El presidente Mauricio Macri (Franco Fafasuli)
El presidente Mauricio Macri (Franco Fafasuli)

El momento de psicosis que se está viviendo en la Argentina es propicio para todo tipo de historias. Ayer circulaba en el mundillo económico que el Gobierno y/o los bancos estaban trayendo un avión desde Estados Unidos con 20.000 o más millones de dólares, para tener liquidez con la que poder intervenir en el mercado cambiario para sostener la cotización y/o para poder devolver los depósitos a los clientes que decidan sacarlos. La historia se adornaba con la dificultad que implica el huracán Dorian para que el vuelo llegue a tiempo.

Suena inverosímil y disparatado. Pero algo de cierto habría. Bancos internacionales con ayuda del Gobierno estarían haciendo algo de eso, teniendo en cuenta el retiro de depósitos en dólares de los últimos días y la dificultad que encontraron muchas personas para hacerse con sus billetes verdes.

La figura del avión sirve como metáfora para explicar qué venía pasando, que es lo que el Gobierno anunció, y especular sobre lo que podría pasar.

Hernán Lacunza, ministro de Hacienda (Gustavo Gavotti)
Hernán Lacunza, ministro de Hacienda (Gustavo Gavotti)

En primer lugar, porque la economía argentina es un avión que se está viniendo a pique, entre otras cosas, pero fundamentalmente, porque volaba con ventanillas abiertas por donde se le escapaban dólares.

Y los dólares son para la economía como el oxígeno para un ser humano.

La llegada de Hernán Lacunza logró que Mauricio Macri se convenciera de los riesgos de estrellarse si no tomaba medidas drásticas ante una situación de emergencia. Logró que un presidente dogmático en sus ideas libremercadistas accediera a cambios que jamás se hubieran pensado.

La economía argentina es una avión que se está viniendo a pique, entre otras cosas, pero fundamentalmente, porque volaba con ventanillas abiertas por donde se le escapaban dólares

La reprogramación de Letes, Lecaps, Lelinks, etc, el default previsto para tenedores de bonos (reperfilamiento de vencimientos sin quita de capital ni intereses), la desactivación del disparate que significó que los exportadores pudieran ingresar al país las divisas a sus antojo, y el anticipo de que se iniciarán gestiones para modificar el cronograma de vencimientos con el FMI, fueron las primera medidas.

A todo eso ayer se sumó, básicamente, el establecimiento de un límite de 10.000 dólares para la compra de divisas. Si es un cepo u otra parecida es tan sólo una cuestión semántica. Pero no cabe duda de que es un cepo u otra cosa parecida.

Ni en el sueño más trasnochado alguien hubiera pronosticado que Macri iba a terminar su mandato con default y cepo.

Banco Central (Manuel Cortina)
Banco Central (Manuel Cortina)

En principio, con esa medida se cierra una de las ventanillas del avión.

Lo que no hay es corralito. Cualquiera va a poder retirar tanto sus depósitos en pesos como en dólares, sin límite alguno.

La duda es si eso no implica que el avión mantenga otras ventanillas por donde se filtra el oxígeno.

Hay varios motivos para dudar. En medio de una corrida cambiaria como la que está en marcha, podría pensarse que el retiro de pesos va a estar limitado a los 10.000 dólares que se podrían comprar. Pero en la Argentina existió, existe y existirá un mercado paralelo o "blue" al que recurrir. Es decir que no es seguro que esa ventanilla quede clausurada.

Hoy va a ser un día de aquellos en los mercados. Con mucha tensión, histerias e historias de todo tipo. ¿Le saldrá bien, regular o mal? Sólo un irresponsable puede atreverse a pronosticar

En definitiva, la pregunta es si la corrida cambiaria se va a transformar o no en corrida bancaria.

El Gobierno minimiza el potencial de compra de dólares (en el mercado legal o ilegal) con los pesos que hay depositados en los bancos, que por otra parte se licuaron por la devaluación. Aseguran que el Banco Central saldrá con arsenal pesado para intervenir en el mercado y evitar que el dólar se dispare.

Hay otra ventanilla que se sabe aún cuán abierta quedará. Es el llamado "contado con liqui", un mecanismo mediante el cual las grandes empresas y especuladores sacan sus divisas del país a través de la compra y venta de títulos públicos.

A Lacunza le tocó la complicadísima tarea de estabilizar un avión en emergencia. Y en semejante urgencia es comprensible que se cometan errores

A Lacunza le tocó la complicadísima tarea de estabilizar un avión en emergencia. Y en semejante urgencia es comprensible que se cometan errores. Por ejemplo, el hecho de declarar un incumplimiento parcial que aceleró una corrida cambiaria e hizo perder muchos metros de altitud de vuelo, antes de tomar la precaución de cerrar primero las ventanillas, nivelar la navegación, y en todo caso después ocuparse del reperfilamiento, default parcial o como se lo quiera llamar.

Hoy va a ser un día de aquellos en los mercados. Con mucha tensión, histerias e historias de todo tipo. ¿Le saldrá bien, regular o mal? Sólo un irresponsable puede atreverse a pronosticar.

Lo que no hay que olvidar es que en el avión viajan 44 millones de argentinos, y que la mayoría la está pasando muy mal económicamente, o con los nervios de punta por la incertidumbre y los malos recuerdos que arrastra el país.

Por supuesto que el éxito o fracaso de las medidas en el derrotero del avión va a incidir en sus vidas.

De lo que el Gobierno no se está ocupando lo suficiente, ni por asomo, es que mientras se sepa dónde y cómo termina el viaje, los pasajeros tengan mucha mayor compensación por todo lo que ha han perdido.

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