La jura del nuevo ministro de Economía en el Salón Blanco de la Casa Rosada
La jura del nuevo ministro de Economía en el Salón Blanco de la Casa Rosada

Son las 9.57 de la mañana y acabamos de ver el cambio de una gestión económica con menos novedades en la historia argentina. Toda una rareza en un país convulsionado, con incertidumbre, expectativas y angustia. Todo puede resumirse en que "el objetivo central es mantener la estabilidad del tipo de cambio" con las mismas herramientas que hasta ahora. Un tipo de cambio que consideran "competitivo" y sin motivo para que escale.

Apenas se insinuó de su parte y en sintonía con la conferencia del presidente del Banco Central Guido Sandleris, que podría haber algo más de agresividad en el uso de reservas.

El modo de esa intervención, lógicamente no explicitada, y las políticas fiscal y monetarias "restrictivas" con tasas exorbitantes, seguirán siendo las principales municiones para enfrentar saltos y corridas.

Guido Sandleris, presidente del Banco Central
Guido Sandleris, presidente del Banco Central

Ni una sola medida en el ámbito financiero o en lo que respecta a la vida cotidiana de los que están sufriendo el impacto en el bolsillo.

No solo eso. El flamante ministro de Hacienda Hernán Lacunza, basó su presentación en confirmar las virtudes de cumplir con las metas fiscales y monetarias comprometidas con el Fondo Monetario Internacional.

Habló más de eso que de economía productiva, de crecimiento, de poder adquisitivo. Le habló a los "mercados".

Presentando los cumplimientos y sobrecumplimientos de las metas con el Fondo, aparecieron en las filminas un par de datos muy relevantes.

En primer lugar, que el costo fiscal de las medidas tomadas la semana pasada fue de 60.000 millones de pesos, equivalente al 0,3% del PBI, lo que es menos del 0,2% de lo que se consume.

Con esa mini-inyección, los dolores de la crisis lejos de cesar se agudizarán.
Entre los pocos grandes consensos que hay entre los economistas es que en una situación de recesión la receta a aplicar es la keynesiana. Es decir política fiscal expansiva para poner en marcha los motores. Lo de la semana pasada no hubo casi nada de eso, y hoy absolutamente nada.

¿Qué dicen los que se oponen a ello? ¿Poner plata en el bolsillo de la gente puede azuzar la demanda de dólares? ¿Pero no era que Lacunza y Sandleris están convencidos de que el tipo de cambio ya es razonable, y que cuentan con las municiones para domar cualquier desboque de los mercados? ¿Acaso no se jactaron que, ciertamente, la semana pasada no hubo retiros significativos ni de dólares ni de depósitos en los bancos? Sandleris dijo textualmente "el potencial de demanda de dólares con pesos es muy limitada".

El antikeynesianismo no solo queda en evidencia en la mezquindad de los paliativos anunciados, en la confirmación de que la prioridad es restringir el dinero circulante y en llegar e incluso "sobrecumplir" con las metas de déficit primario cero.

Lacunza presentó a su equipo y junto con ellos algunos números de cómo están las cuentas fiscales
Lacunza presentó a su equipo y junto con ellos algunos números de cómo están las cuentas fiscales

El power point de Lacunza mostró datos apabullantes de que el ajuste pasa por los gastos de capital, o sea la inversión pública. "Esto es real, esto es real", mostraba Mauricio Macri en campaña tocando el asfalto de una ruta.

Pues lo cierto es que la obra pública se desmoronó. El cemento son obras comenzadas cuando el oficialismo todavía creía o simulaba creer que la "liberación de fuerzas productivas y el poder del mercado" conducían por sí solos al desarrollo y a la inclusión en camino hacia la pobreza cero.

El power point de Lacunza registra que los gastos de capital subieron nominalmente en los primeros siete meses del año un 27,6% en relación a igual período del año anterior, la mitad de la inflación. Y que el proyectado para todo el año es de apenas un 6,2%. ¡Una décima parte de lo que subirá el costo de la construcción!

Omsinaisenyek. Al revés de lo que se debería. (Nota de la redacción: anagrama de keynesianismo)

Todo esto sucede en un gobierno en estado de shock, cuyo más claro síntoma es haber decidido darle más poder a la inefable Elisa Carrió. Llegando al gesto simbólico de sentarla en la mesa de conducción al lado del Presidente.

Son las 10.44. Los mercados financieros abrieron tranquilos. La población sigue tan mal como hasta anoche.

Fotos: Maximiliano Luna y Gustavo Gavotti

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