secreto está en que el peronismo suele desembarcar cuando todos los activos argentinos están en ruinas. Hoy se cree que los bancos argentinos cotizan muy cerca del piso y podrían dar buenas oportunidades si el ciclo económico (especialmente el consumo) muestra una recuperación. Teniendo en cuenta este punto de partida podrían resultar atractivas tanto las acciones de entidades financieras como las vinculadas a la construcción (Consultatio, Loma Negra, Holcim) o a Vaca Muerta (a través de los ADR de Vista Oil & Gas o YPF, con reparos). Si bien aún no parece ser el momento de comprar, habrá que estar atento a los primeros meses de gestión si Fernández es electo y a si la macro llega a estabilizarse. Las energéticas serán una excepción al optimismo.

Lo que preocupa: mercado apuesta al #NoSePuede

Los últimos resultados provinciales (Mendoza y Salta) y las multitudinarias marchas que realiza el oficialismo en las provincias despiertan (o intentan despertar) en algunos sectores la esperanza de que es posible que el actual presidente llegue a una segunda vuelta. Esto requiere no sólo recortar la diferencia con Alberto Fernández, de 16 puntos porcentuales a menos de 10 puntos porcentuales, sino también que Fernández reciba menos votos. En esta dirección, Mauricio Macri busca arengar a su tropa con la consigna, “Sí, se puede”. Pero el mercado está muy lejos de tener certezas y hoy parece asignar una probabilidad de 10% a que el presidente llegue a una segunda ronda. Las encuestadoras, ahora con poca credibilidad tras los fallidos pronósticos de las PASO, anticipan ahora una diferencia en torno a los 20 puntos porcentuales.

Lo que asusta: ¿habrán ministros ‘fusibles’?

El inicio de una eventual gestión de Fernández podría ser turbulento. Si no se acierta con el plan desde el minuto cero, la Argentina no quedará muy lejos de una hiperinflación. La herencia no es fácil y los márgenes son acotados. Y aún cuando la situación se mantenga bajo control, lo más probable es que haya idas y vueltas.

Ya sucedió en otros gobiernos: hay planes que pueden parecer prometedores, pero que quedan truncos a poco de empezar. Los fracasos ponen a prueba los reflejos de los gobernantes y los fuerzan a improvisar cambios de recetas o, en el peor de los casos, a reemplazar a sus propios ministros. Los funcionarios son “fusibles”: quienes hoy están en la primera línea de la campaña pueden no ser quienes definan la suerte de la economía argentina en los próximos meses.

El gabinete de Alberto Fernández genera interrogantes (Foto: Adrián Escandar)
El gabinete de Alberto Fernández genera interrogantes (Foto: Adrián Escandar)

Lo que consuela: el mundo no ayuda, pero no complica

A nadie se le escapa la idea de que la Argentina debe retomar su crecimiento en un mundo más proteccionista y con menos demanda de productos, incluyendo a Brasil, que suele ser determinante para la actividad local.

Pero hay, a la vez, algunos motivos para pensar que durante el 2020 no habrá grandes sobresaltos en la macro global y que las tasas seguirán siendo negativas. Uno de ellos es la necesidad que tiene Donald Trump de sostener un política expansiva en plena carrera para probar su reelección. Este contexto podría dar espacio al próximo presidente para cambiar las expectativas sobre Argentina: una rápida renegociación de la deuda, el nombramiento de un buen equipo económico y el avance sobre las principales reformas. Todo ese debería llegar en los primeros 6 meses de gestión. El 2021, en cambio, será un capítulo más difícil.

Lo que sorprende: el IPC ya no es lo que era

El dato de inflación perdió el poder que tuvo en los últimos 4 años para torcer el rumbo de los mercados. Los inversores descuentan que será mayor al de agosto, de 4%. Pero si no llega a tanto, no será visto como buena noticia, sino como un indicio de que la recesión económica ya empieza a afectar al consumo de los argentinos. Así, el índice no será un “driver” como lo fue en meses anteriores.